Karate / Escuela Miyazato

Eligió el dojo para festejar sus 15 años

Una fiesta inédita tuvo Paulina Vasconi, al elegir compartir su cumpleaños con los compañeros de artes marciales. Hubo globos, torta y hasta vals con karategui
domingo, 29 de diciembre de 2024 · 08:34

Cumplió los 15 años, pero lejos de festejarlo con una fiesta y en un gran salón prefirió que esta celebración fuera en el dojo al que asiste semanalmente desde hace dos años. Lo que planteaba ser un festejo sencillo, con una torta compartida con sus compañeros, para su sorpresa, se transformó en un hecho inédito: una fiesta en una escuela de karate, con globos, música y hasta con un vals con su papá, su sensei y sus compañeros, pero varios de ellos con el karategui.

Paulina llegó hace dos años al dojo de la Escuela Miyazato, que conduce el Sensei Sergio Martínez, buscando descubrir un nuevo deporte. Llegó con una amiga, la que desistió de seguir practicando con el correr de los días, pero Paulina optó por continuar con este nuevo deporte.

El pasado 26 de diciembre, Paulina Vasconi cumplió 15 años y ella no quiso fiesta. Sus padres le sugirieron una cena con amigos en esa misma jornada, pero Paulina dijo que ese día era imposible, ya que sería la última clase del año en la escuela de karate. Su decisión fue pasarla  en el dojo, llevar una torta y festejarlo con sus compañeros y amigos del karate.

Correspondía avisarle a su sensei que ese día llevaría una torta para festejar sus 15 años con todos sus compañeros.

Pero para su sorpresa, cuando llegó al dojo, estaba decorado con globos, y apenas terminó la clase se convirtió en un festejo compartido por grandes y chicos de la Escuela Miyazato.

“Esto nunca paso. Lo hablé con el Sensei Masatoshi Miyazato y no tiene registro de un hecho similar. No tengo conocimiento que haya ocurrido en otro dojo. Para nosotros tiene un gran significado, tratándose de una joven de 15 años, que quisiera eso. Miyazato me decía que esto demuestra que el alumno se siente dentro de la institución, como parte de la gran familia y con el gusto de compartir cosas muy íntimas, muy emotivas con sus compañeras. En definitiva es el objetivo de nuestra escuela, que la persona se sienta bien, cómoda e integrada, para aprender de la mejor manera este arte marcial”.

“Nos pusimos en campaña con mi señora (Angie Pedraza), que también da clases en el dojo, para decorar el salón con globos, buscar música, avisarle al resto de los alumnos”, dijo el Sensei Sergio Martínez, “estoy orgulloso de lo que pasó”.

“También preparamos lo que en Japón llaman kimochi, es un sobre con dinero en efectivo, donde cada alumno del dojo aportó lo que podía. La idea del kimochi es que la persona que lo recibe se compre lo que le hace falta y que no reciba algo de regalo que tal vez ya tiene. Es una costumbre japonesa donde con mucha felicidad colaboraron todos los compañeros y se lo entregamos esa noche”, agregó el sensei.

Luego de la última clase del año en el dojo, hubo una cena con todos los compañeros, y también se sumó su familia: Clarisa Vasconi (su hermana), Mariana Lucero (su mamá), Nicolás Vasconi (su papá) y Daniela Arias (pareja del padre).

Paulina, que es cinturón naranja-4to kiú y pasó a cuarto año en el Instituto Rivadavia, demostró su sencillez al elegir la tradicional choco torta para festejar con todos y soplar las velitas.

El festejo dejó por un momento las katas y kumites a un lado, pero siguió con baile y con el tradicional vals que compartió primero con su papá, luego con su sensei y seguidamente con los otros karatecas del dojo.

El karate local vivió un hecho inédito y, sin imaginarlo, Paulina disfrutó de un gran festejo. Igualmente, la cena con amigas ocurrió un día después, pero ya sin el karategui.