En todas las fotos
Prácticamente no hay calles ni vida sin ellos. Están por donde camina el mundo y pocas veces pasan desapercibidos... No vaya ser cosa que alguien se olvide de esa existencia.
Sufren muchos, disfrutan otros, pero de alguna manera circulan en una zona donde cada vez son más y obligan a ser tenidos en cuenta.
La evidencia de este suple no suelen ser datos estadísticos. Con solo mirar las imágenes de nuestros fotógrafos que están en la calle diariamente, podrá encontrar a un perro en el enfoque total o selectivo. Sí, siempre un peludito asoma en el encuadre.
Pasó en los festivales, en las sesiones del Deliberante, en los actos escolares y hasta en todas las marchas. Y se repitió también en estos últimos días: cada vez más de ellos en las fotos. Más bien, cada vez más gente con ellos en las fotos.
En el clásico de Arroyo Cabral, por ejemplo, un galgo callejero apareció en los festejos de Colón, que acababa de ganarle a su arhirrival de siempre, Rivadavia.
El flaco saltaba como un jugador más, feliz, aún sabiendo que la resaca auditiva por las bombas de estruendo lo iban a dejar mal.
Después se supo que es “el perro” por excelencia del plantel de Colón, ya que los acompaña en las concentraciones y entrenamientos a los rojinegros. Y allí la curiosidad: el tipo estaba celebrando con sus amigos, nada menos que en dentro de la cancha de Rivadavia. En fin. ¿Quién no tiene un perro que lleva a la casa de su oponente?
Al otro día, en Villa Nueva, otro peludito se hacía notar en la plaza Capitán de los Andes, mientras intendente, funcionarios municipales, funcionarios provinciales y demás personalidades celebraban el acto protocolar por el aniversario de la ciudad.
A pocos metros, el perro no miraba al mástil ni la bandera argentina. Su objetivo era una amiga paloma que lo hizo correr por toda la plaza y luego volvía posarse en los cables.
El perro se pasó el mediodía jugando a darle alcance a lo inalcanzable.
