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Colón le metió el Indio
Con un gol en contra de Fabián "Indio" Martínez, el Rojinegro venció 1-0 a Rivadavia en el clásico, que lució un buen marco en Plaza OcampoFue una tarde dominguera ideal para un clásico de semifinales. Colón se mudó a Plaza Ocampo, y entre el local y su rival de toda la vida, había muchísimo público en el estadio. Sin embargo, cuando la pelota comenzó a rodar, “los de afuera son de palo”.
Mientras Colón apostaba por la velocidad de Genaro Barrionuevo y lo que podían aportar Arroyo y Martín Barrionuevo, Rivadavia salía rápido con sus tres atacantes: Demarchi, que tenía que retroceder cuando su equipo perdía la pelota, Saravia y Barolo. Todo parecía una partida de ajedrez, y en el mediocampo se notaba mucho que, en Colón, Comba era posicional y Verón era más un lanzador mientras que, en la visita, se adelantaba Leyes y Berterame auxiliaba a los defensores.
Cuando se destrabó el partido, que se jugaba como todo clásico y más aún siendo una semifinal, Rivadavia leyó mejor el desarrollo y empezó a lastimar, aunque sin ser un claro dominador. Demarchi por la izquierda fue la vía de escape para terminar los ataques, como un remate que se perdió muy cerca del palo custodiado por Morales.
Promediando el primer tiempo, Colón quedó marcando en línea y Saravia, que entraba y salía del área con movimientos muy precisos, generó una falta. Hizo amonestar al experimentado Ártico, y Morales voló para mandar el tiro libre al córner.
Una buena combinación más del verde, y nuevamente Morales respondió sin dar rebote, esta vez a Córdoba, que ya sabe de marcar goles en clásicos de Arroyo Cabral.
Hasta el minuto 40, Colón no había generado peligro. Pero, como dice una canción, la pelota siempre al 10. Martín Barrionuevo se levantó de su propia siesta y fundió a Berardo, que tapó muy bien el mano a mano. El tema sobre el arquero de Rivadavia, que se había hablado mucho en la previa, no le importó al veterano ex-Alumni, que respondió desde el arco. Candelero terminó de reventar, y ambos equipos se fueron al descanso sin goles.
En el complemento, todo cambió. Es que, al minuto, otra vez apareció Martín Barrionuevo por la derecha, desbordó y tiró el centro atrás. Cuando Benjamín Martínez se relamía para el gol, no hizo falta: el Indio Martínez, en su afán de anticipar, la alcanzó a tocar y descolocó a Berardo, que veía cómo la pelota le pasaba por abajo. 1-0 para el local.
Como siempre sucede en el fútbol, el partido se abrió, y Colón se tranquilizó, además de encontrar más espacios. Así, Benja Martínez tuvo el segundo, pero Berardo le ganó en el mano a mano (5 m). Santoni movió el banco, pero el ingreso de Yanantuoni por Saravia no hizo más que darles referencia a los centrales rivales, mientras que Cecchini ingresó bien, pero no tiene las características de Demarchi.
Como si fuera poco, a los ocho minutos, Rivadavia se quedó con 10 por la expulsión a Candelero. El ex-Alem recibió la segunda amarilla y, por consiguiente, la roja. El visitante recién salió del shock recibido con una pelota parada que Barolo alcanzó a conectar, pero su pirueta se perdió a medio metro del palo.
Colón empezó a cuidar el resultado, nuevamente el partido era cerrado, pero los de Comba mantenían la ventaja. Rivadavia se aproximó con Cecchini, que pasó a jugar como media punta, casi atrás del 9.
Los minutos siguieron pasando, las pulsaciones estaban “a mil”, pero Colón sabía que mientras se jugara poco y le pudiera quedar alguna al ingresado Heredia, el trámite del partido le era favorable. Rivadavia vendió cara la derrota y tuvo el empate en tiempo de descuento. Fue con un tiro libre en forma de centro, y el rebote de Cecchini, que la empalmó como venía y disparó apenas arriba del horizontal.
Pitó Martino y la algarabía se sintió en Colón. Todavía falta la vuelta, pero el clásico de ayer en Plaza Ocampo le cortó una racha de 6 años sin ganarle a Rivadavia, que perdió por la “mala pata” que tuvo uno de sus jugadores más experimentados.
La figura: Martín Barrionuevo
Sin descollar, alcanzaron dos apariciones suyas para ser lo más claro del partido. Una de ellas fue la acción del gol del triunfo. Benjamín Martínez tuvo un buen segundo tiempo. En Rivadavia, Berardo y el primer tiempo de Saravia.
El árbitro: Emiliano Martino
Estuvo a la altura de un clásico de semifinales. Siempre cerca de la jugada, mostró las tarjetas justas. Bien expulsado Candelero por doble amonestación.
