LVF / Apertura 2024 /?Zona Norte/ 2ª fecha
Repartieron gritos y puntos
En un cotejo entretenido, San Lorenzo de Las Playas -que terminó con dos jugadores menos- empató 2 a 2 con Silvio PellicoEscribe Ricardo Passero
San Lorenzo de Las Playas y Silvio Pellico igualaron 2 a 2 en partido disputado en el Campus de la UNVM, donde el Santo hizo de local. El encuentro, que fue intenso y emotivo, correspondió a la segunda fecha de la Zona Norte del torneo Clausura 2024.
La historia del partido jugado en campo estudioso puede dividirse en dos partes bien diferenciadas. Ambas se correspondieron con los dos tiempos reglamentarios y fueron dominadas, la primera, por el elenco azulgrana; y la segunda, por el equipo canario (ayer, vestido de negro). El arranque del cuervo villamariense fue arrollador. Liderado por la sabiduría futbolística de su número “10”, Paul Marinelli, el local dominó las acciones y acorraló a su adversario. Las llegadas en ofensiva se dieron como una consecuencia lógica de ese dominio. La primera de peligro para San Lorenzo la protagonizó Santiago Murúa, quien por muy poco se quedó con el grito de gol en la garganta. Instantes después, una gran habilitación de Marinelli dejó a Lian Andrada de cara al gol, pero el joven delantero no pudo batir al arquero visitante, Pablo Margaría, que ganó en el duelo.
Cuando logró reponerse de la sorpresa inicial, la visita contestó y casi llega al gol. Gran jugada por el sector izquierdo y centro para que Genaro Gamba, en forma increíble, definiera por encima del travesaño (no sería la única del juvenil). Pero la tarde inspirada de Marinelli tendría rápido premio. Gran pelotazo en profundidad de Elías Brusa para la llegada libre del ex-Unión Central, que, ante la salida del uno visitante, terminó definiendo de emboquillada por sobre su cabeza. Golazo del diez y justicia para lo que sucedía en el Campus. Poco después, el juego comenzaría a escaparse del control arbitral. En la primera oportunidad donde debió demostrar su autoridad, falló inexplicablemente. Fue una situación violenta protagonizada por el arquero Pablo Margaría y el defensor local Gonzalo Quiroga. El juez Vivanco se tomó su tiempo (casi siete minutos) para resolver y, tras consultar con el primer asistente, solo amonestó a los dos jugadores (aparentemente, fue un pisotón del uno a su rival, que respondió con un golpe). Con el correr de los minutos, el local fue perdiendo presencia y su rival creció en base a su entrega.
La etapa inicial culminaría con dos situaciones claras a favor de la visita: primero, tras una serie de rebotes, la pelota le quedó a Genaro Gamba y, nuevamente, el juvenil falló en la puntada final, definiendo desviado. Y poco después, una mala salida del elenco azulgrana terminó en una insólita definición de Gonzalo Ramello (solo, de frente al arco) que se fue arriba.
En el complemento, San Lorenzo perdió definitivamente el control de las acciones y encima sufrió la baja por lesión de su mejor jugador, Paul Marinelli. Los dirigidos por Milton Demarchi crecieron futbolísticamente y se adueñaron del control de las acciones.
Aún sin demasiada claridad, la visita pasó a jugar más tiempo con la pelota en su poder y Anton Borghi y sus compañeros de zaga comenzaron a trabajar un poco más. Una jugada que parecía no llevar peligro terminó en la red del arco local después de la intervención del lateral Valentín Pérez, cuando se jugaban 9 minutos. La historia claramente comenzaba a ser otra. En forma infantil, Mauricio Murúa dejó al Azulgrana con diez, al ser expulsado por un pisotón en perjuicio de Rodrigo Brusa. El partido comenzaba a elevar su intensidad y se volvió caótico, pero la visita asomaba con más solvencia para jugarlo. El tono del juego hizo que las faltas se sucedieran en forma casi permanente. El juez aportó a la confusión generalizada y las protestas de ambos equipos se volvieron moneda común. Premio al esfuerzo, Silvio Pellico se encontraría con la ventaja gracias a una definición de Federico Ibáñez, tras centro de Rodrigo Brusa. Con un hombre menos, San Lorenzo ensayó una reacción con más corazón que fútbol que, a la postre, lo colocaría en partido. Con el juvenil Tobías Murúa liderando esa reacción (provocó varios desbordes por la izquierda) llegaría al empate. Tras un claro penal en perjuicio del propio Murúa (falta de Marcos Bernardi), Elías Brusa se encargó de la ejecución y, con remate fuerte y al medio, señaló el empate. El final fue caótico, mucha pierna fuerte y el juez superado por el torbellino en que se convirtió el partido. Se jugaron casi diez minutos de descuento (Arribillaga vio la roja y casi lo gana la visita con un cabezazo de Ibáñez) que fueron frenéticos.
Pero el empate se mantuvo inalterable mientras las pulsaciones continuaron bien arriba tras el último pitazo.
El árbitro - Adrián Vivanco
Mal. Carente de autoridad, no supo conducir el juego. Demostró pasividad con el juego brusco y no supo cortar las pérdidas de tiempo. No contó con la colaboración de sus asistentes.
La figura - Paul Marinelli
El que mejor interpretó cómo debía jugarse. Le aportó claridad al juego ofensivo de su equipo y se ofreció siempre como alternativa. Marcó un golazo.
