¡Justicia por Rubio!

La abogada Gretel Monserrat, quien llevó adelante el caso Chocolate en San Francisco, escribió una dura reflexión sobre otra causa que provoca conmoción

Escribe: Gretel Monserrat

Abogada animalista

 

Me preguntan siempre: ¿por qué los defiendo?... ya no tengo qué responder. Muchas veces he dado respuestas tratando de explicar lo que es obvio.

Ya no me pregunto por qué hay gente tan hdp. Sí, sí, leyeron bien, hdp, escoria humana, que es capaz de hacer tanto daño a seres tan nobles e inocentes. Durante mucho tiempo traté de encontrar una respuesta, estudié y estudié, pero supera la ciencia, creo, porque no encontré ninguna respuesta satisfactoria.

Rubio era un perrito que vivía en la estación de servicio Axion de la ruta Interbalnearia 11 frente a la entrada de calle 58, en Mar del Tuyú. Ahí lo alimentaban, dormía, sentía el amor que nunca pudo tener dentro de un hogar. Hasta que el pasado martes 13 de agosto alguien lo ató a su camioneta y lo arrastró por kilómetros, dejando su cuerpito destrozado hasta su muerte, descuartizado. Ahora todos los vecinos piden justicia y el reclamo surge también desde la región

Hace unos años atrás, también tuve un caso así, de acá cerquita, de la ciudad de Porteña. Cuatro años litigando para que a la escoria humana -que arrastró a su propio perro más de 100 km por horas, a plena vista del pueblo, a las 11.30 de la mañana- el tribunal le diera una suspensión de juicio a prueba, que la verdad... se me rió en la cara. Interpuse un recurso de casación y encima me cargaron en costas porque me lo rechazaron in limine (nunca voy a olvidar ese caso), donde el muy asqueroso cobarde hasta me amenazó. Pero tarde o temprano todo vuelve porque el universo es circular... y espero paciente ese momento, pedazo de mierda. No te he olvidado, a pesar de los años.

Nunca me rendí. Porque mi causa es justa, ¡nuestra causa es justa!

Los tribunales fueron abriendo un poco más sus cabezas con el tiempo... Soy mujer de Derecho, creo en la justicia y la busco. No quiero la justicia divina, quiero la justicia humana, para lo que estudié y lo sigo haciendo. ¡¡Quiero la Justicia justa para los ANH!!

He tenido mejor suerte luego de esa derrota. Seguí luchando hasta que llegó la causa de Chocolate, que marcó un punto de inflexión. Y llegaron muchas más por las que sigo batiendo la espada. Lucho por su justicia.

Hoy sigo dando pelea, como muchos colegas, para cambiar la historia jurídica para ellos.

Hoy sigo intentando “aventuras procesales”, como lo ve la Justicia común, y me seguirán viendo la cara por los pasillos de Tribunales hasta que comprendan que ya ¡¡no se puede seguir aceptando semejante barbarie contra los animales no humanos!!

¡¡Esto debe cambiar!! Deben entender que son sujetos de derecho dignos de protección. Deben abrir sus cabezas y aceptar que son personas no humanas. Que deben actuar como si fueran niños de su especie, incapaces de hecho, que sufren, sienten alegrías, placer, dolor, ¡son conscientes de sus vidas! ¿Qué harían si a un niño lo arrastraran así? ¡Es exactamente lo mismo! Da escalofríos, ¿verdad? El mismo escalofrío que nos da a nosotros cada vez que torturan, matan, someten a inimaginables atrocidades a los ANH, ya hemos visto de todo... lo que un animal humano es capaz de hacer.

La ciencia más alta le esta diciendo a la ciencia jurídica por dónde es el camino. Entonces, juristas, legisladores, si se precian tal abran, despejen el camino hacia el nuevo paradigma... porque nosotros, los juristas, académicos, abogados litigantes animalistas no nos daremos por vencidos. Es nuestra esencia luchar por la Justicia justa.

¡¡Que sea justicia para Rubio, pero la verdadera justicia!!

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