LVF / Apertura 2026 / Primera A/ Cuartos de final - Ida
Al final ganaron los violentos
Alem le ganaba 1 a 0 a Alumni cuando el partido debió ser suspendido por hechos de violencia. Críticas al operativo policialEl clásico entre Alem y Alumni no pudo terminar de jugarse..., y duele.
Un grupo reducido de violentos, promediando el complemento, generó incidentes que obligaron a la suspensión del partido.
Hasta ese momento, el juego se había desarrollado con normalidad a pesar de cierto clima extraño, generado antes del inicio por algunos enfrentamientos con la policía en las inmediaciones de la cancha tricolor.
Los problemas previos y la demora consiguiente parecieron conspirar contra lo estrictamente futbolístico.
La preocupación por la seguridad de los presentes instaló una sensación amarga, como presagiando situaciones no deseadas que se terminaron concretando, lamentablemente. Aquello de las profecías cumplidas parecía tener un correlato en la realidad. Al llegar a la cancha ya se había instalado la idea de que el operativo policial, al menos, dejaba muchas dudas en cuanto a su organización. No hace mucho, con este mismo partido y en la misma cancha, se habían producido hechos violentos. La lógica indicaba que se debían tomar recaudos para no repetir los mismos problemas. Y otra vez volvió a pasar. Las quejas de muchos presentes apuntaron a las deficiencias en el ingreso y la separación de ambas hinchadas. Los dirigentes también deberán llamarse a reflexión y pensar seriamente en la seguridad, primero; y después, en el aspecto deportivo.
También hubo un partido que se disputó con todos esos condimentos citados y que ya no se emparentan con el folclore tradicional del fútbol, sino más bien con la falta de sentido común que impera en nuestra sociedad.
Hagan juego
Cuando se jugó, los protagonistas, por suerte, se dedicaron a eso, a jugar, y eso es necesario rescatarlo. Se aislaron del clima y propusieron jugar con sus argumentos y recursos. Tras un comienzo parejo, Alumni terminó dejando una mejor imagen. A los dos les costó generar juego, pero, en un escenario de fricción y presión constante, la visita se acomodó mejor. Rápidamente, el elenco fortinero detectó que el flanco izquierdo de su ataque era el camino a seguir para inquietar a su rival. Por allí, el despliegue del juvenil Domenech fue clave para ocupar espacios y propiciar llegadas. A los dirigidos por Moyano les faltó resolución para terminar las jugadas de ataque. Situaciones tuvo, pero sus delanteros carecieron de puntería. El nueve, Matías Barolo, fue gran protagonista de la mayoría, pero pareció no estar en su tarde. En la jugada más clara, y tras una buena combinación colectiva entre Domenech, Peñaloza y Barolo, la pelota terminó dentro del arco local. Pero la bandera levantada del asistente acalló el incipiente festejo fortinero. Alem lució bien parado de mitad para atrás (a pesar de bajas importantes, como Pedernera y Gozzerino). Para pensar en el arco de en frente dependió demasiado de su jugador más claro: Braian Moyano. El hábil delantero se las ingenió para jugar y buscar asociarse con sus compañeros de ofensiva. Alem, en ese sentido, fue un equipo voluntarioso, pero con poca efectividad. No generó situaciones de gol y, en una de las pocas que tuvo, la polémica la acompañó.
Fue cuando, tras un gran enganche del Tucu Pereyra, el jugador local terminó rematando y la pelota pareció pegar en la mano del defensor Falco dentro del área. Muy cerca de la acción, el juez Matías Ibañez dejó seguir el juego sin sancionar la supuesta falta.
Los últimos minutos de la primera etapa encontraron a la visita generando varios intentos en ataque. Ninguno tan claro como un zurdazo de Francisco Monetto que salió cerca del travesaño.
El complemento mostró un comienzo dominado por un Alem más decidido a jugar en campo contrario. Esta situación provocó que tuviera algunas posibilidades. La primera, en los pies de Elías Del Sole, que resolvió con acierto Jonathan Scalzo; y poco después, por intermedio de Bustamante, que casi sorprende con un buen remate con pierna zurda. Gastón Moyano movió el banco por la lesión de Bencivenga y debió reconfigurar su esquema táctico. De la línea original de tres centrales, volvió al sistema de cuatro defensores, parando a Gastón Kranevitter (reemplazo de Bencivenga) en la zona de medios.
Cuando parecía que no pasaba nada, el local encontró el gol.
Tiro libre desde la derecha ejecutado por Matías Bustamante y cabezazo goleador de Braian Moyano, abajo del arco, para desatar la locura del público tricolor.
Alumni no encontró respuestas. El golpe lo encontró mal parado y trastabilló. Se desordenó y abrió flancos impensados ante un rival que, sin hacer mucho, lo dejaba sin nada. Pero al local le faltó lucidez para aumentar la ventaja. Le costó entender ese momento del partido que se le presentaba como muy favorable. Mientras Gastón Moyano apretaba toda la botonera desde el banco de suplentes, pero no lograba hacer volver a sus jugadores al partido, sucedió lo inesperado. Un pequeño grupo de personas, identificado con los colores de Alumni, tiró abajo una parte del alambrado del sector que ocupaban. Tras unos minutos con el juego detenido, algunos hinchas del local se sumaron a la locura tirando piedras. Lo que siguió fue caótico. La Policía respondió desalojando en forma violenta el sector ocupado por los visitantes. Algunos jugadores del Fortinero saltaron desde el campo de juego hacia la tribuna, buscando detener la represión policial ante la presencia de familiares y allegados en ese sector.
Una locura que el juez del partido, atento a todo lo que sucedía junto a los encargados del operativo, decidió dar por terminado, suspendiendo las acciones cuando se disputaban 22 minutos del complemento. Ahora habrá que esperar; mientras tanto, los violentos ganaron, otra vez, por goleada.
La figura: Braian Moyano
El jugador más claro de la cancha. Cada intervención suya derivó en algo positivo para su equipo. Marcó el tanto que le daba la ventaja al Tricolor.
El árbitro: Matías Ibáñez
En un partido con clima enrarecido demostró autoridad. La irracionalidad de unos pocos lo obligó a suspender.
