(*) Por Omar Maneh

La “otra cara” del Zurdo López

Para muchos, la figura de Miguel Ángel "Zurdo" López evoca instantáneamente el fútbol. Su reconocida trayectoria como defensor y DT eclipsó, para la mayoría, otra faceta igualmente virtuosa y sorprendente: su profundo talento musical. Pero, ¿quién era el Zurdo López antes de que la pelota lo llevara a la fama?

Lo conocí en la vibrante Villa María de los 60, donde la música y, en particular, el tango, vivían un auge constante, las orquestas típicas eran protagonistas indiscutibles de la vida social. Los clubes las contrataban para sus populares bailes, y en ese efervescente ambiente, una de las agrupaciones más destacadas era la dirigida por Deonildo Piñero. Entonces yo era el locutor y el único integrante no músico de una formación de bandoneones, violines, piano, contrabajo y dos cantores. La orquesta necesitaba y buscaba otro bandoneonista.

Fue entonces cuando el director anunció la llegada de un tal Miguel Ángel López. La noticia generó curiosidad, especialmente entre los más futboleros, quienes lo conocían por su prometedor desempeño como defensor en Unión Central. La gran pregunta era: ¿cómo tocaría el bandoneón un crack de fútbol? ¿Cómo no lo conocíamos?  Aquí en Villa María teníamos a Vanzetti, Giordano, Mellano,  Alessio,  Mauricio, entre otros, todos unos maestros. La duda era palpable.

Los músicos de la orquesta, acostumbrados a la maestría de los bandoneonistas locales, sentían una mezcla de intriga y escepticismo.

La respuesta no tardó en llegar. El día del ensayo y de su presentación, el Zurdo dejó a todos boquiabiertos. Con la partitura en el atril, la interpretó a primera vista con una destreza y una digitación prodigiosa. Los demás integrantes lo escuchábamos absortos, casi como en una evaluación silenciosa. El Zurdo, impasible, continuó tocando solo, hasta que el director dio la señal para que se uniera toda la orquesta. Su bandoneón no solo se integró; aportó una nueva sonoridad y coloratura, enriqueciendo el sonido general. Era un talento nato, indiscutible.

La felicidad de contar con semejante aporte duró, lamentablemente, poco. A medida que sus interpretaciones ganaban elogios, su prestigio en el fútbol también crecía, captando la atención de clubes más grandes y era inevitable lo que vendría.  No mucho después de su debut como primer bandoneón,  el Zurdo fue transferido a Sarmiento de Junín, marcando el inicio de una ascendente carrera futbolística.

La historia que siguió, la del Zurdo López futbolista y entrenador, es ya muy conocida. Pero yo siempre lo recordaré como aquel talentoso bandoneonista que llegó para sorprendernos, demostrando que algunas personas nacen con un don que va más allá de un solo campo, capaces de brillar en el arte y en el deporte, dejando una huella imborrable en mi memoria y en la de quienes  lo compartimos.

 

(*) En los 60 era locutor en la desaparecida propaladora Publicidad Cylter y presentador de eventos. Inauguró el Canal 2, donde fue el primer conductor y junto a Tomás Alberto Costa produjeron los primeros programas desde su inauguración. Sigue trabajando en Rosario en su profesión de locutor, productor y periodista.