Ajedrez
Llora el tablero, murió Aldo Calneggia
El veterano jugador falleció ayer en Córdoba, donde se había radicado hace algún tiempo. Fue uno de los mejores jugadores de la historia de nuestra ciudadEl embrujo de vivir encerrado en 64 casilleros. La magia de mover 32 piezas de dos reinos enfrentados. La ciencia y el arte de disfrutar un deporte o un juego que a lo largo de la vida se convirtió en una pasión. Así puede resumirse parte de la vida de la mayoría de los ajedrecistas, pero especialmente la de Aldo Antonio Calneggia.
El veterano ajedrecista local falleció poco antes de la medianoche del miércoles, en Córdoba, donde se había radicado hace algún tiempo. Tenía 82 años y, junto a su hermano Raúl, marcó una época del ajedrez villamariense y cordobés, dominando los provinciales y midiendo sus trebejos con los mejores jugadores del país y del mundo.
Aldo había nacido en Villa María el 7 de octubre de 1943, estaba casado con Nelly y tuvo un hijo: Cristian, que es un jugador de pádel que compite desde hace varios años en torneos europeos.
Desde hacía tiempo arrastraba distintos problemas de salud que lo obligaron a ser sometido a varias operaciones. En los últimos días, debido a algunas complicaciones de corazón, fue internado en la Clínica Romagosa, de la capital provincial, donde falleció en la noche del miércoles. Sus restos fueron inhumados ayer en el Cementerio La Piedad, de nuestra ciudad.
Es imposible dividir la historia de Aldo de la de su hermano Raúl, que era 10 años mayor que él. Es que Aldo se conectó desde pequeño con un tablero de ajedrez y tuvo en su hermano un maestro. Raúl fue campeón provincial individual en 1959, 1960, 1961, 1962, 1965, 1966 y 1981; Aldo dominó los torneos cordobeses en 1968, 1969, 1971, 1974, 1977 y 1984. Un dominio increíble de los dos hermanos, que transformaron su apellido en sinónimo de ajedrez. Hay que sumar varios más en Provinciales por equipos, torneos interprovinciales, abiertos nacionales y también certámenes locales y regionales.
Aldo, además, ganó cuatro campeonatos provinciales juveniles y participó de tres nacionales juveniles y otros tantos nacionales de Primera. Su nivel de juego le permitió ser invitado (al igual que Raúl), para jugar simultáneas en Buenos Aires, Córdoba, Mar del Plata, Mendoza, Rosario y Bahía Blanca ante cinco campeones del mundo: Vasily Smilov, Robert “Bobby” Fischer, Anatoli Karpov, Gary Kasparov y Miguel Thal. Además, jugó simultáneas ante otros Grandes Maestros, como Raúl Keres (el llamado campeón sin corona), Alexander Kotov, Lev Plogayesky, Mark Taimanov, Tigran Petrosian, David Brontein, Bent Larsen, Victor Korchnoi, Simeon Palatnik.
Bobby Fischer jugó en su primera visita a Córdoba, donde 20 ajedrecistas participaron de la simultánea en el actual Teatro San Martín (ex-Rivera Indarte) y tres lograron hacer tablas. Hubo pocos que le hicieron fuerzas hasta el final. El último en ser derrotado fue Osvaldo Bazán y el penúltimo fue Aldo Calneggia.
Ambos hermanos formaron parte de una generación villamariense que tuvo grandes jugadores, entre ellos Juan Carlos Moreira, “Frufru” Arregui, Pedro Reynoso y Carlos Domínguez.
Luego, por un largo tiempo se dedicó al ajedrez postal, antes de regresar en los primeros años del 2000, mostrando su vigencia, ganando numerosos torneos, entre ellos los clásicos torneos de Primera.
Más de una vez, Aldo y Raúl encontraron sus “ejércitos” en varios torneos. Sobre cómo fue jugar contra su hermano, dijo en una entrevista: “No hay enojos. Cuando jugamos nada nos hace olvidar que somos hermanos y que, además de la sangre, nos une un sentimiento llamado ajedrez”.
En ese mismo reportaje publicado en elDiario, en 1994, Aldo dijo: “El peón es el más sacrificado de todos, quien paga los errores, los que avanzan y mueven primero, es el soldado. Rey, reina, alfiles, caballos, torres, todos, absolutamente todos, cumplen un rol diferente. En los 64 cuadros las 32 piezas juegan a subsistir, como en la vida se gana y se pierde o se empata. El único que jamás va al sacrificio es el rey, ya que con él se termina la historia”.
