Crimen ambiental
La selva amazónica lleva 17 días bajo fuego, en lo que representa un daño irreparable al pulmón del planeta. Son incalculables los animales muertos, muchos de los cuales estaban en peligro de extinciónMiles y miles de animales de más de 700 especies perdieron la vida en los últimos 17 días en la selva amazónica, mientras siguen los incendios forestales que el Gobierno de Brasil trató de minimizar.
La gravedad del hecho causó el nombre de “crimen ambiental” por parte de los especialistas y se viralizó por las redes sociales en las últimas horas, a pesar de que la situación se viene complicando desde hace más de dos semanas.
Lo que arde en la zona de Brasil es nada menos que el pulmón del mundo, el lugar que no solo alberga más especies de animales que en cualquier parte, sino también más especies de árboles.
Mientras el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, está más preocupado por las elecciones de Argentina o los embajadores de Venezuela, le caen miles de críticas por la política irresponsable que lleva adelante en su país, por ese espacio fundamental para la vida de todo el planeta.
Desastre
Brasil batió este año los registros de incendios en su selva amazónica.
Entre enero y lo que va de agosto hubo 72.843 focos detectados por el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), que los recuenta por vía satelital.
Es la cifra más alta desde que en 2013 comenzaron a divulgarse estos datos.
Se trata de un aumento del 83% respecto al mismo período en 2018.
Esta vez, las imágenes satelitales del INPE detectaron casi 10 mil nuevos incendios forestales en el país, principalmente en la cuenca del Amazonas donde han afectado 68 reservas protegidas por motivos ambientales o por los indígenas que allí moran.
El 9 de agosto se declaró una emergencia en el sur del estado y en su capital, Manaos, mientras Acre, en la frontera con Perú, lleva en alerta desde el viernes por el fuego.
Al tiempo que la humareda multiplica o agrava las enfermedades respiratorias y dificulta el tránsito aéreo, miles de animales no encuentran salida y mueren.
Los incendios forestales también han aumentado en Mato Grosso y Pará, dos estados donde la frontera agrícola de Brasil entró en la cuenca del Amazonas, eje del mayor bosque tropical de un planeta amenazado por el calentamiento global.
Desinterés
Al asumir el cargo, Bolsonaro prometió desarrollar la región amazónica para la agricultura y la minería, confirmando los conocidos vínculos del político ultraconservador con los terratenientes ganaderos y agricultores.
Los incendios forestales son comunes en la estación seca, pero también son provocados deliberadamente por agricultores que deforestan ilegalmente tierras para la cría de ganado, según denuncian las organizaciones ambientalistas de la región.
El presidente respondió a las críticas achacando el repunte del fuego a la época del año de la queimada, cuando los agricultores usan el fuego para limpiar la tierra: “Solían llamarme Capitán Motosierra. Ahora soy Nerón, incendiando el Amazonas. Pero es la temporada de la queimada”, expresó, con ironía.
Alberto Setzer, investigador del INPE, negó que se pueda echar la culpa a la estación seca o los fenómenos naturales por sí solos: “No hay nada raro en el clima este año ni en los niveles de lluvia en la región amazónica, que sólo está un poco por debajo del promedio. La estación seca crea las condiciones favorables para la propagación del fuego, pero su inicio es obra de los humanos, ya sea deliberadamente o por accidente”.
Para la ONG Pesquisa Ambiental de la Amazonía el aumento de los incendios se debe a la deforestación promovida por hacendados, agricultores y criadores de ganado.
El impulso a la tala de árboles en el pulmón verde motivó que algunos estados como Noruega y Alemania suspendan partidas destinadas al Fondo Amazonía, dedicado a la protección ambiental en Brasil y del que ambos países son los principales patrocinadores.
Brasil es el país que alberga la mayor parte de la selva amazónica, en el que la deforestación y la degradación forestal se han convertido en un problema crónico, perdiendo cada año enormes extensiones de selva y emitiendo grandes cantidades de gases de efecto invernadero. Tanto es así que desde 1970 se ha perdido solo en Brasil una superficie forestal más grande que toda Francia.
Desde la ONG Animales en Peligro venían denunciando el “crimen ambiental” que se está llevando a cabo en el pulmón de planeta, enumerando incluso la desaparición de especies que se encontraban en extinción.
Muchos medios no quisieron hacer hincapié en este problema en Brasil y prefieren hablar con Bolsonaro de otras cuestiones. Todo mientras la tierra arde. Y llora.
