LOS ONCE DEL LOBO
Deportivo Argentino uno x uno
Leonel Luciani: tuvo poco trabajo, pero cuando debió intervenir se mostró seguro y atento.
Gastón Molina: con oficio y ubicación, aportó seguridad y siempre le dio un destino correcto al balón en la salida.
Tomás Lorca: exigido desde lo físico, respondió correctamente en los duelos individuales.
Ignacio Galleguillo: seguro y expeditivo, no se anduvo con vueltas a la hora de despejar cuando lo atacaron.
Lucas Conchillo: como en la primera final, no tuvo un buen partido. Para fortuna de su equipo, los delanteros de Ticino no tuvieron una buena tarde. Terminó expulsado por cometer una falta innecesaria.
Ariel Galíndez: aplicado en la marca. Aportó temperamento y quite en la zona media. Pasó a ocupar el puesto de Conchillo tras la expulsión del defensor.
Franco Ñañez: pilar de la zona media. Mostró el camino a sus compañeros, luchando cada pelota como si fuera la última.
Isaías Ñañez: despliegue y recorrido fueron sus virtudes principales.
Pedro Berazategui: tuvo un rendimiento de mayor a menor. En el comienzo aportó claridad y criterio para jugar y mostró la importancia de su pegada. Después perdió influencia.
Isaías Candiotto (foto): pesó poco y su velocidad no aportó como en el partido jugado en Ticino. Neutralizado por la marca rival, su juego resultó confuso.
Gonzalo Larghi: fiel a la historia de los goleadores. Luchó casi siempre en desventaja, pero jamás se rindió. En la única clara que tuvo resolvió en forma estupenda y su equipo terminó dando la vuelta olímpica.
Ingresaron
Claudio Díaz: aun con problemas físicos, su ingreso aportó la claridad que su equipo necesitaba.
Lucas Giménez: al igual que el Lana Díaz tuvo poca participación en el juego, pero sumó en el armado ofensivo del Lobo.
Benjamín Aramburu: aportó piernas frescas en la zona media, donde su equipo necesitaba reforzar.
