ENFOQUE

La celebración del alivio

domingo, 5 de julio de 2026 · 08:33

Escribe: Walter Vargas / Especial

Digámoslo al pan pan: Argentina estuvo al borde del precipicio y el paso adelante no anduvo demasiado lejos.

Pongamos el análisis en su contexto:

Argentina bien pudo haber sido eliminada por una selección semiamateur, de una república africana multiinsular de medio millón de habitantes, que ni siquiera dispone de un campeonato nacional propiamente dicho. Apenas si un conglomerado de regiones cuyos ganadores se cruzan sin solución de continuidad.

Se hubiera tratado, sin más, de una bofetada mucho más sonora que la eliminación del Mundial 70 e incluso del fiasco de Corea-Japón 2002 al mando del inefable señor Bielsa y del llamado “Desastre de Suecia”, en 1958, cuando se comieron seis versus Checoslovaquia, es cierto, pero en el aplastante vencedor había tradición futbolera y buenos players.

De manera que ese cabezazo salvador del Cuti Romero con ayuda de una testa ajena nos proveyó de una exhalación colosal. La exhalación de un alivio que demoró dos horas en llegar y que, ilusos nos, suponíamos que había llegado para quedarse cuando el pibe-genio hizo simple un gol que habría resultado difícil hasta para los muy buenos.

Ya que estamos: Messi aparte, Lisandro Martínez es, por lejos, el segundo mejor jugador argentino en este Mundial, y he aquí la paradoja: la grata noticia del nivel de un Licha que por talla y hábitos tiene un no sé qué de Daniel Passarella (el mejor defensor criollo que ha sabido ver el cronista) remite al mediocre o francamente malo nivel de unos cuantos que deberían ser vitales. Los tres del medio, Lautaro (a despecho de una gran habilitación que Leo no pudo resolver en el mano a mano); Julián, en fin, demasiado handicap como para robustecer el sueño de las altas costumbres.

Un paréntesis cuestionador a Scaloni, que es el que sabe de esto (80% de puntos ganados en 100 compromisos con la batuta de la Albiceleste: excepcional), pero no es infalible ni intocable: ¿por qué Mac Allister de 5 y Enzo Fernández más suelto, ventilando y oscilando unos metros más allá? ¿Por qué no al revés, si Mac Allister es el doble de jugador cuanto más cerca está de la zona de ventanilla y Enzo ofrece mayor capacidad de corte y de lectura en el primer pase? ¿Por qué, eh?.

  • Final con una pincelada de optimismo: versus los caboverdianos se habrá jugado flojón, mal y por momentos muy mal, pero jamás de los jamases se dejó de ir al frente, de sacar pecho y de buscar una oportundad en medio de la opacidad y del ventarrón.

Ahora, comparemos, porque las comparaciones, como dicen las doñas en las verdulerías, serán todo lo odiosas que quieran, pero si no comparamos no sabemos si salir a la calle en camiseta o sobretodo. De momento, la selección, nuestra selección, anda con una marcha menos en relación con las otras selecciones candidatas a levantar la Copa.

Le cuesta horrores fluir con la pelota y amalgamar precisión con estocadas, le cuesta horrores dominar los tiempos del partido. Le llegan poco y le convierten mucho.

Faltar, falta más de casi todo. Menos de Messi, que podría no jugar el resto del Mundial e igual tendría otro monumento asegurado.

Egipto, pues, será un partido destinado a exhibir los anticuerpos esperados con vistas a la encrucijada de cuartos de final, diríase que Colombia, diríase que el único fuera de catálogo que puede dar un puñetazo en la mesa y hacer trizas todos los pronósticos.

La única ventaja comparativa con lo precedente es que los faraones tienen un crack (Mo Salah), pero a la vez juegan más abiertos, se estiran más en el campo, carecen de un bloque bajo capaz de desanimar por cerrojo y dureza.

Final con una pincelada de optimismo: versus los caboverdianos se habrá jugado flojón, mal y, por momentos, muy mal, pero jamás de los jamases se dejó de ir al frente, de sacar pecho y de buscar una oportunidad en medio de la opacidad y del ventarrón.

Habría que ver cuántos otros pueden dar el presente y garantizar que tienen ese plus.