Rugby

Hay un nuevo equipo detrás de los muros

Desde hace unas semanas, la Unidad Penitenciaria Nº 5 de nuestra ciudad incorporó la enseñanza de este deporte. Más de 40 internos se sumaron a un proyecto que inculca valores como deporte, espiritualidad, estudio y trabajo
martes, 11 de agosto de 2026 · 07:30

La ciudad tiene un nuevo equipo de rugby y se llama Fénix, como el ave de la mitología griega que resurgió de las cenizas. Los jugadores son internos de la Unidad Penitenciaria N° 5 de barrio Belgrano, que ya realizaron los primeros entrenamientos de un proyecto deportivo, que se reinicia luego de un intento fallido en años anteriores. 

La propuesta deportiva inclusiva le brinda una herramienta a los jugadores (que son internos que están cumpliendo su condena o están procesados) para readaptarse y resocializarse; una segunda oportunidad.

Un proyecto similar comenzó hace casi 17 años en la UP48 de San Martín, Buenos Aires, impulsado por Eduardo “Coco” Oderigo, abogado y exjugador del SIC. El equipo se llama Espartanos y la historia puede verse en una serie de la plataforma Disney.

Hoy son 46 las unidades de distintas provincias que impulsan un proyecto idéntico al que se vinculan 2.500 jugadores (internos) a través de la Fundación Espartanos. Hay varias más a través de otros programas y también equipos carcelarios en Uruguay, Chile, Perú y España, entre otros países.

De allí se inspiraron otros seguidores. La incidencia del proyecto se refleja en las estadísticas, la media de reincidencia del sistema penitenciario argentino es del 65%; la de los Espartanos, del 5%.

En Córdoba, la propuesta deportiva se desarrolla en las seis unidades penitenciarias de la provincia a través del proyecto “Un Tackle para la Inclusión”, una iniciativa que utiliza el rugby como espacio de formación, disciplina y crecimiento personal; y cada unidad es independiente en su proyecto.

“No queremos que salgan antes. Queremos que salgan mejores”. (Ignacio Blanc Codina)

En nuestra ciudad forman parte del grupo que lleva el proyecto: Kevin Bastos, el abogado Ignacio Blanc Codina, Claudio Fernández, Nicolás Foresta, Ignacio Barroso, Gonzalo Thione y ahora se sumó como voluntaria Mariana Amicci, que también es abogada.  Todos están o estuvieron vinculados al rugby en distintos clubes.

Kevin Bastos (que juega en Universidad Nacional de nuestra ciudad) e Ignacio Blanc Codina (exjugador de Jockey de Venado Tuerto, que ahora vive en Villa Nueva), dialogaron con elDiario y brindaron detalles del proyecto.

-¿Cómo surgió la idea?

-KB: había empezado hace un par de años, pero tuvimos un par de entrenamientos y se cayó la idea. Cuando nos juntamos con Ignacio (Blanc Codina) y presentamos la idea estuvo acompañando Marcelo Ruiz, el referente en Córdoba, que hace varios años tiene el equipo en la unidad de Bouwer.

-IBC: Sin conocernos y sin saber que el otro estaba luchando por lo mismo, que era que haya rugby en la UP de Villa María, estábamos los dos empujando un pesado carro que no se iba a mover y aun así estábamos con tenacidad, empujándolo. Presenté un proyecto el año pasado y me respondieron que ya había otro. Yo dije “me sumo”; pero la gestión anterior se negaba a informarme de quién se trataba. Insistí varios meses y nadie me daba el nombre de Kevin. Hasta que llamé a la Fundación Espartanos y me dijeron que la referencia en la ciudad era él. Me dieron su contacto y enseguida nos juntamos, nos pusimos al tanto de lo que había hecho cada uno y decidimos que la única alternativa posible era aunar esfuerzos para poder avanzar, empujando juntos ese carro porque, como se hace en el rugby, donde todo se construye juntos, nada es individual.

 “Los internos se pusieron de acuerdo y lavan las pecheras una semana cada uno”. (Kevin Bastos)

-¿Cómo lograron derribar esos muros?

-IBC: fuimos hablando con distintas personas, sin tener mucho éxito; había muchas puertas cerradas. Me presenté en el despacho del juez ejecutivo, el doctor Ferreira, que hizo un aporte maravilloso. Él a mí no me conocía, me preguntó por qué él tenía que firmar un pedido al Servicio Penitenciario diciéndole que era virtuoso empezar el rugby en Villa María y yo simplemente le contesté que él tenía que hacer el try. Armé la nota, él la firmó y con esa nota me fui a la Dirección General del Servicio Penitenciario, a Córdoba, y en abril nos informaron que teníamos el visto bueno. Cuando llegó Marcelo Ruiz, uno de los organizadores de rugby en la cárcel en Córdoba, tuvimos una reunión junto con las autoridades locales para poder avanzar en la concreción del plan. Junto con Kevin y dos voluntarios más nos fuimos a una reunión con el director Diego Taberna y con el jefe de operaciones tácticas César Cresimbeni, y se pusieron a la par nuestra a pelear este proyecto para que se pueda materializar. Creo que, sin el aporte local de ellos dos, esto hubiese sido posible; fueron actores fundamentales. Se establecieron pautas y al sábado siguiente arrancamos. Trabajamos juntos para evitar cualquier problema que nos empuje nuevamente a la calle.

-El rugby es un deporte estigmatizado por algunos sectores como violento. Otro tanto pasa con los internos.

-IBC: por eso nos interesó, porque era un tema absolutamente sensible. Más estigmatizado no puede estar: preso y rugby. Es una bomba atómica en cualquier lado donde se lo imponga en el orden de los estereotipos. La idea es desarmar y mostrar que ahí adentro hay  talento y gente que se pudo haber equivocado y que merece tener su pena, por supuesto, pero que también merece tener la posibilidad de salir mejor que lo que entró. A nosotros no nos interesa que salgan antes. No queremos que salgan antes. Queremos que salgan mejores.

-¿Y los internos cómo lo recibieron?

-IBC: se inscribieron 90, de dos pabellones de buena conducta. Le hablamos y fuimos francos: no pueden estar todos. Se hicieron dos selecciones y quedaron 45 o 50. Se aclaró que el criterio de selección no solo fueron los destacados en velocidad y en el orden físico, sino también se prestó mucha atención a la disciplina y al comportamiento que habían tenido. Si no tienen autorización por algún motivo, no pueden ir a entrenar.

-KB: a entrenar van 45 o 50. Si tienen visita o están trabajando, algunos no van. Le pedimos que sea una obligación para inculcar el compromiso. Se entrena en un patio de la unidad, que ahora lo están ampliando. Durante los entrenamientos, en el patio, los guardias se quedan arriba de los paredones. En la cancha están los jugadores y nosotros, nadie más. El promedio de las edades es de entre 30 y 50 años.

-¿Ya fueron invitados al torneo intercarcelario?

-IBC: desde hace seis años se realiza un torneo en Bouwer y solo faltaba que se sumara Villa María, por no tener equipo y por los problemas públicos y notorios que atravesó en gestiones anteriores. Este año se nos invitó formalmente. Es el 14 de septiembre y trataremos de estar presentes. Que estemos invitados no significa que vamos a participar.

-¿Tienen tercer tiempo?

-KB: sí, claro. Cuando terminamos el entrenamiento, ellos traen bizcochos que hacen en la panadería y nosotros llevamos las gaseosas.

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