LVF/ CLAUSURA 2024 / FINAL/ VUELTA

El Lobo brinda con su manada

Con un gol de Larghi sobre la hora, Argentino derrotó por la mínima a Atlético Ticino y se coronó campeón ante su gente. El Lobo jugó los últimos minutos con uno menos
lunes, 9 de diciembre de 2024 · 12:00

Deportivo Argentino se coronó campeón del Clausura 2024 de la Liga Villamariense de Fútbol (LVF) luego de derrotar ayer por 1 a 0 a Atlético Ticino con un gol sobre la hora de Gonzalo Larghi. La ida, hace siete días en Ticino, fue 1 a 1. No habrá tercera final y ya hay campeón “bien Argentino”.

Y es merecido el título para el Lobo de un Mauricio Morales que todavía se emociona. Que tuvo a su “10”, Claudio Díaz, en el segundo tiempo y que contó con el “9” (Larghi) haciendo lo que tiene que hacer un “nueve”: mandarla a guardar, algo que hizo durante todo el certamen.

Desde los papeles, los nombres se destacaron una final que tuvo mucho de épica. Cerca de 2.500 personas se hicieron presentes en barrio Nicolás Avellaneda para no perderse nada.

Teniendo en cuenta la buena actuación de Isaías Candiotto durante la ida, Morales eligió al volante para iniciar en el once titular. Hernán Rossarolli, DT de Atlético Ticino, realizó el enroque de Foggia por Vera, aunque el centrodelantero no tuvo incidencia.

Las ocasiones de gol, como en una final, fueron con cuentagotas, pero el cotejo estuvo a la altura de lo que era: una final.

La ausencia de Ayrton Páez en Atlético Ticino se notó, el elenco visitante no estuvo claro y sus volantes no pudieron otorgar el despliegue que de ellos se esperó: Juan Segundo Maldonado y Nicolás Brugnaro no pudieron escalar y la zona alta de ataque no fue abastecida.

En Argentino tampoco hubo mucho para contar, ya que Gonzalo Larghi no tuvo tantas, pero supo capitalizar varias situaciones de peligro con el correr de los minutos.

Sobre los dos minutos de juego, Isaías Candiotto lanzó un centro que se fue cerrando en el segundo palo de Diego Fantino, que la envió al tiro de esquina.

Diez minutos más tarde, a los 12, ejecutó un tiro libre al primer palo que también se fue cerca.

Luego de esto, el cotejo cayó en una meseta donde Lautaro Monje (Ticino) y Tomás Lorca (Argentino) actuaron como un frontón evitando los embates del adversario.

Aun así, sobre 23 minutos Juan Maldonado tuvo un tiro libre donde complicó a Lionel Luciano, que tuvo su primera actuación de la tarde.

También tuvo otra Ticino (33 minutos), que Molina logró despejar en el segundo palo cuando todo el público Albirrojo cantaba el primero.

El telón de la primera etapa se bajó con un derechazo de Larghi que se fue bastante arriba del horizontal.

El balance de la primera etapa le dio mejor a Argentino, que tuvo varias subidas en ataque, pero las travesías terminaron diluyéndose.

En este punto, y teniendo en cuenta los movimientos, el cotejo se asemejó a un juego de ajedrez donde uno no sabe, a ciencia cierta, cuando está ganando ni cuando está perdiendo.

Para el complemento, Rossarolli optó por el ingreso de Vera por el lesionado Alexis Rodríguez -de poca actividad-.

Más tarde, sobre 22 minutos (siempre del complemento), Lucas Giménez y Claudio Díaz -dos nombres fuertes- ingresaron al campo de juego en lugar de Rodrigo Ñañez e Isaías Candiotto. Se podría haber pensado que los habilidosos moverían el amperímetro, y lo hicieron, pero la modificación en la dinámica fue mínima. Ambos ingresaron con una marcha más y sus centros llovidos terminaron sin receptor.

Al minuto 25 de la segunda etapa se detuvieron los corazones ticinenses: Scagliarini, por medio de un cabezazo, quiso apoyarse en Fantino, pero el arquero no la estaba esperando. El cuero se fue con destino de redes, pero el palo salvó a Ticino de un gol en contra.

Con Giménez como volante, arribó un centro bien puesto para Larghi, pero su cabezazo se fue por milímetros.

Pero en medio de ese crecimiento, Argentino se quedó con uno menos: Lucas Conchillo, que ya había visto la cartulina amarilla, vio la segunda y debió abandonar el campo de juego luego de una falta absurda. Leandro Domínguez no dudó y mostró la roja. Tal golpe no lo hizo crecer del todo a Atlético Ticino.

Con uno menos, igual Argentino tomó la lanza. El Lobo llegó hasta el fondo con una triangulación entre Díaz, Giménez y Larghi. El delantero la tomó en el sector derecho del área grande. Ahí enganchó para adentro y después para afuera, para terminar la situación con un disparo que se modificó en el camino y confundió a Fantino. 1 a 0 sobre la hora y locura para el Lobo.

Quedó solamente tiempo para un reclamo y la expulsión de Alexis Rodríguez en Ticino (que ya estaba en el banco de suplentes). A esta altura, la ilusión de una tercera final fue una utopía, ya que no habría. Triste consuelo para un Atlético Ticino al que no le salió nada y estuvo lejos de su mejor versión.

Alegría para Deportivo Argentino que, con varios nombres similares y con el mismo DT, volvió a levantar un trofeo. Emoción en las tribunas, invasión en el campo de juego y aplausos de “viejas glorias” (algunas no tan viejas) que fueron reconocidos en el entretiempo.

La figura: Gonzalo Larghi

El delantero tuvo una definición magistral para el Lobo y su gol valió un título. También se destacó la tarea de Franco Ñañez, un motor de creación y recuperación en el mediocampo, junto a Tomás Lorca, firme en la defensa. En Atlético Ticino, Monje brindó seguridad.

El árbitro: Leandro Domínguez

Correcta labor. No compró simulaciones y aplicó acertadamente la ley de la ventaja. Supo controlar el cotejo y estuvo a la altura.