apostillas
El calor y el color de la gente
En Plaza Manuel Anselmo Ocampo anoche no entraba nadie más. Alrededor de 4 mil personas colmaron las instalaciones del mítico estadio villamariense.
El estadio donde juego “el Diego” tenía una imagen de Pelusa en uno de sus pasillos.
Cuarenta minutos antes del cotejo ya había un extenso control policial y también muchos amantes del fútbol que se acercaron a apoyar al equipo de la ciudad.
Sobre la tribuna que da a calle San Juan -no habilitada, pero sí ocupada- se ubicaron muchos hinchas neutrales amantes del deporte. Se pudo ver a varios directores técnicos que durante el próximo Apertura 2025 de la Liga Villamariense de Fútbol (LVF) volverán al ruedo. Marcelo Santoni, anunciado en Rivadavia y figura cuando jugó con la casaca fortinera, fue uno de ellos.
Jugadores, árbitros y demás también marcaron su presencia.
Los equipos tuvieron un recibimiento estelar. Alumni no se guardó nada: papelitos, bengalas y fuegos de artificio formaron parte de la antesala de un cotejo que prometía y que cumplió.
General Deheza también colmó la tribuna que da espaldas al viejo Aserradero. Allí se ubicaron 500 aurinegros, entre los que se destacaron algunos villanovenses, familiares de Nicolás Del Sole (su abuelo, en moto, se había ido a ver la ida hace quince días).
Sobre el final hubo algunas piedras que volaron desde el sector local -tribuna de cemento- al sector visitante. Algunas voces aseguraban que un joven fue lesionado, pero no hubo confirmación oficial.
