“Imposible que exista maltrato”
Diego Maidana, el hombre que coordinó el hallazgo de Santiago Maldonado, derribó los viejos mitos sobre el adiestramiento de los perros buscadores. “El can cuando busca, juega”, afirmóMuchos mitos existen alrededor del adiestramiento de perros salvadores o rescatistas. Y en ese contexto suelen emerger dudas que confunden a la gente y, sobre todo, a quienes aman a los animales. Quizás será porque no vieron a los binomios en acción. Casi que la simbiosis perro-humano se maneja a la perfección por este valioso objetivo.
Diego Maidana, quien conoce profundamente del tema y es el coordinador de Búsqueda de Personas a nivel nacional, explicó que “en el proceso de formación de un can se crea un vínculo tan fuerte entre su guía y su can que es imposible que exista el maltrato”.
“Los perros cuando salen a buscar, salen a jugar. Para ellos concretamente es un juego buscar algo”, agregó.
En ese sentido, explicó que “el perro no sabe que está buscando una víctima en situación de emergencia. El perro en realidad sale a jugar con su guía, con su amigo, entonces ese vínculo tan fuerte hace que esa actividad se convierta en algo tan importante como buscar a una persona”.
El vínculo se basa en el cariño y también en el respeto, pero sobre todo en la forma que el humano adiestra al animal que, por lo general, se tiene desde pequeño.
Es por ello que Maidana no hace diferenciación entre razas.
¿El denominado ‘perro guaso’ también puede buscar a una persona y puede recibir certificación? Se le preguntó a Maidana, quien no dudó en decir que “todo perro que está adiestrado para eso, puede hacerlo; no importa demasiado la raza”.
No obstante, aclaró que hay animales con mayores condiciones naturales como el pastor belga malinois.
De experiencia
Maidana coordinó la búsqueda que dio con Santiago Maldonado en el río Chubut, el 17 de octubre de 2017, más de dos meses después de la recordada represión de una protesta mapuche.
En aquella oportunidad, el coordinador de búsqueda de personas esperó el llamado y, cuando armó su equipo, lo subió a un avión rumbo al Sur.
Hoy recuerda que fueron varios los binomios de diferentes regiones las que viajaron en ese avión chico, uno al lado del otro.
“Si el perro no hubiese estado sociabilizado, en ese avión podía haber problemas, por eso hablamos de la importancia de la certificación”, explicó.
De allí se desprende que el proceso de certificación “consta de dos etapas. En la primera se toma un examen que es de sociabilización. El perro debe ser sociable con su entorno, no solo con los otros animales, sino también con las personas”. “Luego viene un examen de obediencia, donde evaluamos que haya control del guía sobre su perro. Y luego pasa la parte operativa”.
“Una vez aprobada la etapa uno, viene la otra etapa, donde se simula una etapa real con víctimas, donde el perro debe encontrar la cantidad de víctimas que los jueces hayan colocado para la ocasión”, comentó.
