Handball / Alianza, campeón
Con el título se logró un viejo sueño
El campeonato conseguido por el equipo villamariense premió un trabajo de muchos años y el crecimiento constante de este deporte en nuestra ciudadEl handball villamariense sumó su segundo título en Primera División. Al conseguido por CIEF el 27 de noviembre de 2022, el sábado por la noche se agregó el logrado por Alianza, al coronar una campaña histórica.
El equipo de Alianza se quedó con el torneo Apertura de la Liga de Honor masculina de la Federación Cordobesa de Handball al imponerse, en una vibrante final, a Universitario, de Córdoba, por 24 a 18, tomándose revancha de la definición del mismo torneo de la temporada anterior.
El plantel villamariense logró conjugar en su plantilla la experiencia de algunos de sus jugadores (como Walter Pomba, Manuel Cuello y Gerardo Legue), a la juventud de otros que marcaron el equilibrio justo. Al mismo tiempo, el equipo se convirtió en la defensa más dura del torneo y la menos vencida, acompañada por una labor formidable de su arquero Nicolás Rebuffo, que tuvo dos noches memorables en la semifinal (una semana antes) y la final.
La actitud del conjunto villamariense con su infranqueable defensa, frenó a Universitario, el equipo más goleador del torneo, que vio bajar su promedio de gol. Las salidas rápidas, la paciencia para manejar los tiempos y la diferencia conseguida tempranamente le permitieron manejar el partido y sostener la ventaja hasta el final.
El festejo parecía inminente varios minutos antes de silbato final. La indescontable diferencia permitió percibirse tempranamente campeón, aunque se desató la celebración apenas concluido el partido.
Las voces
Manuel Cuello comentó: “No saben lo que ha sido esto, hicimos un sacrificio enorme, porque nosotros empezamos a entrenar en enero. Cuando todos estaban de vacaciones nosotros arrancamos nuestra pretemporada acá en el Salón de los Deportes. Hacía 40 grados de calor y estábamos corriendo sin quejarnos. Nosotros queríamos esto, sabíamos que este era nuestro año”.
Sobre el equilibrio conseguido entre los jugadores de mayor madurez y los más pibes comentó que “eso buscamos, que los más grandes transmitiéramos nuestra experiencia a los más chicos, que tienen mucha calidad de juego”.
En cuanto al partido, comentó: “Todos sabían que se enfrentaban el equipo de mejor ataque, con el de la mejor defensa. Nosotros nos sentíamos muy fuerte en defensa, por eso, desde el primer minuto, íbamos detrás de cada pelota, como si fuéramos un perro carroñero. Queríamos tener cada pelota, queríamos ganar el partido y quedarnos con el campeonato”.
El arquero Nicolás Rebuffo, figura del partido dijo: “Este es un trabajo que se hace en el día a día. Ni hablar lo que hacen estos pibes, sin ellos defendiendo yo no soy nadie. Ellos ponen el alma para defender y me ayudan para que todo sea más fácil”.
Su actitud y actuación dejó por momentos la sensación de que ocupaba todo el arco, por la cantidad de ataques que rechazó. Al respecto opinó “es así. Cuando uno tiene uno de esos días se hace todo esto, pero a veces no se da”.
“El título es un sueño, es lo que venimos buscando hace tiempo. Yo hace 14 años que comencé a jugar, lo soñé toda mi vida y llegué a primera. Creo que todo el mundo se rompió el alma para lograrlo”.
El arquero, que tiene 26 años, es estudiante y trabajador en una fábrica contó: “Este logro es el premio al esfuerzo de ir todos los días y todas las noches a entrenar, este título es la recompensa”.
Walter Pomba, por su parte, señaló: “Nos plantamos muy bien en defensa desde el arranque. Sabíamos que teníamos que estar muy duros y muy fuertes para frenarles su juego porque son el equipo con mayor goleo y el más ofensivo del torneo; si no frenábamos eso, se nos hubiera complicado. Entonces nos paramos, nos plantamos, y creo que lo contuvimos todo el partido”.
Sobre la mezcla del plantel de jugadores de más experiencia y los más jóvenes opinó “eso tiene que ver con el proyecto de Alianza, que tiene tantos años y tanto trabajo en inferiores, con profes que se dedican, con comisiones de padres que trabajan muchísimo, con una familia gigante que lo da todo. El fruto de todo eso es los chicos que con 17 años ya están en la Primera y sienten y quieren estos colores, como nosotros, los más grandes”.
“El handball de Villa María es uno de los que más ha crecido en la provincia, acá hay mucha gente que le dedicó mucho tiempo, porque es un deporte hermoso, tiene valores espectaculares, compañerismo, amistad, familia, que no se ven en otro lado, y eso hace que la gente se contagie, que los chicos vengan y participen de esto y por eso se mantiene en el tiempo, cada vez más gente quiere jugar”, agregó.
El gran ausente fue su hermano, Joaquín, entrenador del equipo que, por un compromiso tomado con anterioridad, no pudo estar en el partido. “Mi hermano viajó a España, para hacer un curso de entrenador y hoy hablábamos por teléfono y le decía que ojalá hubiera estado a mi lado, al costado de la cancha. Pero también sé que también está cumpliendo con un objetivo que es importante. Fue difícil, pero lo logramos”.
Por su parte, Gerardo Legue comentó: “Cuando jugamos de visitante en la octava fecha sabíamos que teníamos que jugarlo así, defender y defender. Eso nos iba a permitir que se equivocaran. Sabíamos que hoy era lo mismo. Ya le habíamos ganado una vez y que había que jugarle de la misma forma, y si defendíamos como en el partido anterior, íbamos a tener estas oportunidades y marcar esta diferencia”.
“Para nosotros esto es muy significativo. Es la primera vez que somos campeones. Este es un trabajo que venimos haciendo hace años. Arrancamos hace años viajando a Bahía Blanca al Regional, luego al Nacional C a Alta Gracia, el año pasado al Nacional B, de Comodoro Rivadavia, y este año iremos al Nacional A. Esto es un proyecto que apuntamos desde los más chicos a los más grandes y ahora se nos pudo dar este título”, sostuvo, y luego agregó: “Somos varios los que somos más grandes y se nos van acoplando los más pibes, los de categorías 2006, 2007 y 2008, todos suman, todos son parte, los de la Reserva, los mini que nos vienen a ver, las chicas, los padres. Se ha formado una familia, como decimos nosotros y con eso marcamos la diferencia hoy (por el sábado)”.
Finalmente, Diego Castro (con 24 años, es profesor de educación física e integró el cuerpo técnico en esta final, aunque es técnico en Cadetes y Juveniles): “Tengo la suerte de haber formado parte de esta final dado que el técnico Joaquín Pomba tuvo que viajar a un curso a España. Todo esto es gracias a Joaquín, Constanza, Lautaro, que están desde el principio. Yo estuve acá para ayudar y estoy muy feliz. Juego al handball desde que tengo 12 años, formo parte de este proyecto desde entonces. Verlo de afuera y poder vivirlo desde adentro es algo increíble. Hace años que están con esto”.
