Alumni / La despedida del Loco
“Salinas fue el mayor fenómeno del fútbol de la ciudad y región”
Eduardo “Tati” Rodríguez, hijo del recordado Lalo, que trajo al jugador al club, recuerda anécdotas irrepetibles de un hombre que marcó al Fortinero por siempreLa partida de este mundo de Carlos Horacio Salinas, el Loco, no hizo más que despertar grandes recuerdos del fútbol por estos pagos y, sobre todo, de Alumni, el club que lo disfrutó con estadios llenos en cada partido. Y decir Alumni, en aquel 1984, era decir a los recordados Lalo Rodríguez, Daniel Espert o Chango Valdemarín, históricos dirigentes que hicieron grande al club con historias como estas: tener en cancha a un notable campeón intercontinental con Boca, con solo 28 años.
Rodríguez presidía el club cuando sucedió “el milagro”, y por ello su hijo (también Eduardo, pero Tati) escribió ayer un emotivo mensaje en redes sociales para recordar el paso de Salinas.
Parte del posteo reza lo siguiente: “‘Hijo, prendé el fuego, vamos con Horacio y Daniel’... Llegó Carlos Horacio, Sonia (novia) y sus padres. Luego, se sumaron El Lalo y El Turco. Era un frío lunes de Julio de 1984. El asado se hizo en el hogar a leña de la casa. Puso música y solo empezó a bailar. Mi vieja no entendía nada. Yo miraba enloquecido. Allí empezó ‘la locura’. Esa noche revolucionó la casa. Después, el equipo siguió con el Club y luego la ciudad se volvió loca... Había llegado Carlos Horacio ‘el Loco’ Salinas. El mayor fenómeno del fútbol de la ciudad y la región. Artífice de triunfos memorables, anécdotas por todas partes y un corazón enorme”.
“Linda relación”
Después, el actual abogado local dio detalles de ese paso por elDiario, recordando con cariño al tipo estrella que, en medio de sus locuras, sacaba a pasearlo a él y a su hermana arriba del BMW amarillo.
“Yo era un niño e hicimos con mi hermana una linda relación con el Loco, independientemente de mis viejos”, recordó Tati.
Rodríguez contó que Salinas llegó por primera vez a Villa María para acompañar a su novia, Sonia, que era vedette y tenía familiares en la ciudad.
Fue entonces cuando, estando en la ciudad y en una entrevista con elDiario, reconoce que le gustaría jugar en Alumni.
“Cuando mi viejo se enteró, no dudó. Él y El Turco Espert estaban más juntos que con sus señoras, imaginate, así que fueron juntos a buscarlo”, reveló.
Al poco tiempo, surgió esa anécdota en la que Lalo llamó a su hijo Tati para preparar todo. Pero Salinas llegó primero.
“Tocaron timbre en mi casa y yo lo conocía como futbolero, además había sido dirigido por el Zurdo López. Igual, él se presentó: ‘Carlos Horacio Salinas, mucho gusto’. Pasó la novia, pasaron los suegros. Y él se puso a bailar”, recalcó, pintando de cuerpo entero lo que fue Salinas.
En su memoria, a Rodríguez le queda la voz de Salinas insistiendo: “Lo cerremos Lalo, lo cerremos”.
Otra anécdota fue cuando “El Loco se acercó, agarró la tripa gorda como si fuera un pañuelo y la empezó a revolear, bailando. Era un personaje”.
El día que Salinas acordó llegar a Alumni, mandó a los suegros al hotel y se quedó con Espert y Lalo Rodríguez “hasta las 5, contando sus anécdotas de cuando le robaron un reloj en Medellín, del día que se juntó con la barrabrava de Boca o del Zurdo López. Se habían tomado dos botellas de Chivas Reagal, dejando una parva de puchos”.
En sus dos etapas en Alumni (84 y 86), Salinas jugó 40 partidos oficiales, marcó 15 goles y fue expulsado 4 veces.
A la cancha
Tati Rodríguez, junto con los hijos de Miranda, del Tono Daher y las hijas de Espert y Valdemarín, eran, por entonces, chicos que colaboraban siempre en Alumni, acompañando la aventura de sus padres.
“Con muchos nos metíamos a los vestuarios y escuchábamos las charlas”, recordó.
En ese sentido, contó un dato que pocos tenían: “Hubo un partido con Belgrano, que terminó 1 a 1, y Salinas no estaba habilitado para jugar, recién llegaba, pero agarró la planilla, tachó el nombre, creo que de Rubén Guillen, y se anotó él como si fuera a entrar; pidió un equipo para cambiarse y empezó a calentar. Y cuando en Belgrano vieron que podía jugar, cambiaron directamente la formación. Fue genial”.
Precisamente, Salinas hizo una buena relación con Guillen en el plantel, además de los juveniles como Pelé Sánchez, Lotín Torres o Marcelo Zuccotti.
Pero hubo también otro encuentro con Belgrano, histórico, aquel del gol del Gaucho Beltramo.
Rodríguez contó que ese día “el Loco le dijo a los compañeros: si logramos hacer echar al (villamariense) Negro Ludueña, ganamos el partido”. Y eso sucedió: Salinas le tocó el trasero a Ludueña y el árbitro expulsó a los dos. Belgrano perdió la pelota y Alumni ganó ante una verdadera multitud.
“Cuando escuchábamos la charla previa de los partidos y hablaba El Loco, entendíamos que era un motivador nato, te hacía entrar con el cuchillo entre los dientes”, rememoró el actual letrado.
Tati también recuerda “el gol que no fue. La pelota entró por el costado, creo que por un tiro de Guillen o Beltrano, contra Unión San Vicente, y el Loco lo gritó y le decía a sus compañeros que lo gritaran. La pelota no entró, pero el árbitro no se dio cuenta. Es parecido a lo que después hizo Maradona con los ingleses”.
El pasado inolvidable
Tati Rodríguez confesó que la noticia de la muerte de Salinas le “removió recuerdos”.
“En esa época de Alumni, mi viejo nos pasaba a buscar por la escuela y tenía que hacer las tareas y tomar la leche en el buffet del club. Estaba en ese momento Fratondi; luego, González”, recordó.
“Y las caídas a casa de improviso por parte de El Loco son un grato recuerdo porque decía, ‘me quedo a comer’, y eso era bastante frecuente”, agregó.
Tati también recordó cuando, en 2012, cuando la, por entonces, dirigencia de Alumni organizó una fiesta en la Sociedad Rural, su papá llegó de sorpresa con Salinas.
“Con mi viejo siempre tuvo una relación excelente y creo que tanto Brindisi como El Loco Salinas nunca se olvidaron de Alumni, nunca”, señaló Rodríguez. Y no es para menos: “Jugaba un jueves y Alumni llenaba las canchas. En esa época habíamos traído las tubulares a la calle San Juan”.
Además, resaltó que con Salinas “Alumni estuvo a un gol de jugar en primera”.
Por eso, Rodríguez no dudó en remarcar que la llegada de El Loco “revolucionó la ciudad”.
“Fue el mayor fenómeno del fútbol local y la región, no tengo dudas”, sentenció.
