Ayuda, galgo herido

jueves, 13 de diciembre de 2018 · 00:00
La aparición de un perro moribundo y hasta con perdigones de rifle en Villa Nueva vuelve a poner sobre la mesa la preocupación por el maltrato a esta raza. Un vídeo muestra la crueldad que sufren los excorredores   Pepe apareció perdido hace cuatro días, aproximadamente, y su estado era más que deplorable. Le dieron con un rifle, dejándole balines marcados en el cuerpo, quizás para correrlo de un campo cercano a la cancha de Alem de Villa Nueva, camino al zanjón. El perro quedó tan averiado que logró desplazarse como pudo hasta la zona de las primeras viviendas, cerca del refugio Mi Protector. Sin embargo, parecía tener el cuerpo curtido de otros azotes previos. No ladra, apenas puede mover su boca. A veces babea más de la cuenta, pero mueve la cabeza para hacerse entender ante la gente que pretende ayudarlo. Los vecinos que lo atendieron, sin ser especialistas del tema, comentan que todo parece indicar que las lastimaduras en la boca son producto de algún bozal que tuvo el animal tiempo atrás. Mientras lo observan y le tiran un poco de agua en la zona de sus heridas, Pepe tiembla, desconfía, se va y vuelve. Le dan comida, da vueltas por el plato y come desaforadamente. Está claro que el perro fue víctima de un maltrato cruel, que alguien se lo sacó de encima porque supo servir para algo y ahora ya no. No lo trataban como un animal, sino como un instrumento. Pepe es un galgo. Uno de tantos que en sus mejores tiempos fueron corredores y ahora son basura. Por eso necesita ayuda, un veterinario que lo atienda y una familia que lo contenga. De hecho, quienes alcanzaron a darle una mano quisieron quedarse con el perro, pero son propietarios de más de dos animales por casa. Imposible, más allá del cariño que parece ganarse este animal tan particular. Pero Pepe no es el único galgo que sigue apareciendo así, casi moribundo. Son varios los que siguen yendo a los campos con este tipo de perros para dejarlos a la “buena de Dios” porque las carreras están prohibidas y no sirven “para hacer plata”. También están aquellos que aún mantienen al animal para las competencias clandestinas que se desarrollan en la zona. Entonces los hacen competir hasta explotarlos o exprimirlos. La mayoría de los perros soporta el calvario porque así también los crían algunos desde chicos, atados, bajo exigencias extremas. Con su estilizada figura, el galgo vuela para atrapar liebres por los campos, pero al acabar su carrera muchas veces es todavía víctima de maltrato en lugar de recompensa. Algunos propietarios entrenan a sus galgos atándolos a sus autos con unas cuerdas largas y los llevan a 60 km/h. Pero el caso que causó conmoción días atrás se dio en La Plata, donde se viralizó un vídeo de maltrato animal donde -otra vez- el galgo es víctima. El vídeo muestra cómo un grupo de hombres que realizaban carreras clandestinas en el barrio Santa Ana, de La Plata, fueron escrachados riéndose del débil estado en el que quedaban los animales tras la competencia. Uno de los acusados festejó haberle “reventado los pulmones” a una de las criaturas. Otro, pateó a otro animal. Al principio del video, se observa a un joven identificado como Juan Defeis con un perro moribundo en sus hombros mientras grita: “Le reventé los pulmones”. En tanto, el dueño del animal describe: “Viene todo babeado ese animal. Dejalo, pobrecito”. Luego, el maltratador apoyó al animal en el piso y se mofó de la situación. Ese nivel de imbecilidad se observa a menudo. Después aparecen los Pepe, con una mirada que derrocha socorro.