LVF - APERTURA /?PRIMERA A / 7ª FECHA
Lobo paciente, feroz y puntero
Con goles de Elías Acosta en contra y de Matías Calderón sobre el final, Argentino le ganó 2-1 a Atlético Ticino y se subió a la punta. Ambos terminaron con nueve jugadoresLa cuarta fue la vencida, esta vez, para volver a sumar de a tres y quedar primero en el Apertura del torneo doméstico. Deportivo Argentino venció en su cancha a Atlético Ticino por 2 a 1, en un partido que dio vuelta y que tuvo de todo.
Por cómo venían ambos equipos, que habían goleado en la fecha de los clásicos por 3 a 0, se presagiaba un lindo partido en barrio Nicolás Avellaneda. Si bien no sobró el buen juego, siempre fue emotivo y con el viento como protagonista. A propósito de eso, el Lobo tuvo en la primera parte ese condimento extra a favor.
Sin embargo, cuando ambos se estaban acomodando llegó el primer ataque profundo del visitante: linda combinación por la derecha y José Fernández se anticipó al centro por bajo para marcar el primero (8 min.).
A partir de ahí se preveía un partido más abierto. Argentino no aprovechaba ese viento a favor, producto, sobre todo, de algunas decisiones apresuradas en ataque, mientras que su rival intentó explotar los espacios yendo por las bandas. Manzanares hacía estragos por la izquierda, pero el equipo de Bianchi tampoco era claro en los últimos metros.
El Lobo hizo trabajar a Fantino con un tiro libre de muy lejos que ejecutó Giménez. Así las cosas, Ticino se fue quedando, Páez estaba muy atrás y Maldonado fue de mayor a menor. En contrapartida, con más empuje que fútbol, Argentino llegó al empate gracias al infortunio de Acosta, que pese a su experiencia despejó mal y, ante la presión de Carrera, descolocó a Fantino. 1-1 y todo como al principio (35 min.).
Otro golpe de escena se produjo unos minutos después: Carrera agredió y Monje reaccionó. Al menos, eso es lo que vio el experimentado árbitro Diego Valle, que optó por expulsar a ambos. Con este nuevo panorama, Funes quedó solo en el ataque del Lobo, mientras que su rival se vio obligado a bajar a Páez al medio para auxiliar a Bertola e intentar armar juego, ya que Manzanares y Romero se preocuparon más por el ida y vuelta. Al minuto 42, Fantino salió lejos y quedó mal parado. Rosales remató como venía, casi desde la mitad de la cancha. El travesaño le negó el gol al volante. Pero otro sacudón sufrió el Lobo antes de irse al descanso: la segunda amarilla y -obligada- roja para Isaías Ñáñez, jugador clave en el medio. Sobre el cierre de ese primer tiempo, ambos equipos parecieron encenderse. Lo tuvo Ticino con una jugada por izquierda que Giménez alivianó, pero Luciani arriesgó al salir con la cabeza como si fuera un defensor. En tiempo de descuento, el Lobo tuvo dos seguidas: primero, Funes se jugó la personal y remató bajo y desviado, tras buscar el segundo palo. Y Rosales quiso sorprender a Fantino desde la puerta del área, pero encontró una buena respuesta del 1 visitante.
El complemento fue más luchado y ambos equipos hicieron lo suyo para ganar, con distintos argumentos. Con el ingreso de Mendoza por Díaz, Morello apostó por la velocidad y compañía necesaria para Funes en una eventual contra, partiendo un poco el mediocampo. Pareció darle resultado porque Ticino no lo inquietaba, y Rosales tuvo el 2-1 tras la demora de Funes en la definición y el posterior rebote.
Pero Bianchi no se quedó de brazos cruzados y con el ingreso de Saravia le dio más “punch” de mitad de cancha hacia adelante. Este último recibió de Manzanares y su remate se perdió a centímetros del palo más alejado de Luciani (18 min.).
Siguieron pasando cosas en el vértigo del partido: más cambios de ambos lados y un golazo de Saravia anulado por offside. Páez había empezado a jugar y, cuando eso pasa, es peligroso para cualquier rival. Hasta que, al minuto 32, Valle lo expulsó por “pasarse de boca” luego de iniciar una protesta. A partir de ahí, Argentino se animó, ahora, nueve contra nueve.
Mendoza recibió por derecha y corrió hasta definir, casi sin ángulo. Pasó cerca (37 m.). Candiotto intentaba, pero le faltaba algo de velocidad en los últimos metros y Ticino chocaba con Galíndez, que estaba firme en defensa, y con el Pulpo Ñáñez, que le hacía honor a su apodo, tanto para recuperar como para ser el primer pase en el medio.
Cuando parecía que el partido caminaba hacia el empate, Candiotto partió de atrás de la mitad de la cancha en una contra. La manejó muy bien para Mendoza, que avanzó con pelota dominada, hizo la pausa justa y habilitó al ingresado Calderón, quien evitó el offside y acompañó la jugada para anotar el 2-1 para el Lobo.
El visitante intentó con el experimentado Bergese desde lejos, pero no inquietó a Luciani, que la vio pasar con tranquilidad. Ticino, por momentos, hizo el gasto del partido, pero tras un buen inicio vendió cara la derrota. Argentino, en tanto, hizo su negocio: los cambios funcionaron y consiguió -sobre el final- su cuarto triunfo al hilo para ser el único líder. El Lobo fue paciente y está feroz.
El árbitro - Federico Valle
En un partido que se puso caliente, le dio continuidad al juego y llevó bien el contralor. Correcto en las expulsiones del Lobo y en la de Páez. Pudo haberlo amonestado a Monje, pero optó por la roja.
La figura - Franco Ñáñez
El Pulpo colaboró en defensa y estuvo activo en el mediocampo, casi sin errar pases. También se destacaron Galíndez y la actitud que tuvo Mendoza. En Ticino, Manzanares.
