Piedad por Tango
El famoso y deteriorado león del Zoológico de Córdoba finalmente encontró destino: lo pueden recibir dos entidades de Sudáfrica. Sin embargo, la abogada que gestionó su traslado espera ahora definiciones desde el municipio de la capital provincialTango, el león que se encuentra en cautiverio en el Zoológico de Córdoba, puede tener un futuro mejor, pero desde la Municipalidad de la capital provincial todavía no saben qué hacer con él.
Así lo afirmó la abogada Beatriz Torres, quien realizó todas las tratativas y logró detectar dos lugares dispuestos a recibirlo: el santuario de Drakestein Lion Park y el Ubuntu Wildlife Sanctuary, ambos en Sudáfrica.
“El animal ya está en condiciones de ser trasladado y necesitábamos tener un lugar de recepción. Para elegir los lugares de destino debemos tener la garantía de que van a estar bien cuidados y de que no los van a ofrecer en exhibición. En el camino perdimos un cupo importante, que era en la sede fundacional de estos espacios, pero por las idas y vueltas no se logró”, contó Torres.
La abogada debió realizar muchos trámites para llegar a este momento y por eso se demoró casi 2 años en lograr el traslado.
“Tuve que cursar cartas y hacer mesas de diálogo. El Zoológico es propiedad de la Provincia y la Municipalidad y por eso debimos acercar posiciones”, afirmó.
Tango ya tiene un ofrecimiento formal de alojamiento por parte de estas dos organizaciones y no será el primero ni el último en viajar tan lejos: durante el cierre del zoo de Santiago del Estero, varios animales fueron trasladados también.
“Si se confirma la adopción por parte de estos santuarios, el león necesita de 12 semanas para tramitar el traslado que implica un certificado veterinario de aquí”, aclaró.
En ese sentido, al cierre de la edición de este suple, Torres -disertante de derecho animal y humano ambiental- todavía no había podido avanzar más sobre el traslado del león.
“En la Municipalidad aún no tienen decidido qué hacer con Tango... Políticos, piedad”, escribió la letrada.
Al famoso león del Zoo de Córdoba ya daba pena verlo y también oírlo, ya que lloraba cada vez más.
Fue así que proteccionistas que piden el cierre del Zoológico denunciaron las malas condiciones que tienen los animales que allí se encuentran, no solo los felinos, sino también los simios.
La muerte de Adrián, el oso pardo, al que se le atribuían 47 años de edad y que pasó los últimos 6 años de su triste vida en una jaula minúscula, equivalente a la de un circo, también despertó el malestar de proteccionistas y hasta de Greenpeace.
Así, se pidió lo siguiente ante la Legislatura de Córdoba:
1) El cese inmediato de la exhibición de animales en cautiverio, su reproducción, compra y venta, así como su transferencia.
2) El mantenimiento de las funciones actuales de hospital veterinario y la recepción transitoria de animales en situación de estrés.
3) La reconversión del Zoo en bioparque con fines educativos.
En casi todos las solicitudes, las respuestas se hacen esperar. Y los animales siguen sufriendo.
