El Negro Rocco

jueves, 2 de mayo de 2019 · 00:00
Escribe: Silvina Gómez (publicado en Facebook) Muchas publicaciones en los últimos días hablaban de él, de su cuello abierto y de lo “pobrecito que se veía tirado en esa esquina”. Todo el mundo “desesperado” por él, pero misteriosamente “nadie lo encontraba”, más allá de ser o no “proteccionista”, porque no es un título oficial adquirido en alguna institución, cuando ves un perro en esta situación, tengas o no el “título”, no solo lo públicas, lo ideal es ir y ayudarlo, porque el perro en ese estado no puede esperar “ser visto” (si tenés ganas y lo sentís, claro). Según palabras de Matías (el chico que lo encontró), “no se explica cómo el perro está vivo y no murió degollado por el mismo collar”, que le fue quedando chico con su cuello grande; ya que al parecer el pichu se perdió de cachorro con ese collar puesto y creció con él apretando su garganta hasta quedar dentro de su carne. Lo sé, es escalofriante de solo pensarlo. El joven lo vio y empezó su odisea buscando ayuda, a punto tal que hasta al intendente le escribió y, si bien le contestó, bueno, los hechos hablan por sí solos... Siguió buscando ayuda, muchas chicas se la prometieron y nada, hasta que llamó a una veterinaria que se acercó a su casa y le cobró una cifra que para nada mostraba su “vocación de servicio hacia los animales”. La otra mañana me escribe Pao Londero preguntando qué sabía del perro este, le dije: “Mirá, Pao, hace una semana que está dando vueltas así y yo sola en la moto imposible, si lo ves cargalo en la chata y lo traemos a la vete”. Me dijo: “Quedate tranquila, yo lo busco”. Y así fue, me llamó diciendo que lo había encontrado, porque lo buscó, no esperó que el perro le dijera “acá estoy, Pao, llevame a la vete”, no, ella golpeó puerta por puerta hasta dar con él. Ayer lo trajimos a la vete Dr. Seba, se le limpió la zona, curó y medicó. Va a estar bien, después de tantos días la herida ya está cicatrizando sola, solo que no puede andar en la calle para que tome la medicación a tiempo. El joven Matías lo va a tener en su casa y probablemente lo adopte. Queremos castrarlo también. Para colaborar se pueden llegar a la vete donde la cuenta está a mi nombre, si no, me avisan a mí y a Pao. Los animales no entienden de “esperá que lo publico”; estos son casos graves, no se puede esperar; yo estoy limitada por mi vehículo y el dinero, pero es cuestión de buscarle la vuelta. Repito, son casos graves donde “pobrecito, me dio lástima, no puedo, no tengo, bla bla bla... no son excusas”. Pao hizo una cosa, Matías otra y yo otra. Y así logramos que el Negro Rocco esté atendido como se merece. Siempre lo digo, una y otra vez: ellos son ángeles en la tierra. Involucrarse es la única forma de ayudarlos.