LVF - Clausura / División A / 10ª fecha

Cabral festejó en rojo y negro

Colón, con doblete de Benjamín Martínez, le ganó 2 a 0 en casa a Rivadavia y se quedó con el clásico cabralense
lunes, 12 de octubre de 2026 · 13:00

Por la décima fecha del Torneo Clausura de la LVF Colón en el Socios Fundadores se quedó con el clásico cabralense, tras vencer a Rivadavia por 2 a 0. Los goles del rojinegro fueron obra de Benjamín Martínez, el primero de penal. El verde terminó jugando con diez por la expulsión de Álvaro Hernández al final del primer tiempo.

Martínez abrió el pie en su primer gol en el clásico

El duelo que divide los sentimientos futboleros de Arroyo Cabral tuvo clima de clásico de principio a fin.  El color y el folclore futbolero dijo presente en todo momento. Mucha gente, las cargadas típicas y final de fiesta para los que se identifican con los colores rojo y negro. Se jugó también un partido donde los dirigidos por Leonardo Comba, impusieron condiciones ante un rival que salvo pasajes aislados siempre corrió de atrás.

En el principio de esta historia, todo fue bastante parejo. Con un Rivadavia donde su entrenador tuvo que rearmar la defensa ante las lesiones de Jonathan Rodríguez y Kevin Roda. La novedad pasó por la aparición de Alexis Agosto liderando esa última línea, junto con Pedro Fonseca metiéndose en el once titular. Enfrente Leo Comba contaba a toda su tropa, buscando consolidar la levantada de las últimas fechas. La paridad en el desarrollo fue matizada con las fricciones típicas de un juego sin espacios y con mucha presión. Además todo se complicó más por las reducidas dimensiones del campo. Se notó que Colón prefería el juego directo, sin tanta elaboración. Fue clave la movilidad de Benjamín Martínez para buscar la pelota y dialogar con los creativos. También la prestancia de Arroyo y Tejeda bien abiertos por los laterales ofrecieron canales de acción rápida para los intentos del local. Aguantó bien parado Rivadavia los embates locales. Cuando pudo hacer pie siempre su brújula futbolística apuntó al sector izquierdo de su ataque. Todo comenzaba en la salida prolija de Pedro Agosto y tenía continuidad en los movedizos Hauer y Hernández. Colón no tenía un buen retroceso por ese lateral y su marcador de punta Nicolás Pedernera quedó expuesto en varias oportunidades. Pero lo positivo que lograba armar el elenco verde no tenía éxito en los metros finales. No tuvo peso ofensivo, carencia que lamentaría demasiado el once dirigido por Lautaro Trullet.

Todo se quebró con la jugada del penal que terminaría en gol para Colón. Alexis Agosto llegó tarde contra Benjamín Martínez en el área y la caída del delantero, derivó en la sanción correcta del penal por parte del árbitro Pérez.

El mismo Martínez se encargó de cambiarlo por gol y festejo.

Acusó el impacto la visita y desnudó más problemas que los mostrados hasta ese momento. Creció Colón de la mano de una tarde inspirada de su número nueve Martínez. Martín Arroyo encontró espacios y Martín Barrionuevo más cerebral que participativo elevaron el nivel colectivo del rojinegro.

Marcelo Berardo tuvo que intervenir para tapar el segundo ante un remate de Martín Arroyo que se colaba abajo.

Colón la pasaba mal por el lateral de Pedernera (fue amonestado) pero a Rivadavia se terminaban las ideas cuando debía ingresar al área. Y eso resultó clave porque en las áreas se definen los partidos. Encima en el tiempo adicionado la visita se quedaría con un jugador menos. Álvaro Hernández fue fuerte contra Arroyo (lo terminó golpeando con su mano en el rostro) y el jugador local terminó en el piso. Primero el juez resolvió amonestar al diez del verde, pero al ver con atención los efectos de la infracción cambió su decisión. Mostró la roja a un sorprendido Hernández que debió abandonar la cancha expulsado. Nada sería lo mismo.

Trullet rearmó su equipo con los diez que le quedaban en cancha, pero todo lo que se jugó fue cuesta arriba para el verde. Colón se sintió más liberado y encaró la tarea de liquidar la historia. Leyó rápidamente que su rival dejaba espacios sin cubrir y reforzó la búsqueda por los costados.

Berardo estuvo a punto de cometerle penal a Arroyo. Y pronto el local encontraría la luz de distancia que necesitaba para terminar su faena. Gran pelota de Martín Barrionuevo para la definición certera de Benjamín Martínez ante la salida del uno de Rivadavia. El 2 a 0 marcaba una diferencia enorme y no tan solo en el resultado. En lo anímico y en lo futbolístico esa brecha fue mayor. Rivadavia se debatía en su propia impotencia. No encontraba caminos claros para llegar en ataque y cada contra de su rival lo exponía a sufrir una nueva conquista en su propio arco. Facundo Comba lo tuvo, pero su remate se perdió por encima del travesaño. Arroyo contó con otro mano a mano que resolvió con acierto Berardo y el pibe Elías Rivero (clon de Genaro Barrionuevo) se perdió en forma increíble el tercero, solo frente al arco.

Nada importante pasó hasta el pitazo final de Pérez. Después hubo tiempo para el festejo alocado de jugadores e hinchas de Colón. Tiempo para las cargadas al rival de toda la vida y loa abrazos curativos para un equipo que recupera la memoria en un momento clave del campeonato.

La figura: Benjamín Martínez

Clave en el triunfo. Gran despliegue y creatividad al servicio del equipo. Frío en la ejecución del penal y letal en el segundo para sentenciar el juego.

El árbitro: Gabriel Pérez

Correcto arbitraje. Cerca de la jugadas y con decisión para sancionar. Acertó en las jugadas claves.