LVF - APERTURA / División A / Semifinal / Ida

Esta historia continuará

En Las Perdices, San Lorenzo aprovechó un penal que convirtió Maximiliano Tóffolo y sacó mínima ventaja, de cara a la revancha, en barrio Nicolás Avellaneda. Hubo dos expulsados, uno por lado
lunes, 6 de julio de 2026 · 13:00

San Lorenzo de Las Perdices, en su cancha, venció 1 a 0 a Argentino de Villa María, en el partido de ida, por una de las semifinales del Apertura de la LVF. El encuentro se definió a través de un discutido penal sancionado por el árbitro Brian Chiaraviglio, que cambió por gol Maximiliano Tóffolo en el primer tiempo. Ambos equipos terminaron con un hombre menos por las expulsiones de Facundo Pettiti en el local, y de Diego Carrera en la visita.

La historia de esta semifinal estuvo claramente atravesada por un fallo polémico que, a la postre, selló el resultado final. Pero para llegar a esa jugada decisiva debemos recorrer un camino donde ambos equipos mostraron argumentos bien distintos.

El local, pretendiendo hacerse fuerte en su localía, optó por un juego más directo y menos elaborado. Intentó saltar la zona media en base a velocidad, buscando abastecer a sus hombres de ataque, explotando sus virtudes y, sobre todo, el factor sorpresa.

Argentino encaró el juego con más control del balón y más elaboración desde la mitad de cancha. Fue clave para la apuesta futbolística de la visita como es habitual, la faceta creativa de su número 10: Claudio Díaz. Por momentos prevaleció claramente la propuesta del visitante. Manejó más y mejor la pelota logrando desnudar algunas grietas defensivas en el local.

La movilidad de los puntas de Argentino fue clave para que esa propuesta ambiciosa lograra profundidad y preocupara a los locales. Después del cuarto de hora inicial, se sucedieron varias situaciones que encendieron las alarmas en los dominios del uno azulgrana, Marcelo Tobares. Precisamente, una veloz incursión de Diego Carrera pudo tener consecuencias, pero el oportuno cruce de un defensor perdiceño despejó el peligro. Instantes después, el gol rondó otra vez sobre el arco local. Un pelotazo medido del Lana Díaz habilitó a Brain Mendoza en posición clara de gol. Una salida tardía y sin sentido de la distancia del arquero Tobares hizo el resto. El balón derivó hacia donde ingresaba Isaías Ñañez, que definió hacia el arco desguarnecido. El cruce salvador sobre la línea de Santiago Bernasconi evitó el gol del Lobo villamariense.  El equipo azulgrana lucía demasiado extendido en el campo e inconexo entre sus líneas. No podía armar circuitos de juego para dejar a sus atacantes en situaciones claras. Además, otorgaba ventajas en el medio, dejando de ocupar espacios que su rival administraba correctamente. Cerca de la media hora el mejor juego de la visita casi encuentra su correlato en el marcador por otra incursión de Diego Carrera. La falta de puntería en el cabezazo final del Cuti privó a los visitantes de la ventaja por la cual había sumado claros merecimientos.

Pero llegó la jugada que cambiaría el rumbo del partido.

El voluntarioso Maxi Tóffolo encaró hacia el área rival rodeado por los centrales visitantes. El delantero perdiceño, apareado por un defensor, terminó con su humanidad por el piso. El juez Chiaraviglio no dudó y, sin vacilar, marcó el punto penal. La decisión arbitral dio paso al caos provocado por las protestas de la gente de Argentino. Los visitantes argumentaban que la falta había sido fuera del área. Desde nuestra posición en la mitad del campo nos quedaron dudas, imposibles de resolver sin la ayuda de alguna imagen de video. Por una cuestión de sentido común, la ubicación del juez y su primer asistente validarían la sanción. Superada la efervescencia de la protesta, Maxi Tóffolo se encargó de la ejecución del penal y batió a Leonel Luciani con un remate rasante. Ya nada sería igual en el desarrollo del partido.

Cada sanción del árbitro Chiaraviglio era puesta bajo la lupa y el encuentro ingresó en una faceta de nerviosismo que afectó a todos los protagonistas por igual. Argentino se sintió herido emocionalmente y dejó de jugar pensando. Las decisiones de sus jugadores perdieron claridad y con todo el esfuerzo se encaminaron a empujar e ir hacia adelante. San Lorenzo tomó nota de la situación y se retrasó en el campo. Optó por aguantar para ver si los espacios que cedía su rival podían ser aprovechados para una contra.  Pero el arco rival les quedó demasiado lejos a los locales. En el complemento casi no generó situaciones de peligro y su entrenador buscó alternativas en el banco, que lejos estuvieron de cambiar el panorama.

Argentino, con la cabeza fría de su conductor Claudio Díaz, intentó llegar al empate, pero no alcanzaron ni la movilidad de sus delanteros y la entrega del resto. Cerca del final del juego otra vez la bronca y el enojo de los jugadores visitantes, colocaron al partido en modo escándalo. Todo comenzó tras una falta a favor de la visita en el borde del área rival. Después vinieron las expulsiones del defensor azulgrana Facundo Petitti (por doble amonestación) y del delantero visitante Diego Carrera (que explotó contra las autoridades arbitrales con un ataque de nervios). Después, Lana Díaz casi mete el empate ejecutando el tiro libre, que salió rozando el poste izquierdo. Para cerrar su compleja tarde, Chiaraviglio mandó a jugar un descuento de siete minutos cuando el partido claramente había estado detenido más tiempo (por lo menos 10 minutos). En una semana esta historia continuará.

La figura: Claudio Díaz

En un partido con poco fútbol, intentó jugar siempre. Sus compañeros estuvieron en otra sintonía y su influencia no pudo pesar. Solo Lucas Giménez estuvo a la altura en la faz creativa.

El árbitro: Brian Chiaraviglio

Un penal polémico marcó su actuación. Nunca pudo escapar de los efectos del fallo que decidió la suerte del partido. No pudo con las demoras del local y se equivocó en no adicionar más minutos en el final.