La magia del amor hacia los animales

jueves, 18 de abril de 2019 · 00:00
Después de destacar lo bien que le hace a su hija visitar y ayudar a la Protectora Sarmiento, el mago Tuky decidió llevar su arte en un evento para colaborar con la entidad, el próximo domingo. “Llevar sonrisas, es su lema Puede una persona desatar una cadena de sonrisas. Darle alegría a un niño, ayudar a un grande y levantar a los perros callejeros. En eso anda Facundo Cariaga, más conocido como Tuky, que dará un paso importante para colaborar no solo con la Protectora Sarmiento, sino también con todos aquellos que asistan al Teatrino el próximo domingo, a las 15. En ese momento, Tuky y su invitado, más el rapero Lennon F1 y La Nueva banda de Tucho, le darán arte a una jornada donde se solicita llevar alimento balanceado y productos de limpieza para colaborar con la Protectora Sarmiento, que día a día necesita una mano de la comunidad en su lucha por cuidar a los perros rescatados. No será la primera vez que Tuky colabore con su magia, ya que se lo conoce en los shows que ofrece en los barrios donde termina concientizando a los niños sobre un futuro mejor. Se lo ha visto en La Calera, en Los Olmos y en otros sectores de la ciudad -más allá de sus eventos privados- ofreciendo lo que sabe desde los 10 años de vida. “La sonrisa es lo que está faltando ahora, es necesaria, por eso ando por los barrios llevando magia. Voy con la ilusión de llevar sonrisas”, cuenta Facundo. En este caso hay un motivo muy especial y el propio artista lo relata: “Mi nena de 11 años va siempre a colaborar a la Protectora junto a mi mujer; y me comentaron que no va gente seguido, que se necesita quien saque a pasear los perros todos los días”. “Ellas van siempre a pintar cuchitas, pero son pocos para tantos perros y la Protectora hace todo a pulmón”, remarca Tuky. “Después me di cuenta que hace bien al desarrollo de la nena compartir con la madre el gesto de trabajar para hacerle el bien a un animal. Veo que mi nena crece en un ámbito de bondad y solidaridad”, explica. “Por más dinero que tengas para llevar a tu hijo a baile o teatro, siempre estas cosas simples nos enseñan. Y lo que está faltando es escuchar al niño, compartir con él esos momentos tan honestos”, destaca. En ese contexto, Facundo hizo un compromiso: “Al no poder acompañarla al refugio, le prometí a la nena que si yo salía bien de una operación, iba a participar de un evento así”. “De alguna manera es integrarme al esfuerzo que ellas hacen por el amor que tienen con los animales. Así, me sumé a la idea, para que la nena pueda sentir también que de la nada sale una chispa y se hace fuego. Es demostrar que los sueños arrancan desde ahí”, agrega. Fue así que Tuky no dudó en ponerse al frente del evento del próximo domingo, cuando el amor por esa nena se expande también en la sonrisa de los demás niños y grandes que asistan al Teatrino. “Yo al ver los ojos de mi nena en estos tiempos tan difíciles, tiempos de mucha violencia, noto que compartir con un animal es necesario para todos”, expresa Facundo. “Si te pasás tanto tiempo en una computadora o en el teléfono, llegás hasta a perder la sensabilidad con la naturaleza. Los niños están como muy alejados de estas cosas simples”, señala. Así lo entienden también otras personas que Tuky destaca por la ayuda que enviaron para el evento, como el panadero Marcelo López, Franco Barrera y Natalia Videla, además de “la gente del refugio que va todos los días”.   Trotamundos Facundo es oriundo de Capital Federal, pero se podría remarcar que es de aquí y de allá, ya que vivió en Entre Ríos, Misiones y Río Negro, antes de llegar a Villa María. “Acá me vine hace cinco años. Estaba en un profesorado en Gualeyguachú y decidí venir a estudiar animación socio-cultural, pero al final la carrera no tenía nada que ver con lo que pensaba”, confiesa. De todas maneras, encontró este lugar en el mundo para profundizar con su magia, la que aprendió desde muy chico. “Mi viejo me llevó a una de las tres escuelas que había en Capital Federal; yo tenía 10 años y al principio no lo entendía, pero después me querían tres profesores diferentes hasta que me olvidé de la magia, mientras trabajaba y estudiaba”, cuenta. “Con el tiempo recuperé lo mejor de lo aprendido, ya que únicamente la usaba para el chamuyo propio, sin expandirla para todos. Entonces un día colgué los guantes y me dediqué a llevar sonrisas”, añade. A sus 43 años y un largo camino recorrido, Facundo es cada vez más Tuky para vivir, sobrevivir y también darle vida a los demás, a tal punto que también les habla de los problemas que ocasiona la droga a los pequeños vecinos más carenciados de la ciudad. Ahora le toca el turno a la Protectora Sarmiento, un lugar que ayudó a su nena y que, una vez más, necesita la ayuda de todos.