Liga Villamariense / Tristeza

Chau, Pedro, y gracias por tanto

Ayer falleció el entrañable Pedro Calderón, un notable exjugador y exentrenador que dejó una huella imborrable en el fútbol local. Sacó campeón a Argentino por primera vez en su historia, en el año 1990

El fútbol villamariense está de luto. Ayer falleció, a los 84 años, Pedro Calderón, quien hizo historia como entrenador de Argentino, de Villa María, y también en su etapa como futbolista en tiempos dorados de la Liga Villamariense, vistiendo la camiseta de Alumni y River Plate.

Hay personas que se vuelven inolvidables a través de sus actos, de sus enseñanzas, su nobleza y por ser un hacedor de grupos humanos inquebrantables; y eso fue “Don Pedro”, quien con su partida provocó una muy sentida congoja, como también esa mueca de sonrisa en el rostro de quienes guardan en su memoria algunos de los tantos gratos momentos o simples recuerdos con él en una cancha, como también en ese barrio que tanto amó como el San Justo o en su querido “Defensores de la Boca”.

Calderón debutó muy jovencito en el fútbol local, a los 16 años, en una camada que tenía, entre otros, a Raúl “Campana” Martínez, a quien consideró “el mejor jugador de todos”, además de Iván Miranda, Sicilia, los Guyón o los Perassi…

Como futbolista albirrojo, Calderón fue parte de una época inolvidable, y años más tarde, cuando colgó los botines (luego de jugar en un recordado River, donde fue compañero de Eduardo Requena), se sumó como técnico de las inferiores de Alumni y terminó siendo ayudante del recordado técnico Hernán Ríos, quien revolucionó los entrenamientos en el club de Villa Aurora, y a él lo maravilló.

Toda esa enseñanza, luego, la volcó en su carrera como entrenador, porque dirigió tres años a River de Villa María y, más tarde, a Colón, de Arroyo Cabral, y a Sarmiento, donde armó un gran equipo con Liai, el Tula Bertino, Eduardo Cipolat, Roach, Bonzi y Perazzi, entre otros, y fue subcampeón.

Y todas esas experiencias fueron el preámbulo de su mejor obra, en Argentino, donde llegó en el año 1983 y se fue en el 1996, luego de sacarlo campeón por primera vez en su historia, en el año 1990. En su etapa, siempre tuvo la asistencia de Ernesto Echegaray y la preparación física de Ernesto Mercadal, y una innumerable cantidad de jugadores notables, desde Culona Conti, Pelusa Machado, Henry Rapetti, hasta Claudio “Polaco” Arzeno, y, principalmente, al plantel campeón del 90. Demarchi, Yoyó Berterame, Magnone, Osés, Álvarez, Verdú, Venteo, Marinelli, Echegaray, Saire, De Miguel, Rodríguez, Rivera, Ceballos, Alfonso, Suárez son algunos de los apellidos de aquel histórico equipo que le dio la copa de campeón al elenco albiazul.

“A Argentino llegué en el 83. Me fueron a hablar Elvio González y el padre del contador Jordan. En ese tiempo, únicamente hacían inferiores con Abel Volta. Estaba muy bien, pero llegó el momento que tenían que hacer Primera, así que me llamaron para armar un equipo competitivo…”, recordó Pedro en una nota que le realizó elDiario, años atrás.

Calderón dejó temprano la dirección técnica y se ocupó de su negocio en el barrio San Justo, más precisamente, en “La Boca del Tigre”, donde siempre estuvo rodeado de la familia y amigos. Todos lo recuerdan como un hombre respetuoso y respetado. Un grande, con todas las letras.

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