Viejitos

Dos hermanos “de alma” que quedaron en la calle tras el deceso de su dueño, atravesaron problemas, fueron rescatados y pasaron dos años hasta encontrar finalmente quién los adopte. Enorme trabajo de una proteccionista

Hay historias de perros que son de película. Una de ellas es la que atravesaron los denominados “viejitos del puente”, que fueron mascotas, se transformaron en callejeros, estuvieron al cuidado de una rescatista y finalmente encontraron un futuro con nuevos dueños.

La semana pasada nomás, en este mismo suple, Cecilia Bessone, una de las conocidas rescatistas locales, pedía que alguien aparezca para darle mejor vida a los viejitos.

Ella sabe muy bien por todo lo que atravesaron.

Pero los perritos fueron -hermanos del alma, no de sangre- antes fueron de un hombre que los cobijó con todo el amor que se le puede dar a un animal.

Carlos los cuidaba como hijos, pero su muerte los dejó no solo tristes, sino también desamparados, sin que nadie pudiera ocuparse de ellos.

En la calle, los hermanos del alma se fueron cuidando como pudieron, cambiando incluso el carácter para soportar los embates, a pesar de sus contexturas poco robustas.

Cuando Ceci los encontró en la calle no dudó en querer rescatarlos, por lo que debió moverse por todos lados. 

“No los pude traer a casa por falta de espacio”, contó la mujer, que tiene a varios rescatados en su hogar.

Fue así que apareció quién pudiera cuidarlos, entendiendo que “ellos corrían riesgo permanentemente en el lugar donde estaban”.

“Cruzaban la calle lentos”, contó Bessone.

La proteccionista terminó por llevar e los animales provisoriamente a otras personas que les dieron contención. Y esta semana, después de dos años de haber perdido a su dueño, finalmente los viejitos encontraron familia. Y se fueron juntos, sí, como quería Ceci y como habrán deseado los propios animales.

“Doy gracias a quienes me ayudaron a compartir (los posteos en las redes sociales), a los vecinos que me los cuidaron, a quienes me ofrecieron provisorios y especialmente a Mabel y a su esposo que se ofrecieron a adoptarlos juntos, como yo y ellos queríamos”, destacó Cecilia.

“’¡Buena vida, voy a estar visitándolos siempre! Estoy muy feliz”, escribió.

Diferentes personas reconocieron luego la labor de la proteccionista. De hecho, otras proteccionistas destacaron el final feliz de los viejitos, que seguirán en un campo, libres y contenidos.

“Felicitaciones Ceci por la perseverancia y tu lucha incansable por ellos y Dios los bendiga a quiénes les dieron un hogar a los dos juntos. Ellos son lo único que se tenían, ya habían perdido todo, era muy importante que fueran a pasar sus pocos o muchos tiempo, pero juntos”, escribió Norma Cusmano, quien también hace mucho por los callejeros.

Lo mismo hizo Nancy Musi, quien destacó que con “esas caritas es imposible no derramar lágrimas”.

“Tanto que valió la pena amiga; Dios es grande y esta familia fue una bendición, al igual que vos y a todos los que cuidaron de ellos”, agregó.

Otras personas recordaron a Carlos, quien unió en un principio a estos perros, originando la gran historia.

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