Fútbol
Murió Daniel “Oso” Rodríguez el arquero que atajaba hasta el sol
El pasado viernes falleció el recordado jugador que atajó en Ferro Carril Oeste de Buenos Aires. Surgió en Central Argentino y se retiró en Alumni. Tenía 81 añosDaniel “Oso” Rodríguez falleció el viernes en nuestra ciudad. El legendario arquero del fútbol villamariense y de nivel nacional, tenía 81 años y su desenlace ocurrió en un nosocomio local producto de una neumonía que complicó otro problema de salud preexistente.
Nacido en nuestra ciudad el 3 de diciembre de 1942, el apodo surgió con sus amigos de barrio. Su talla era por encima de la mayoría de los chicos de su edad y alguien lo llamó “Oso” que lo marcó para siempre. Rodríguez falleció el viernes cerca del mediodía y por su voluntad no hubo velatorio. Sus restos serán cremados y el próximo viernes, en la Catedral, habrá una ceremonia en su memoria.
Estuvo casado con Rita Pelliza, con quien tuvo tres hijos: Andrea, Walter Daniel y Mauricio. También era hermano de Alberto, más conocido como “Peladilla”, que fue preparador físico y masajista del fútbol local y luego se vinculó en la preparación de boxeadores.
Daniel Rodríguez fue un reconocido jugador local, brillando en los arcos de Villa María y Buenos Aires, además de otros puntos de nuestra provincia.
Con apenas 11 años comenzó a jugar en la quinta división de Central Argentino (a las órdenes del Vasco Daguerre), y producto de la lesión del arquero titular (Aguilar), con apenas 13 años debutó en primera división, frente a Almafuerte de Las Varillas.
Pese a su buena actuación, tuvo que esperar hasta los 15 años, para tener continuidad y convertirse en titular, y lo mismo sucedió con la selección villamariense, que lo tuvo bajo los tres palos durante varias temporadas.
En esos años lo descubrió San Lorenzo de Almagro e intentó llevárselo, pero los dirigentes de Central Argentino se excedieron con su cotización y se frustró su pase, algo que el Oso Rodríguez lo recordó por siempre, ya que sentía que le condicionaron gran parte de su futuro.
Molesto con los dirigentes del “Rojo” comenzó a peregrinar “a préstamo” por distintos clubes como Universitario de Córdoba, en 1962 (donde compartió equipo con Miguel “Zurdo” López). Al año siguiente jugó en Defensores de San Marcos (Liga Bellvillense), donde se destacó el día que su equipo igualó 3 a 3 con San Lorenzo (donde empezaban a surgir “Los Carasucias”); en 1964 jugó en Lavalle de Córdoba y en 1965 en Acción Juvenil de General Deheza. En septiembre de esa temporada, Rosario Central visitó al seleccionado villamariense, en Plaza Ocampo, y el Oso Rodríguez tuvo una actuación descollante. Los rosarinos ganaron 1 a 0, pero una crónica de ese tiempo recordó que esa tarde “Rodríguez atajó hasta el sol”.
Al año siguiente, regresó a Central Argentino; y en 1967 jugó a préstamo en Unión Central, donde estaban Barrionuevo, Cachorro Lupo y la Pepona Reinaldi.
Luego fue transferido a Ferro (al igual que Lupo de Unión), en el momento que el Zurdo López pasó a River. Debutó en reserva, y los de Caballitos igualaron 2 a 2 ante Vélez. Rodríguez jugó casi de “contrabando”, ya que usó el documento de un arquero de las inferiores que también se llamaba “Daniel Rodríguez”.
Para debutar en primera, tuvo que esperar un tiempo más, ya que el arquero titular era Osvaldo Pérez. Tuvo su primera posibilidad en un partido ante Gimnasia de La Plata y luego alternó con el mencionado Pérez. Estuvo dos años en Ferro, y enfrentó a jugadores como Roma, “Gonzalito” y el Tanque Rojas (en Boca) o a Willington (Vélez). El descenso de su club lo hizo buscar nuevos destinos.
Con el pase libre volvió a Lavalle, y en un partido de esa temporada tuvo un choque accidental con Aldo Carassai (que le provocó una lesión al delantero de Instituto, que puso fin a su carrera).
En 1971 regresó al fútbol local para jugar en el club Rivadavia de nuestra ciudad y terminó su carrera a los 29 años, jugando para Alumni, tras sufrir un golpe en su columna. Luego se dedicó al comercio trabajando en distintas empresas locales.
Rodríguez abandonó el fútbol muy joven y no tuvo la suerte de salir campeón con ninguno de sus equipos, pero todos los que lo vieron jugar recuerdan sus atajadas espectaculares, como aquella tarde primaveral en la Plaza Ocampo, donde jugando contra Rosario Central, “atajó hasta el sol”
