La imagen que más dolió

El desvanecimiento de un caballo en bulevar Vélez Sarsfield generó un rechazo generalizado por la condición del animal y recrudeció el debate por los tracción a sangre. Siguen los pedidos por una decisión de Estado

Las patas dobladas, la mirada perdida y la “actitud” de “no va más”.

Así estaba el mestizo en pleno bulevar Vélez Sarsfield, casi esquina España, entregado.

Como parece que siempre le sucedió en los últimos tiempos, iba cansado llevando el carro de unas personas humildes, que lo usan para trabajar, para ir y venir. Pero esta vez el animal no dio más.

Le pegaron, trataron de castigarlo un poco más. Y se pudo reponer con el último aliento hasta que lo llevaron sin descanso. Otra vez al ruedo. Un domingo.

No fue la primera vez que la gente vio una imagen semejante en la ciudad, pero ahora el fastidio de los vecinos fue tanto que hubo fotos y videos que finalmente se subieron a las redes, acompañando el pedido de regular de una vez por todas esta situación.

La falta de trabajo -y muchas veces de comida- de los dueños de los animales conspiran para quitarles el “elemento que sirve” para hacer una changa. Y en ese sentido, animalistas dicen tener contemplaciones, pero la coincidencia de “hay que hacer algo” es más fuerte.

Desde El Potrerito, donde los caballos rescatados atraviesan una mejor vida, se apuntó siempre a “no dejar a la gente sin trabajo”, pero se insiste cada vez más en atacar la problemática sin demoras, teniendo en cuenta los casos que se multiplican.

En ese sentido, la propia Natalia Videla, una de las que más lucha en defensa de la vida animal, escribió una reflexión con esta imagen lamentable de la semana:

“He visto pasar por varios días numerosas veces al día a estos caballitos con sus dueños, me preguntaba cuántas horas de trabajo y cuál es su descanso y comida, sumado al trato indebido con el látigo apurando los pasos de sus caballitos, hoy me llega por diversas fuentes, fotos de uno de ellos caído.

Para que se caiga un caballo es que evidentemente algo no está nada bien, porque realmente son de tanta nobleza que trabajan hasta morir, y vuelvo siempre a la misma esperanza, políticas de Estado para erradicar un problema dignificando la vida de las personas como la de los animales, la evolución más sublime es de adentro hacia afuera y en el núcleo están los valores, por eso creo que nuestra ciudad, en donde tantas cosas productivas se hacen, este no es un tema menor, y a la vez es posible llegar desde el área gubernamental a cada familia, a cada realidad que significa un caballo y un carro, ocuparse erradicando, y salvaguardando habla de evolución de conciencia, que inspira a seguir ejemplos, a ser mejores personas y por ende una sociedad más armónica de ser vivida.

Hay muchas personas sensibles a la causa, a disposición por este tema, sin banderas políticas, solo por el bien de todos.

Ojalá que así sea”, escribió.

En medio de esta, la nueva ley por los tracción a sangre (TAS) no entrará en las modificaciones propuestas en el Congreso.

Andrea López, abogada de Proyecto Galgo Argentina (que apoya el proyecto NoMasTAS, para prohibir la tracción a sangre) sostuvo que “la categoría de víctima (que inicia la Ley 14.346) debe estar desde el inicio de la redacción de la nueva ley” para que no queden dudas respecto de “la calidad jurídica que tienen los animales no humanos”.

“Considero que independientemente de que se haya logrado un consenso para dictaminar, la TAS debe ser prohibida ya que es un flagelo social, tanto para los caballos como para quienes realizan la actividad”, amplió.

“La TAS quedó fuera del dictamen, más allá de que está el compromiso de trabajar una ley específica”, se comprometió el diputado Daniel Lipovetzky.

Los tiempos de la política son así. Pero los tiempos de los caballos castigados no pueden seguir estirándose.

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