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Azul, color esperanza

Argentino venció 3 a 1 de local a Rivadavia y volverá a animar una final después de seis años. En un partidazo, el Verde se puso arriba rápidamente con el gol de Bertola y el Lobo lo remontó con tantos de Berazategui, Barengo y Lorca
lunes, 25 de noviembre de 2024 · 13:00

Argentino logró el pasaje a la final del Clausura tras vencer a Rivadavia de Arroyo Cabral 3 a 1 en su cancha de barrio Nicolás Avellaneda. En la ida disputada en la vecina ciudad habían igualado en un gol.

Lo primero que hay que decir es que el juego estuvo a la altura de una semifinal. Fue un partido vibrante, con alternativas cambiantes y bien jugado en varios pasajes del mismo. El comienzo fue electrizante.

Rivadavia arrancó con todo y acorraló a un Argentino distraído. Lo amenazó con un par de centros peligrosos y en la primera clara festejó.

La astucia futbolera de Gonzalo Bertola le permitió sobre los tres minutos de juego, buscar la pelota por detrás de todos (defensores y delanteros) y como un verdadero fantasma apareció casi en puntas de pie para colocar la pelota por encima de la humanidad de Leonel Luciani. Definición exquisita para encender un partido que comenzaba a tomar temperatura a tono con la sofocante tarde villamariense. Además de estar en otra sintonía, los muchachos de Argentino lucían nerviosos. El árbitro atento no dejó que las piernas fuertes se contagiaran y rápidamente apeló a las amarillas. Antes de los cinco minutos, Lucas Conchillo e Ignacio Galleguillo fueron amonestados. Con la cerebral conducción de Bertola la visita presionaba a un rival aturdido y daba la sensación de controlar el desarrollo del juego. Pero el Verde cabralense aun teniendo el dominio estratégico, le faltó la dosis de audacia necesaria para terminar su faena.

Los dirigidos por Mauricio Morales reaccionaron a tiempo y volvieron al juego cuando sus volantes lograron hacer pie. Resultó fundamental la labor de Pedro Berazategui. El pibe con su movilidad fue vital para que sus compañeros entendieran el camino de la reacción. Aun sin la experiencia y el talento de Lana Díaz o Lucas Giménez (ambos en el banco), los pibes de Argentino estuvieron a la altura del desafío. Pronto la velocidad de Candiotto y las apariciones de Lucas Barengo rompieron la tranquilidad del fondo visitante. En varias oportunidades el arquero Marcelo Berardo y sus defensores debieron extremar sus recaudos para no verse sorprendidos por los inquietos jugadores del local.

El entrenador de Rivadavia debió recurrir al banco y mandó a la cancha al goleador Lautaro Saravia por Álvaro Biani quien acusó molestias físicas. Pero el cambio parecía ser la respuesta que el juego exigía a un Rivadavia que de pronto había perdido la potencia inicial. El local ya jugaba mucho más cerca de los dominios de Berardo, pero le costaba la puntada final.

Pudo estar en una jugada donde Lucas Barengo tocó por arriba de Berardo, pero el defensor Kevin Roda logró despejar sobre la línea. El verde la pasaba mal, pero los locales no parecían tener calibrada la mira en ataque.

Después de mucho tiempo Rivadavia se acordó de atacar con una electrizante corrida de Lautaro Saravia que Cumbia Luciani a puro reflejo logró tapar en forma sensacional.

Cuando el primer tiempo se moría llegaría el momento cumbre del hombre de la tarde. Tiro libre cerca de la media luna del área de Marcelo Berardo que armó una muralla humana (cocodrilo incluido) para evitar sorpresas.

El pibe Pedro Berazategui en silencio acomodó la pelota y después sacó con su pie derecho un remate quirúrgico que tras pegar en el poste izquierdo del arco de Berardo fue a dormir al fondo del arco. Golazo de Argentino y del mejor jugador de la cancha.

La cuestión volvía a fojas cero, la historia recomenzaba y quedaba un tiempo para encontrar el epílogo.

El complemento arrancó sin demasiados matices. Los protagonistas habían realizado un enorme desgaste en el primer parcial y el calor comenzaba a pasar factura.  Con el juego así planteado los locales pronto demostraron estar más despiertos. La primera desatención defensiva grave fue del visitante, a poco de iniciado el segundo tiempo.

Otra pelota detenida que viajó al corazón del área Verde y no pudo ser rechazada.  El que no dudó fue Lucas Barengo que aprovechó el descuido y con certera definición puso al Lobo 2 a 1 arriba en el marcador.

Rivadavia ya no mostraba ninguna de las buenas virtudes del comienzo. Al contrario, parecía un equipo cansado, sin fuerza y sin ideas.  Chopo Morales mandó a la cancha a Lucas Giménez en el momento justo. Había que tener la pelota y hacerla correr. Justo lo que hizo el recién ingresado.

Ahora el aturdido era Rivadavia donde su entrenador apelaba al banco buscando respuestas para su complejo momento.  Pero cuando estaba en el intento de reaccionar el verde recibió un mazazo de nocaut.

Pedro Berazategui en otro tiro libre metió una verdadera asistencia para que Tomás Lorca (absolutamente solo en el área visitante) cabeceara y marcara con tranquilidad el tercero. Lo que restaba pareció estar de más.

Rivadavia no podía con su alma, la pelota quemaba en los pies de sus jugadores que no lograron ni siquiera generar una chance clara de gol.

El final para Argentino fue más tranquilo de lo que en algún momento el mismo partido pudo hacer suponer. Con suficiencia el local contó con algunas posibilidades para poder ampliar el marcador de contra, pero no lo hizo. El final con la tormenta aproximándose le dio un tono de urgencia al mismo que los festejos del local parecieron quedar para otro momento.

El lobo se hizo fuerte ante su gente y espera rival en la final para definir al campeón.

La figura - Pedro Berazategui

Movedizo e inquieto, fue el revulsivo que necesitaba su equipo cuando estuvo en desventaja. Su notable pegada aportó el gol del empate de tiro libre y la asistencia para el tercero de Lorca.

El árbitro - Jonathan Rodríguez Leyría

Muy bien. Un arbitraje impecable en un partido jugado al máximo. Firme en la conducción y con la colaboración de los protagonistas, selló una tarde sin problemas