Homenaje para el “Amigo”
Shhh, callen sus ladridos, no hagan ruido, que su galope no se vea interrumpido. Nos ha dejado el callejerito de los mil nombres y los demás callejeros lo saben... y por eso aúllan sin respiro.
Se llamó Andrés, Barba, Cabezón, Flequillo, Peludo, Locón, Amigo… y tantos más apodos de la gente en la que supo sembrar amor.
Transitó nuestras calles por años y en su vejez, con su andar lento, supo conquistarnos con sus ojitos café y ese pelaje tricolor que se confundía con el viento.
Shhh, hablen despacio, que no desvíe su camino. Fue tan libre y andariego que su sombra solía mezclarse con los atardeceres. Definitivamente fue un emblema de resistencia y perseverancia, querible hasta los huesos.
Tenía hogares fijos que visitaba o te seguía varias cuadras, pero su corazón se lo regaló a una sola persona, Zulema, que incondicionalmente veló por él hasta su último suspiro.
Shhhh, callen sus ladridos, que Villa María llora su ausencia y extraña sus huellas. Aúllen despacio, sin hacer mucho ruido... porque nuestro amigo, el callejero de todos, hoy se ha dormido.
Mi homenaje para el "Amigo" (así lo llamaba).
Katy Maidana
