¿Es tu perro?
jueves, 31 de enero de 2019 · 00:00
La periodista Verónica González nos deja un escrito que deja identificado a más de uno en la ciudad. Un homenaje a ese callejero que no es de nadie, es de todos y, bastante nuestro
Desde mañana no te negaré.
-Es tu perro?, me han preguntado insistentemente y he dicho: “No”.
Y así repetirán decenas de personas.
Nunca conocí otro igual. Es el perro de los mil nombres, de los mil dueños. Es Pulki, es Dulce, es Isaac y así voy enterándome que responde a todos con la misma fidelidad de saberse único y bautizado todas las veces que sean necesarias.
-Me sigue siempre, comenta el quiosquero. Y siente que él ha sido elegido. Porque, cuando te sigue un perro, uno se siente bueno y pienso que... por algún motivo noble será.
-Ayer se quedó todo el día en mi casa, dice mi hermana que vive a 15 cuadras; pero hoy lo veo acá... remata.
Otro día, aparece en decenas de publicaciones perrunas:
“Parece perdido”, “hace dos días que está en el Correo”, “le dimos de comer, pero debe tener dueño”.
Creo que es el mejor actor que conozco. Se hace el perdido y te elige, siempre elige acompañarte.
A veces, a las siete de la matina con un frío que pela las pestañas él corre al lado de la bici, se queda en la escalera de mi trabajo y les dice a todos que “está conmigo”. Pero así debe hacer con taaantoos más. Lo firmo.
Tiene patas cortas, pero corre cual galgo palmo a palmo con auto, bici o moto. En la jerga animalesca se diría: “Es un perro guaso”; eso sí; con carácter. Se le planta al boxer, al negro alto, al blancucho que viste la Bandera de Argentina y les gana el territorio. Nunca pudo acceder al amor de nuestra Xica. Sin embargo, nada ha impedido que a lo largo de estos años (ya muchos) el defienda la puerta gris del garaje, marque su espacio y espere...¿por qué no?, se pregunta; convencido que, con el tiempo, quién sabe... la cosa pueda cambiar. ¿O acaso no ha sucedido eso del amor por perseverancia? je je je.
Quisiera escribirte las palabras justas, las que hicieran de verdad justicia a tu fidelidad, a tu personalidad de perro enserio.
Por lo pronto, te prometo que cuando me pregunten...
-¿Es tuyo?
No dudaré y diré:
_ “Psss, obvio”.
Verónica González