LVF / APERTURA 2025/ FINAL VUELTA

Coronación en Rojo y Negro

Colón volvió a ser contundente. Goleó 3 a 0 a Universitario y se quedó con el trofeo tras 15 años de sequía. Fiesta y locura total en Arroyo Cabral
lunes, 11 de agosto de 2025 · 13:00

Colón, de Arroyo Cabral, gritó campeón en Plaza Ocampo tras vencer a Universitario por 3 a 0 en la segunda final del torneo Apertura de la Liga Villamariense. Los goles de la consagración rojinegra fueron obra de Jair Jofré, Santiago Comba y Federico Cipolat. La Uni terminó con un jugador menos por la expulsión de Tomás Perón en el inicio del complemento.

La parcialidad de Colón, en la techada, pintó de fiesta la tarde 

Colón coronó un gran campeonato de la mejor manera. Venció a un duro oponente como Universitario en dos intensas finales, evidenciando su superioridad, sobre todo en la revancha. Pero el festejo de la mitad de Cabral que se identifica con los colores rojo y negro fue total,  recordando que en semis había dejado en el camino al rival de toda la vida: Rivadavia.

Para la revancha, la Uni no tenía opciones. Debía salir a buscar el triunfo al menos por dos goles para igualar la serie o más si pretendía dar la vuelta de acuerdo al resultado de la ida, donde había caído por 3 a 1.

Pero, de entrada, una desinteligencia defensiva lo condicionó. Las dudas compartidas entre el arquero Pedernera y Peñaloza le abrieron la puerta del gol al pibe Jair Jofré. El pibito, rápido y astuto, metió el pie y salió a festejar. Leo Comba había confiado en el juvenil tras la baja por lesión de Benjamín Martínez en la primera final y le respondió con creces.

Universitario pareció asomarse al abismo. El golpe anímico y futbolístico fue letal. Los de Bernadó, siempre ordenados, mostraron su desconcierto.

Era el momento de Colón, que a través de la inteligencia de Martín Barrionuevo y la velocidad del pibe Jofré expusieron las debilidades de su rival. Las corridas del Rayo Jofré encendían a sus hinchas, pero no siempre terminaban de la manera indicada. Eso, seguramente, se lo aportarán los años. La Uni se afirmó, como siempre que atraviesa dificultades, desde el fondo. La personalidad de Jacobi empujaba desde el fondo y lentamente su equipo comenzaba a rearmarse. Intentaba por los costados con Hauer y Ceballo más la asistencia de Monetto. Pero Colón, tirado unos metros atrás, lo asustaba de contra, donde trataba de sacar ventaja en los duelos individuales en cada corrida.

Había una marcada diferencia de velocidad entre ambos equipos. A la Uni le costaba demasiado armar juego vertical y ofensivo. Para Colón resultaba más fácil (además de contar con el resultado a favor) por el diseño de su ofensiva y las características de sus hombres (Arroyo y Genaro Barrionuevo por afuera, y Martín Barrionuevo y Jair Jofré por todo el frente de ataque). El arquero Pedernera tuvo más trabajo de lo esperado (debió intervenir en una llegada clara de Martín Barrionuevo tras una pérdida en el medio sobre los 18 min.). Poco después fue el cruce oportuno de Jacobi ante el mismo jugador el que salvó. El partido resultaba entretenido. Universitario manejaba más tiempo la pelota, pero no era profundo, porque Colón lo presionaba recién cuando se metía en su campo.

El poco peso ofensivo de la Uni lo condicionaba, habida cuenta de sus necesidades (estaba tres goles abajo en el resultado global). Su primer remate franco al arco defendido por Leo Morales lo ensayó Nicolás Ceballo, sobre los 33, sin mayores consecuencias. Colón, de contra, lucía más peligroso. Y volvió a asustar a su rival con un zurdazo bajo de Santiago Comba que desvió bien Pedernera sobre su costado. En los minutos finales de la etapa, los dirigidos por Bernadó encontrarían su mejor versión.

Algunos interesantes movimientos de Ceballo y Hauer complicaron al fondo de Colón. También la pegada de Geremías Monetto aportó a la reacción, con un tiro libre que salió por arriba tras rozar el travesaño de Morales (37 min). Gaspar Hauer, con un juego muy discontinuo, tuvo su chance cuando se la quiso picar a Morales, pero el uno, atento, atrapó la pelota con seguridad (39 min.). Casi en el final, una gran combinación entre Jair Jofré y Martín Barrionuevo tuvo a maltraer al fondo estudioso, que terminó resolviendo la situación.

En el comienzo del complemento, la historia del partido comenzó a cerrarse. La Uni se quedó con uno menos por la infantil expulsión de Tomás Perón (codazo a Martín Arroyo a la vista del juez). Las complicaciones se sumaban para Universitario, que no encontraba respuestas. Pero no negoció su rendición. Fue con lo que le quedaba en busca de un verdadero milagro. Pero, en fútbol, eso pasa pocas veces; y si pasa, siempre hay razones futbolísticas que lo explican. Chuppetini (gran entrega y dignidad para jugar a pesar de la adversidad) caminó al filo de la expulsión, pero la muñeca del juez Sosa Abrile le otorgó una vida más.

Colón dejaba hacer a un rival herido, pero que no dejaba de buscar. Con pocas ideas, pero con gran voluntad. Hubo tiempo para que Leo Morales dijera presente, ratificando su gran aporte a este equipo.

Primero, desviando un tremendo zurdazo de Monetto; después, respondiendo en forma magistral ante un cabezazo de Carlos Jacobi; y finalmente, en gran reacción, tapando un remate esquinado de Barengo.

Fueron los últimos cartuchos de la Uni. No podía con su alma y su cabeza ya no trabajaba para asistir a su corazón. Hasta el final, el partido fue un largo monólogo de Colón. Llegó el segundo con la definición de Santiago Comba, tras una larga serie de rebotes; y el tercero, con la definición exquisita de Fede Cipolat.  El juez Sosa Abrile se apiadó de un digno Universitario y marcó el final cuando el reloj se clavó en los 45 minutos.

Era tiempo del festejo rojinegro, de la mitad de Cabral que grita por un equipo que le devolvió la alegría de una vuelta olímpica.

 

La figura: Santiago Comba

Patrón del medio campo. A su entrega habitual le sumó ubicación, movilidad y una cuota de gol que coronó su tarde soñada.

El árbitro: Leandro Sosa Abrile

Su mayor virtud fue interpretar el juego. Siempre atento a dar continuidad, fue flexible cuando pudo y se ajustó al reglamento cuando tuvo que hacerlo.