JORGE “CHACHO” PEÑALOZA
El adiós a un emblema
El exjugador y reconocido entrenador falleció ayer, a los 76 años, a raíz de una cruel enfermedadEn días de lutos de trascendencia nacional e internacional, por estas latitudes, la tristeza invadió profundamente en todo el ámbito del fútbol villamariense: con 76 años y como consecuencia de una cruel enfermedad que se le diagnosticó recientemente, ayer falleció el reconocido exjugador y entrenador Jorge Antonio Peñaloza. Simplemente, el Chacho.
Ya decir Chacho significaba nombrarlo a él, prácticamente, sin nombre ni apellido; era hacer referencia al hacedor de una trayectoria impresionante como jugador y, esencialmente para los más contemporáneos, como entrenador, por cantidad de títulos, finales jugadas y número de equipos que dirigió.
Como DT y jugador estuvo en muchos clubes de la Liga Villamariense -que lo agasajó recientemente a su gran trayectoria- y también jugó y dirigió en casi todas las ligas aledañas, sumado a experiencias en Liga Cordobesa (con Alumni) y también en el plano nacional, en esa notable campaña con Yrigoyen en el Argentino B o, más cercano al tiempo, a Alumni en el Federal A.
En su época de defensor fue campeón con Unión y Central Argentino, además de Alem y Almafuerte, de Las Varillas, y ya como técnico se transformó en el más ganador por estas latitudes, logrando nada más y nada menos que 11 vueltas olímpicas; y también estuvo en muchas finales, contabilizando otros seis subcampeonatos.
Su vínculo con el fútbol, según contó en entrevistas, empezó de niño y en el barrio, con sus amigos. Fue parte del Club Bilbao, en el baby, y ya como adolescente y llevado por el hermano de Cachorro Lupo se sumó a Unión Central (su club de toda la vida), en Quinta División. Integró una cuarta inolvidable de Unión y llegó a Primera, donde compartió equipo con una camada extraordinaria del Aurinegro y del fútbol villamariense (entre ellos, su amigo del fútbol y la vida, José Pepona Reinaldi).
A excepción de pasos en otros equipos de la Liga local o de Río Tercero y San Francisco, Chacho siempre volvía a Unión; fue así que, en el año 82, y luego de que Tata Requena se fuera a dirigir a Gimnasia de Mendoza, comenzó con su primera experiencia como entrenador (y jugador) y con ascenso (título) incluido.
Decidido a ser entrenador, fue parte de la primera promoción de la escuela de técnicos de Córdoba. Y comenzó un recorrido impresionante por más de cuatro décadas y hasta la actualidad, cuando condujo en los primeros partidos del actual Apertura a Deportivo Argentino, luego de una etapa como manager de Alumni, el año pasado, y el subcampeonato logrado con Rivadavia en 2023.
Muchos futboleros locales recuerdan aquel equipo de Yrigoyen en la década del 90, con el cual conquistó tres títulos y lo condujo hasta etapas definitorias en el Argentino B, en una inolvidable campaña, y acompañado por el directivo Darío Ranco, titular del club tiopujiense. Previo a eso, ya había mostrado su valía en otras instituciones. Sumado a Unión, fue entrenador de Alem y River, y fue campeón invicto en la Liga Cordobesa (año 95) con Alumni, conduciendo un equipo de grandes figuras históricas del Fortinero. Así fue edificando su extraordinaria campaña y de entrenador de mucha capacidad y estirpe ganadora. Por eso, continuaron las distintas etapas en un popurrí de clubes, y en su gran mayoría, con títulos incluidos: Almafuerte, de Las Varillas; Independiente, de Hernando; Acción Juvenil, de General Deheza; Colón y Rivadavia, de Arroyo Cabral; Española, Ricardo Gutiérrez y nuevas etapas en Alumni e Yrigoyen.
Fueron más de 40 años con el buzo de DT y con un legado imborrable, donde dirigió a miles de jugadores y apuntaló a muchos otros técnicos que se desempeñan en la actualidad, y esencialmente, continuó cultivando amistades, enseñanzas y construyó un legado impresionante.
Hasta siempre, Chacho. El fútbol villamariense empezó a extrañarte, pero nunca va a olvidarte.
