Alumni / 20 años después
El reencuentro de un equipo histórico
Pasaron dos décadas de aquel 26 de junio de 2006, cuando el Fortinero escribió una de sus páginas más memorables de su historia, tras ganar la reválida y el pasaje al Argentino “A”. Los protagonistas de aquella hazaña volvieron a encontrarseUn reencuentro luego de 20 años; abrazos interminables que se repiten, un recuerdo que vuelve a brotar en cada protagonista, una anécdota que surge tras una frase oportuna. Emociones a montones, recuerdos de un logro histórico que no se olvida. El 26 de junio de 2006, Alumni logró el ascenso tras ganarle la reválida a General Paz Juniors. Goleada de local y posterior festejo como visitante. El club fortinero homenajeó al plantel de aquella página memorable. Primero hubo un encuentro en el Salón Blanco del Palacio Municipal, donde los integrantes de aquel equipo fueron recibidos por el intendente Eduardo Accastello y algunos dirigentes actuales y de aquel momento. Posteriormente, por la noche, hubo una cena del recuerdo en el predio del Centro de Empleados de Comercio.
Entre ambos momentos, elDiario dialogó con algunos de esos protagonistas; entre ellos Héctor Arzubialde, el capitán Roberto “Diablo” Monserrat, y otros dos jugadores, Alejandro Luna y Pablo Rodríguez.
“Una alegría grande”
Héctor Arzubialde fue el arquitecto de todo esto. El hombre que construyó el equipo y edificó lo que luego fue el objetivo cumplido.
“Fue algo muy importante para todos en ese momento. Había una búsqueda de parte de la gente de Villa María y yo me sumé con el torneo ya empezado y empezamos a generar cosas importantes con los jugadores. Teníamos el apoyo de un montón de gente, que fue importante en el día a día”, recordó aquel momento Arzubialde.
“Un plantel con jugadores con hambre, otros de experiencia y con mucha humildad. Todos hicimos algo para que Alumni pudiese lograr el objetivo final. Fue un cúmulo de situaciones, pero fue una alegría muy grande”, rememoró el entrenador.
Sobre las sensaciones de aquel momento, de un equipo que dejó una huella indeleble, cuya relevancia crece, más aún cuando uno repasa que no pudo volver a repetirse, Arzubialde dijo “El fútbol es así. Nosotros le ganamos a Juniors. Ellos descendieron y nunca más pudo ascender. Luego de 20 años Junior recién el año pasado jugó una final para intentar ascender al Federal A. Nunca más pudo volver. Ahí nosotros pudimos lograr eso que para nuestro equipo fue fundamental”.
Luego el entrenador señaló: “Fue muy importante para todos. Éramos más jóvenes, había ganas de crecer. Yo siempre fui muy agradecido a la ciudad, muy agradecido con Eduardo Accastello que fue quien decidió que yo viniera y la ciudad se empezó a contagiar de todo. De todo lo que transmitían los jugadores se hizo un contagio generalizado que hizo que todos tomásemos confianza y llegáramos a buen puerto. Creo que esa es una de las llaves para lograr cosas importantes: estar todos juntos, unidos, más allá del momento, detrás de objetivos, que son a largo plazo porque comienzan hoy y no terminan de acá a un mes ante algún percance, sino que hay que trabajar mucho en todas las etapas. A pesar de que nosotros terminamos ascendiendo, también pasamos por momentos de flaquear un poco, pero lo disimulamos bien, había muy buen grupo humano, entonces todos estuvimos mancomunados. Fue realmente inolvidable”.
Sobre aquella conjunción que no siempre se da, cuatro patas que componen dirigentes, jugadores, cuerpo técnico y el apoyo municipal a aquel proyecto deportivo: “El apoyo de Accastello fue fundamental, también eso nos dio tranquilidad”.
“Y después, el fútbol empezó a rodar y todas las cosas positivas comenzaron a pasar para ayudar a eso. Uno solo no puede hacer las cosas. Acá hay que hacer un montón de cosas todos juntos. Más allá de que en determinado momento algunas personas mueven algunos engranajes para que esas cosas sucedan; ya sea del fútbol, sea del Estado, sea del lugar donde íbamos a comer. Recuerdo perfectamente que todo el mundo estaba a la expectativa de qué necesitábamos, de qué hacía falta, con mucha calidad humana. Yo encontré muy buena gente acá en Villa María”, añadió.
“Otra persona muy importante para nosotros fue Adrián Arzeno. Pasa que hay mucha gente que quizás no se dio cuenta de eso o no se daba cuenta desde afuera. Nosotros lo que estamos en el día a día le hemos dado el valor que correspondía”, finalizó.
“Acá terminé mi carrera”
Otro de los presentes fue Roberto Monserrat, el Diablo, exjugador de Belgrano, San Lorenzo, River y la selección argentina, entre otros. Alumni fue el último club de su larga y reconocida trayectoria.
“Estoy feliz con este reencuentro, después de 20 años. Uno que ha pasado por acá y en mi caso que justo terminó mi carrera con este equipo, en este club, sigo feliz por aquel logro. Estoy contento por encontrarme con los muchachos, que hacía muchos años que no nos veíamos”, sostuvo el exmediocampista.
“Nos mantenemos en contacto por intermedio de la tecnología, tenemos un grupo de WhatsApp. Uno por ahí pasa por un club y deja recuerdos, y cuando te agasajan por esas cosas, a uno lo pone feliz. Recuerdo todos aquellos momentos que hemos vivido. El partido de ida y de vuelta con Juniors. Los tiempos que vivimos como cuando se logran los objetivos; el nuestro era salir campeón, no se dio, pero luego se logró el ascenso”, recordó el Diablo.
“Ahora que uno se junta con los compañeros, te reís de las cosas que se vivieron en tan poco tiempo, en apenas un año. Fueron un montón de cosas. En definitiva es lo más importante de la vida”, comentó.
Acá cerró una etapa, la de jugador. Sobre lo que siguió después, Monserrat comentó a elDiario: “Yo cerré esa etapa de jugador, tuvimos la suerte de lograr el objetivo del ascenso. Venía con problemas familiares, de una separación, de no ver a mis hijos. De un día para otro le dije a mi señora, que no quería jugar más. Fue una sorpresa para la familia y para los amigos. Tenía casi 40 años, ya no podía estar compitiendo con un chico de 18 o 20. Entonces yo decidí alejarme de eso y dedicarme a otra cosa. Me fue muy bien, así que por eso estoy agradecido al fútbol. Cuando me retiré me fui al campo a vivir. Me quedé allí un montón de tiempo, disfrutando de otras cosas que me gustaban y no lo podía disfrutar como uno quería. Las concentraciones, los viajes, los partidos, las pretemporadas, no me lo permitían. Así que decidí dejar el fútbol por estar con mis hijos, mi familia, hacer otras cosas, compartir un momento con los amigos, los asados que no podía disfrutar. Así que me alejé completamente del fútbol”.
Monserrat agregó: “No veo prácticamente nada de fútbol. Veo los partidos de la selección porque todos en casa están mirando los partidos, pero prácticamente no veo otros partidos”.
También habló de la tediosa comparación entre los dos mejores jugadores argentinos de la historia: Maradona y Messi. “Creo que no tiene comparación. La gente que los compara es porque no tiene idea lo que es el fútbol. Yo estuve con Diego en su momento, fuimos compañeros en la selección. Pero creo que no podemos comparar. Hay que disfrutar las cosas lindas que nos da en estos momentos Messi y hay que disfrutarlos a ambos, no compararlos. Para mí Messi es el mejor, porque está batiendo récords. Pero no hay que compararlos. Los dos son argentinos y hay que disfrutarlos a ambos”.
El doctor del arco
Alejandro Luna fue el arquero de aquel equipo y luego de dejar la actividad se recibió de abogado, su actual profesión.
“Fui el arquero de aquel equipo que logró el ascenso, de aquella gran campaña; lo tomaba con gran responsabilidad. Siempre lo hice con mucha seriedad, pero sobre todo con esa visión que te da la estratégica del arco, de mantener a todos ordenados e indicar algunas que otras falencias y también motivar alguno que se pueda haber caído por alguna frustración, que de alguna manera eso son algunos de los valores que te enseña el fútbol, ¿no?”
“Uno en el deporte aprende a tolerar las frustraciones para perdurar, perseverar y volver a intentarlo siempre”, comentó el exarquero.
“Con algunos hacía 20 años que no nos veíamos. Ahora que nos juntamos y nos dimos un abrazo fraternal, recuerda que todas las palabras que dijeron el Diablo (Monserrat) y Héctor (Arzubialde) como líder y técnico de aquel equipo. Uno ahora rememora que no fue nada fácil; recuerdo la primera parte con D’Ambrosio, al principio nos costó mucho acomodarnos y a medida que fueron pasando los entrenamientos y el entendimiento que hace la convivencia, fuimos superando algunos obstáculos. Luego con la llegada de Héctor, fue la manera de encajar algunas piezas que necesitábamos, todo empezó a funcionar y a obtenerse los resultados”, recordó.
De aquel ascenso comentó: “No me olvido para nada lo que costó esa pausa entre un torneo y otro; la pretemporada que hicimos en la mitad del torneo, el haber conseguido estar en las finales en la primera parte. En ese momento el club tuvo una zozobra económica, hubo que barajar y dar de nuevo. El equipo se reconfiguró, ajustando algunas cosas y luego de esa pretemporada, la segunda parte fue avasalladora. Fue un equipo aceitado, que fluía con el funcionamiento y encontramos dos goleadores para plasmar en el resultado las buenas cosas que estábamos haciendo. De las cosas que recuerdo es que se logró el objetivo, el ansiado ascenso”.
La mayor alegría que vivió la ciudad en el fútbol la brindó aquel equipo, y esos jugadores quedaron en la historia. Al respecto Luna comentó: “Haber estado en ese plantel, primero es un orgullo total y de alguna manera hoy puedo decir que 20 años después, esa sensación crece. Una de las cosas que puedo dejar como mensaje para las generaciones futuras o para aquella persona que hoy es joven y lo quiere intentar y perseverar es que vale la pena, porque en el camino podés encontrarte con estos éxitos, estos triunfos, estos objetivos cumplidos que te llenan el alma y sobre todo es el motor que te impulsa a seguir intentando y estar en paz con uno mismo”.
“Luego del fútbol mi camino fue hacia otro lado. Luego de Alumni pasé por otros equipos de ascenso, como Defensores de Belgrano, Defensa y Justicia, pero en el corto plazo me encontró estudiando Abogacía y hoy estoy desarrollando otra profesión. A veces, aplico principios y valores que me enseñaron en el deporte colectivo, porque muchas cosas se logran trabajando en conjunto”, contó el hoy abogado.
Con el antifaz
Apenas alguno recordó que Pablo Rodríguez marcaba un gol y festejaba con el antifaz de El Zorro, el héroe de la TV, metió la mano en su bolsillo y sacó el antifaz. En diálogo con elDiario, dijo sobre este reencuentro: “La primera sensación es de agradecimiento; nosotros somos los agradecidos, de que nos permitieron poder vestir la camiseta, conocer la ciudad, y recordar estos 20 años”.
“Nos hemos reencontrado íntimamente. Estaría bueno que nos juntáramos aunque sea cada cuatro o cinco meses, o una vez al año, es lindo volver a vernos. Ahora los 20 años de aquel logro nos llevó a esto que estamos viviendo”, comentó el exjugador.
“Es hermoso recibir los obsequios, los reconocimientos, pero creo que lo más lindo de todo esto es poder encontrarnos, vernos a la cara, darnos un abrazo tanto con el cuerpo técnico como la gente que nos apoyó, los dirigentes, con Eduardo Accastello también. Él fue el principal de esto, el que empujó el proyecto, y nosotros tratamos de dar lo mejor que pudimos. El objetivo se logró, siempre pensamos en el grupo y creo que es lo que remarcamos todos”, señaló.
“Primero se armó un grupo y después de eso se hizo el equipo. Me parece que fue la base que hoy nos lleva a reunirmos después de 20 años. Uno con el tiempo se pregunta, ¿lo habré hecho bien? ¿Qué hice bien? ¿Qué hice mal? Creo que por ahí dejar esta huella a uno lo llena de orgullo, porque nos reconocen por el esfuerzo que dejamos por la camiseta, nos matamos por esta camiseta y si me preguntan si lo volvería a hacer, diría que sí, lo volvería a hacer”.
Aquel equipo mezclaba consagrados con otros jugadores que unían juventud y poca experiencia. “Me tocó jugar en el ascenso, también en el exterior, en distintas divisiones”.
“A mí me tocaba concentrar todo el año con el Diablo. Se lo comenté personalmente. De verlo por televisión con la camiseta de River o San Lorenzo, o la selección, lo tenía ahí. Hasta el día hoy mantengo ese respeto y pongo esa distancia; por lo que él se merece como persona y como jugador”.
“Uno quizás quería pedirle una camiseta que haya usado, pero siempre por respeto o por vergüenza no lo hizo. Pero soy un agradecido a Monserrat, a Arzubialde, a Medina o el Beto Fernández. Porque sus experiencias en esto te la devolvían de la mejor manera, te empujaban siempre. Aunque algunos estuvieron la mitad del torneo”.
“Otro tanto pasó con el Betito Carranza. Pero lo del Diablo fue increíble. Nosotros siempre le decimos que a partir de él se tranquilizó y se puso el equipo al hombro. Es más, nosotros nos matábamos, corríamos, trabábamos y decíamos ‘tomá, Diablo, vos solo nos tenés que hacer jugar’. Creo que el 50% del ascenso fue por él”.
Los que estuvieron
Los integrantes del plantel que participaron de este reencuentro fueron:
Roberto Monserrat
Pablo Rodríguez
Gastón Moyano
Alejandro Luna
José Scozzari
Ezequiel Carassai
Alejandro Torres
Fernando Guzmán
Carlos Herrera
Juan Barrera
Alexis Olivera
Hernán Medina
Mayco Basualdo
Mauricio Ocaño
Cuerpo técnico:
Héctor Arzubialde (DT)
Alberto Arzubialde (PF)
Carlos Bonaveris (AT)
Adrián Arzeno (mánager)
