Pasaron el desafío
Veterinarios locales prácticamente no sumaron casos de atención por el eclipse, a pesar de las advertencias. El paso del fenómeno en invierno y al atardecer ayudó bastante, según los especialistasPor primera vez, casi todos los animales que habitan en nuestra ciudad y región vivieron un eclipse de sol. Y en ese sentido, mucho se habló sobre el comportamiento o sufrimiento que tienen cuando acontece un fenómeno astronómico semejante.
Sin embargo, en las veterinarias locales prácticamente no se registraron grandes atenciones sobre este tema, más allá de un susto de algunas personas para con sus mascotas.
Concretamente, lo que se presagió fue más alto de lo que realmente pasó.
Se sabe desde hace mucho que los seres vivos reaccionan de formas extrañas a estos fenómenos celestes. No tan extrañas como los humanos, pero se han visto caballos, perros, pájaros, grillos y abejas comportándose de maneras raras antes, durante y después de la totalidad.
En ese sentido, esta vez era todo un desafío el que afrontaban villamarienses, villanovenses y vecinos de varias localidades por donde pasó la línea del sol durante el eclipse.
Es por ello que se pidió sumo cuidado, no solo en la vista de los humanos, sino también en el comportamiento de las mascotas.
Así fue que cuando los afortunados que pudieron observar uno de los espectáculos más sobrecogedores que ofrece la naturaleza, algunos hasta le dedicaron unos segundos a ver qué hacen los animales.
Allí se encontraron con que algunos perros ladraron más de la cuenta, otros buscaron un lugar para dormir y están también los que siguieron igual, como si nada ocurriese.
¿Qué pasó?
Son varios los factores que influyen en estos casos y quedó claro que no todos tuvieron el mismo impacto y reaccionaron de manera similar.
Entre tantas explicaciones, el más claro fue el biólogo del Conicet, Matías Pandolfi, quien aclaró que se hicieron unos 20 estudios al respecto, particularmente en los Estados Unidos, y se determinó que todo radica en que la falta de luz provoca un cambio en el comportamiento habitual de los animales.
El caso estriba entonces: 1) fotoperíodo, que se refiere a los procesos que realiza el ser vivo durante las horas del día; y la melatonina, una hormona que se libera cuando empieza la noche.
La síntesis de melatonina, comentó Pandolfi ante Net TV, según publicó la periodista Margarita Elías, provoca una reacción en el “reloj interno” en el cerebro del animal informándole que “es de noche”. Entonces, aquellos que sean diurnos, como mamíferos, aves y, en general, los reptiles “van a disminuir su actividad”, contrariamente a los otros que tengan hábitos nocturnos, como murciélagos, ciertos felinos, las ranas o sapos, en los que “la melatonina le dice ‘activate, empieza tu actividad’”.
Durante el lapso cronológico del eclipse solar, los animales vivieron lo que el especialista denomina “efecto noche”, que es cuando baja bastante la temperatura y aumenta la oscuridad. Por ejemplo, los peces tienden a “enterrar” a sus crías bajo la arena para cuidarlas; en cuanto a las aves, es probable que dejen de cantar. O que las ranas comiencen a cantar más temprano. Lo mismo ocurre con las abejas que disminuyen notablemente su actividad en el punto máximo del acontecimiento, según un estudio norteamericano realizado en 2017, cuando sucedió el último evento. Pandolfi también aclaró que el grado de reacción de los animales depende, además, de la estación climática en la que se encuentre.
“Si el eclipse sucede durante el verano y al mediodía, va a ser mucho más fuerte el efecto que podamos a llegar a ver que si ocurre en invierno y cercano al atardecer, porque el sol que va a volver ya va a ser de baja intensidad, y va a estar más cercano al horario de la puesta de sol, que será cuando oscurece”, detalló el biólogo.
Fue así que prácticamente no hubo problemas en la ciudad y la región. Y los animales, por lo menos en el número de atención específica de las veterinarias, superaron el desafío.
