Rugby / Carta de los integrantes del equipo de rugby de la cárcel local

“Gracias, Fénix, por devolvernos la vida”

“... Pertenecemos a algo bueno, volvimos a ser parte de un proyecto que va en conjunto con el mundo, con la sociedad, volvimos a ser uno más...”.
jueves, 24 de septiembre de 2026 · 08:12

El deporte es una herramienta esencial para toda iniciativa cuyo foco primordial es la transformación e integración social de una sociedad. Su práctica, sea la disciplina que sea, vincula a las personas en objetivos en común y rompe así esas barreras de cualquier índole que puede ponerse en frente.

Esto, sin dudas, se refleja en el proyecto del equipo de rugby Fénix, conformado por algo más de 40 internos de la Unidad Penitenciaria N° 5, de Villa María. Esta propuesta deportiva inclusiva, impulsada por exjugadores de rugby y profesores, les brinda una herramienta más a los jugadores (internos que están cumpliendo su condena o están procesados) readaptarse y resocializarse, es decir, contar con una segunda oportunidad.

  • Una persona anónima le dejó al grupo que encabeza el proyecto deportivo una bolsa con 45 pares de botines para que “usen los jugadores de Fénix”.

ElDiario informó semanas atrás sobre la creación de este nuevo equipo de rugby en la ciudad, entrevistó a las personas que participan del proyecto y hasta publicó lo que fue el “debut” en el primer encuentro, que se realizó en el complejo carcelario de Bouwer y contó con la presencia de seis equipos.

Ya con Fénix afianzándose y dando sus primeros pasos, llegó a nuestra Redacción una carta escrita por un interno que forma parte del equipo Fénix y  que participó hace un par de semanas del primer encuentro en Bouwer, la que describe por sí sola el valor inconmensurable de este proyecto.

La nota expresa lo siguiente:

“En un lugar donde la soledad, el frío y la indiferencia son moneda corriente, nos encontramos LOS NADIE, la escoria; todos aquellos que, humanamente, cometimos un error. Y hoy estamos pagando, estamos en penitencia permanente, en el Establecimiento Penitenciario Nº 5; sin presente y sin futuro se presenta la vida en este lugar para marginados.

Dentro de la oscuridad y el frío de junio, un día 27, se presentaron en este lugar ÁNGELES para demostrarnos que no todo está perdido, que la luz aún existe. Y ellos, la encendieron de vuelta, humanamente.

Todos cometemos errores. Por esas marcas, pareciera que, únicamente, somos: NUESTRO PASADO.

Nuestro pasado nos condena ética, moral y socialmente. Hoy nosotros no pensamos en quiénes fuimos o qué hicimos. Tampoco lo olvidamos, para no volver a caer en la ciudad oculta. Hoy tenemos lo que faltaba en este lugar; quizás después de mucho tiempo, años, literalmente hablando.

Pertenecemos a algo bueno, volvimos a ser parte de un proyecto que va en conjunto con el mundo, con la sociedad, volvimos a ser uno más de la Argentina.

DISCIPLINA es la instrucción de una persona y la observación del orden. El COMPROMISO es la obligación contraída por uno mismo empujado por el amor que uno tiene a lo que hace. El ESFUERZO lo necesitamos día a día, para continuar luchando contra las adversidades de nuestra propia mente, por el entorno en que vivimos.

Y ahora también para ganar –no ganar partidos y campeonatos–, para ganar paciencia, ganar nuevamente la confianza de las autoridades, de nuestra familia y la sociedad; para que el cambio de nosotros sea verdadero. Para lograr esto necesitamos corazón, perseverancia y garra; el compañerismo, la empatía, el saber y hacer saber que aún podemos, aún se puede.

Estos ÁNGELES, profesores, maestros y guías vinieron a devolvernos la esperanza. Estos valores máximos que tienen la vida, sábado tras sábado, ayudar a un compañero, respetarlo, preocuparnos por el otro, como lo hicieron ellos antes de venir a este lugar.

A estos tipos nunca les importó el pasado, nuestros errores, nuestros cuerpos, color de piel, dónde nacimos. A estos tipos les importa que somos seres humanos, que aún vivimos.

Estos ÁNGELES vinieron para reinsertarnos en la sociedad, sin sacarnos de estos muros. Vinieron a darnos algunas horas de libertad, sábado tras sábado. Hicieron visible lo invisible y falta mucho camino por recorrer.

Si hay camino por andar, es porque seguimos vivos en este planeta, más vivos que nunca y con más ganas que nunca. Hoy somos FÉNIX, somos parte de una historia que escribimos con sudor y resiliencia.

Gracias, en nombre de todo el equipo de FÉNIX, por devolvernos la vida, los sueños, el futuro y ese sentimiento tan importante para estar vivo, que es la pasión: pasión por el deporte. Volvimos a vivir a través del deporte, volvimos a sonreír, volvimos al aquí y ahora, volvimos a pensar en el futuro y a trabajar para el mismo.

Nuestro corazón, guinda tras guinda, corrida tras corrida, volvió a latir de nuevo y con más fuerzas. Ni hablar de los dolores musculares que duelen menos que los golpes de la vida; es oxígeno para nuestro cerebro, es salud. Porque el deporte es eso: salud. Es capaz de curar cualquier enfermedad, adicción a las drogas o depresión por la vida que llevamos.

Estos hombres y mujeres nos devolvieron el oxígeno y para entender estas palabras se necesitan dos cosas. La primera, la pasión por el deporte, que es la parte más fácil; la segunda, y más difícil, es caminar estos pasillos día tras día, porque es mentira que vivimos mejor que la gente de afuera, que tenemos todo.

Hoy quiero abrazar a mi vieja y no puedo, quiero que me vea jugar y no pueden mi madre, mi hijo/a verme jugar en una cancha, en una plaza o quizás una pista de baile. No podemos vernos, ni hablar de los mates con la abuela, y mucho menos nuestros amigos, si es que nos queda alguno.

Quizás estos humanos, hombres y mujeres, no se imaginan la dimensión de las cosas que nos devolvieron. No van a alcanzar los partidos, las palabras, ni las cartas para agradecer a todo el cuerpo técnico, autoridades, clubes (San Martín y Jockey Club) y empresas que vieron humanos donde no hay nadie y nos acompañan día tras día. Solamente ¡GRACIAS!”

Los del Deportivo Fénix

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