LVF - Apertura / Primera A - 7ª fecha
Un triunfo para mantener la fe
Rivadavia consiguió su primer triunfo en el campeonato. Con un tanto de Josué Deheza en el inicio del complemento, el elenco cabralense logró romper la mala racha y sumar, por fin, de a tresRivadavia venció a Universitario como local, en Arroyo Cabral, por la mínima diferencia. El único tanto de la victoria verde, la primera del torneo, fue marcado por el juvenil Josué Deheza en el inicio del complemento.
Referido al desarrollo del juego, comenzó mejor el local, controlando pelota y terreno. Evidenciaban los jugadores de Rivadavia sus ganas de imponer condiciones y brindarle a su gente la primera sonrisa en el campeonato. La falta de buenos resultados habían terminado provocando el alejamiento de Amadeo Perossi y el arribo de Franco “Puli” Herrera, quien comenzará a trabajar esta semana. El entrenador de la Reserva, Leandro Rivera, se calzó el buzo a la hora de salir a jugar frente a Universitario. Elogiamos el buen arranque del local, pero a esa superioridad no consiguió llevarla al resultado.
Contó con algunas situaciones propicias que no pudo resolver para aplacar su ansiedad. Casi sobre el mismo inicio fue Lucas Sosa quien llegó a posición de gol, pero su remate alcanzó a ser tapado por un defensor estudioso. Pocos minutos después, el propio Sosa casi sorprende con un tiro libre, pero el poste izquierdo le negó el festejo. También el pibe Josué Deheza tuvo su chance cerca del cuarto de hora inicial, pero remató desviado. En ese comienzo arrollador de Rivadavia fue clave la movilidad de Lucas Sosa. Moviéndose por el carril izquierdo del ataque de su equipo encontró brechas importantes que la visita no alcanzó a controlar.
Cuando los volantes de la Uni se afirmaron, en especial su volante central, Luciano Pérez, las acciones alcanzaron cierto grado de equilibrio y paridad.
También sumó para la recuperación del equipo dirigido por Joselito Bernadó, la presión y el empuje de su línea defensiva (en especial de su lateral, Serrudo), que de a poco lograron neutralizar los intentos del local por la izquierda. Promediando la etapa, el juego ingresó en una meseta, con la disputa planteada, sobre todo, en la zona media. El recurso del pelotazo, siempre a mano, fue el más utilizado por ambos conjuntos.
Le costó bastante a Universitario llegar con peligro. Merito de la atenta defensa local, pero también de la falta de peso ofensivo del ataque visitante. Hubo que esperar hasta los minutos finales del parcial para que Berardo pasara algo de zozobra. Sobre los 41 minutos avisó Lucas Barengo con un tiro desde afuera del área que alcanzó a desviar el uno local.
Pero la más clara se dio sobre el cierre, con la definición de Máximo Machado de zurda que obligó a una tapada tremenda con sello de Marcelo Berardo.
En el comienzo del complemento y antes de que se cumpliera el primer minuto, la historia del partido cambiaría. El juvenil Josué Deheza (atrevido, encarador y escurridizo) ganó por la derecha y, cercado por la línea final, ensayó un disparo que se le terminó colando a un sorprendido Federico Pedernera. El gol marcó un quiebre en el desarrollo del juego.
La visita acusó el impacto y ensayó una respuesta rápida. Salió a presionar más arriba y a jugar más por los costados para llevar el juego más cerca del área rival. Rivadavia ajustó detalles en su estructura defensiva y liberó a sus hombres más veloces (Gaspar Hauer, Javier Demarchi y Josué Deheza) para inquietar de contra y aprovechar los espacios.
La Uni, progresivamente, fue inclinando la cancha y el local parecía no encontrar respiro con su apuesta a jugar de contra. Si bien tuvo sus posibilidades, no las supo transformar en gol. Como la que tuvo Gaspar Hauer, que intentó definir por arriba y se la terminó sirviendo en las manos a Pedernera. El ataque universitario fue intenso y sin sacar el pie del acelerador. Arrinconó a su rival, pero no pudo. En su afán de conseguir el empate, la visita protestó una posible mano en el área local que el juez Manuel Villagra no consideró. Estuvo cerca de la igualdad en el final, con un cabezazo de Luciano Pérez que tapó Berardo.
Después lo tuvo en los pies de Carlos Jacobi tras una mala salida del uno local, pero su tiro fue salvado en la línea de gol por el cabezazo salvador de un defensor cabralense.
El pitazo final liberó tensiones en el local, que festejó un triunfo tan necesario como impostergable, que enciende la ilusión ante el inminente comienzo de una nueva etapa en el club cabralense.
La figura - Josué Deheza
El pibe no solo marcó el gol del triunfo. Con su movilidad y atrevimiento fue, por lejos, el principal argumento ofensivo del Verde cabralense.
El árbitro - Manuel Villagra
Correcto desempeño. Siempre cerca de las acciones y resolviendo con buen criterio.
