LVF / Clausura 2024/ Final / Ida
Ticino y Argentino: Uno x Uno
Atlético Ticino
Diego Fantino: tuvo poca participación, pero se mostró seguro defendiendo el arco local. No pudo hacer nada en el penal de Gonzalo Larghi.
Elías Acosta: de mayor a menor. Jugó muy bien los primeros 30 minutos, pero se fue diluyendo. Fue uno de los que más sintió el cansancio, y le costó con el ingresado Isaías Candiotto.
Gastón Scagliarini: alternó buenas y malas. Fue correctamente amonestado en el primer tiempo, pero se “bancó” la tarjeta.
Lautaro Monje: de los más destacados en Ticino. Despejó y hasta a veces se animó a salir jugando y ordenar a su equipo.
Javier Bergese: tuvo un buen partido en defensa, pero no se pudo proyectar casi nunca.
Nicolás Brugnaro: el mejor de su equipo. Gestó la jugada del gol, y fue una pesadilla para Conchillo y compañía, especialmente en el primer tiempo.
Franco Paz: complicó con algunas pelotas paradas y fue el complemento ideal para Favalli. Le faltó llegar más al área rival.
Martín Favalli: de lo más destacado en el local. Balanceó la mitad de la cancha y se desprendió cuando pudo. En el complemento, bajó su rendimiento merced a la gran actuación del Franco “Pulpo” Ñáñez.
Agustín Vera: de flojo rendimiento, pocas veces pudo conectarse con sus compañeros. Salió remplazado en el segundo tiempo.
Juan Segundo Maldonado: buen partido. Marcó el único gol de su equipo y recibió muchas faltas que por momentos condicionaron al rival.
Alexis Rodríguez: al igual que todo Ticino en general, repartió el buen primer tiempo con un deslucido complemento. Sintió el trajín de la semifinal de vuelta contra Alumni y fue reemplazado.
Ingresaron
Manuel Alejandro Foggia: le tocó ingresar por Alexis Rodríguez, pero la pelota casi ni le llegó y pasó totalmente inadvertido.
Rodrigo Fassi: al igual que Manuel Alejandro Foggia, pasó inadvertido. A pesar de ser un jugador algo más combativo que Agustín Vera, le costó entrar en partido.
Argentino
Leonel Luciani: no tuvo demasiado trabajo. Cuando debió intervenir se mostró atento y seguro.
Ariel Galíndez: respondió cuando lo exigieron. Debió lidiar contra la movilidad de Juan Maldonado. No negoció entrega a pesar de estar amonestado.
Tomás Lorca: seguro y expeditivo. Ganó casi siempre y mostró seguridad.
Ignacio Galleguillo: le costó ubicar al movedizo Alexis Rodríguez. Sin embargo, se las ingenió para ganar los duelos individuales.
Lucas Conchillo: sufrió más de la cuenta. En el primer tiempo por su sector el local encontró vía libre para atacar. Después se tranquilizó y levantó su nivel.
Benjamín Aramburu: le costó adaptarse al partido. No influyó en el armado del juego y aportó poco. Fue remplazado.
Franco Ñáñez: hizo honor a su apodo. Un verdadero “Pulpo” en la mitad. Luchó en soledad y desventaja numérica, pero ganó casi siempre. Contribuyó para que su equipo se mantuviera en juego hasta el empate.
Rodrigo Isaías Ñáñez: su juego fue disperso y apareció poco. Su aporte pasó por el despliegue y recorrido incansable.
Pedro Berazategui: lúcido en el primer tiempo, después perdió peso en la elaboración del juego. Los volantes rivales le marcaron la cancha.
Lucas Barengo: su oficio para aguantar la pelota no alcanzó para que su equipo tuviera mayor presencia ofensiva. Otro al que le costó adaptarse al partido.
Gonzalo Larghi: el optimismo fue su mejor virtud. No dio por perdida ninguna pelota. Tuvo premio al final marcando en un momento caliente del juego el gol del empate mediante un tiro penal.
Ingresaron:
Isaías Candiotto: su ingreso mejoró a su equipo en la faz ofensiva. Su velocidad y atrevimiento resultaron fundamentales para marcar el camino.
Lucas Giménez: otro cambio clave del Chopo. Aportó claridad para manejar la pelota cuando quemaba. Protagonista de la jugada del penal de Lautaro Monje.
Gastón Molina: otro cambio necesario para un equipo que necesitaba equilibrio y tranquilidad.
Facundo Ñáñez: sumó en lo poco que jugó. Aportó pases y fue solidario con sus compañeros.
