Turf/ Con el relato de Luis Pieckenstainer

Una foto histórica

Irineo Leguisamo, leyenda del deporte, arriba de la yegua local Costera, que logró grandes victorias. Una visita inolvidable y un aporte para la colección
jueves, 9 de octubre de 2025 · 07:52

Irineo Leguisamo es considerado uno de los mejores jockeys de todos los tiempos.

Nació en Salto, Uruguay, el 20 de octubre de 1903, y a los 13 años ganó su primera carrera en el Hipódromo de esa ciudad.

Llegó a Argentina tiempo después y, a los 19 años, le tocó participar de su primera competencia en Buenos Aires para empezar a conquistar corazones de los fanáticos del turf.

Desde entonces, Leguisamo corrió 12.700 carreras y obtuvo cuatro mil triunfos, convirtiéndose en una verdadera leyenda de este deporte y una figura estelar de antaño, cuando era uno de los mejores amigos nada menos que de Carlos Gardel, quien le dedicó los tangos “Palermo” y “Por una cabeza”.

Esa figura central vino dos veces a Villa María. En la primera no pudo participar. Y en la segunda, cuando la ciudad cumplió 100 años, el famoso jockey recorrió la pista del Hipódromo local montando la yegua “Costera”, que cuidaba Paco Tavecchio.

Era toda una sensación su presencia, vestido de campeón y arriba de un animal local, cuyo propietario era el médico veterinario Juan José Reale, hombre clave en el turf de la ciudad.

Reale contaba que desde muy pequeño conoció al gran cuidador de caballos (Tavecchio) porque este acompañaba a su papá, también apasionado por los caballos, al stud de “el Mago”, que se encontraba en la calle que actualmente se llama Müller, a una cuadra de la Escuela del Trabajo. 

“No hay y creo que no va a haber un cuidador de caballos como Tavecchio, en relación a la vinculación y al conocimiento que tenía del caballo solo con verlo, era realmente único. Cuando a mí me llamaba para que yo fuera a verle algún caballo, él ya tenía un diagnóstico, con el cual yo, como profesional, también coincidía, algo realmente llamativo... Bueno..., por eso era quien era”, contó Reale en el libro sobre la vida del cuidador, titulado: “El Mago Eterno: Rogelio ‘Paco’ Tavecchio. Glorias del Turf”.

Leguisamo, Tavecchio, Reale… El turf tuvo ese día del centenario de la ciudad un verdadero encuentro histórico.

 

La imagen

Días atrás, elDiario publicó un par de notas referidas al libro de Tavecchio. Eso despertó que un vecino se llegara a nuestra Redacción para proveer una imagen inédita de aquel encuentro.

El vecino es nada menos que Luis Pieckenstainer, el reconocido propietario de Baudino, quien se llegó hasta el Hipódromo esa tarde del centenario de la ciudad.

“Juan José Reale es mi cuñado y era el dueño de esa yegua Costera, que ganó muchas carreras”, recordó Luis.

En ese momento, dijo que mucha gente disfrutó cuando Leguisamo se subió al animal de Reale para recorrer la pista. Y allí estaba trabajando un fotógrafo histórico también de la ciudad, Francis, quien le propuso posar para retratarlo.

Así fue que Pieckenstainer se paró al lado de la yegua Costera, con Leguisamo y posó para la foto, que luego supo guardar en su escritorio durante años.

“Un día, me dice mi sobrino: esa foto es histórica, no sé por qué no se la llevás a elDiario, así que le hice caso y vine porque justo leí la nota sobre Tavecchio, que fue un grande del turf”, contó.

Así, luego de 58 años de aquella visita estelar, quedó esa foto de Leguisamo subido a Costera, con Pieckenstainer al lado, para aportarle a la ciudad una imagen para la historia. Una historia escrita en el Jockey, como tantas otras que se dieron en la ciudad. 

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