LVF / Clausura / primera a / 1ª fecha
Fue un empate para olvidar
Española y Argentino protagonizaron un 0 a 0 con pocas lucesEn el comienzo del torneo Clausura de la Liga Villamariense de Fútbol (LVF), Española y Argentino igualaron en cero. El partido correspondiente a la primera fecha de la Primera A de nuestro fútbol se disputó en cancha de los Gallegos.
El encuentro tuvo un comienzo donde la pierna fuerte marcó el camino. En menos de 10 minutos de juego, el árbitro, Manuel Villagra, debió amonestar a dos hombres del visitante. En jugadas donde la vehemencia para disputar el balón casi cruza los limites reglamentarios, Nahuel Franco e Isaías Ñañez recibieron la amarilla que los condicionaría para el resto del partido. No fue tan solo una muestra, sino que gran parte del primer tiempo fue una característica dominante del juego.
Friccionado y con muchas interrupciones, el juego no logró encenderse casi nunca. La fría tarde pareció congelar las ideas de los más capaces a la hora de jugar, redondeando un partido cortado y aburrido. Española no supo o no pudo mostrar el estilo de juego al que nos tiene acostumbrados. Por carencias propias y por la intensidad del visitante, los locales no lograron imponer un funcionamiento colectivo que sostuviera a un equipo sin actuaciones individuales relevantes. Por el lado de Argentino, que presentaba el debut de su entrenador Martín Conti, jugó con un esquema que le permitió neutralizar a su rival, pero sin margen para poder superarlo. La propuesta lució agresiva en el intento de recuperar el balón, pero sin argumentos de peso a la hora de jugar. Los dos conjuntos compartieron esas limitaciones y en ese punto tal vez radique la razón fundamental de que no lograran imponerse en el desarrollo.
En cuanto a las acciones propiamente dichas, Española contó en el primer tiempo con una buena chance en los pies de Camilo Ferreyra. El zurdo quedó mano a mano con Cumbia Luciani, pero el oficio del uno fue determinante para tapar el disparo final.
La visita con un Lana Díaz jugando más de punta que otras veces no visitó demasiado el área rival. Pero cuando lo hizo generó peligro. Francisco Serniotti, el arquero del local, debió esforzarse con una doble tapada para mantener el cero en su valla.
Primero, desviando un zurdazo envenenado del Lana Díaz, de casi treinta metros; y después, tapando un tiro a quemarropa del retornado Aramburu, todo en la misma jugada.
La polémica también visitó el predio Gallego en el primer tiempo.
Francisco Pérez, en una de las pocas intervenciones valiosas para su equipo, logró ganar la posición en un pelotazo de contra y Ariel Galíndez pareció derribarlo con falta en la puerta del área. El juez Villagra no dudó y dejó seguir las acciones, quedando la sensación de que el reclamo de los locales tenía legitimidad.
El comienzo del complemento pareció despertar a los presentes.
Primero, con una buena jugada de Camilo Ferreyra que culminó con un disparo que se perdió por encima del travesaño; y, poco después, con un zurdazo sorpresivo de Pérez que corrió con la misma suerte en su ejecución.
El Lobo respondió con el guante que tiene en su pie zurdo Claudio Díaz (festejando su cumple número 39), exigiendo una atajada espectacular de Serniotti para mandar la pelota al córner. Después, el desarrollo del partido volvió a fojas cero.
Fricciones, choque y protestas. Casi nada de fútbol ni de gestos de rebeldía para superar un juego de bajo vuelo futbolístico.
Casi sobre el pitazo final del encuentro, un cabezazo del pibe Rodríguez del Lobo casi rompe la monotonía. Hubiese desentonado con lo que fue la historia del partido. Ninguno de los dos equipos supo construir para quedarse con la victoria.
La figura: Lucas Giménez
Le alcanzó para destacarse la intención de jugar siempre. No encontró socios para que su trabajo alcanzara mayor proyección.
El árbitro: Manuel Villagra
En un partido complicado, alternó buenas y malas. Ante el juego fuerte, utilizó criterios dispares con las amonestaciones.
