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Colón, con viento a favor
El cabralense empató ayer 1 a 1 en el Campus frente a Española y, por la victoria en la ida, avanzó a los cuartos de final. El conjunto de Conti es, por ahora, el único que “sin ventaja” sigue en competenciaColón, de Arroyo Cabral, empató como visitante ante Española 1 a 1 y consiguió avanzar a los cuartos de final del Clausura. El elenco rojinegro hizo valer el resultado de la ida (victoria por 2 a 1) y gracias al empate se metió entre los ocho mejores.
El partido jugado en el Campus (local Española) fue intensamente disputado, con un Colón más cerebral para tratar de cuidar la ventaja y un Gallego que jugó mejor en el complemento.
Tras un comienzo parejo y sin que el local sacara provecho del fuerte viento a favor, la visita se acomodó mejor. Con el liderazgo futbolístico de Martín Barrionuevo (ganando siempre en velocidad y con su gambeta endiablada), el Rojinegro se las ingenió para poner en aprietos al Gallego. En su primera llegada a fondo, la visita casi se llena la boca de gol.
Tras un córner desde la derecha, Luciano Luppo se anticipó entre un racimo de jugadores y el uno gallego, Juan Pablo Giordano, desvió la pelota que, tras rebotar en el travesaño, salió al tiro de esquina.
Tras aquel llamado de atención, la visita se adelantó en el marcador.
Otra pelota detenida (esta vez, un tiro libre) fue el camino utilizado por el equipo rojinegro para marcar la apertura. Esta vez, y tras una serie de rebotes, fue Andrés Navarro el último en conectar la pelota y vencer la resistencia de Giordano. Colón, tras la ventaja, planteó la lucha en la zona media y reforzó los cuidados defensivos. Española no tenía una buena tarde. Sus volantes no estaban finos y les costaba saltear líneas. Pero en los minutos finales de la etapa, con más confianza, logró imponer un claro dominio. Estuvo cerca del empate con un córner cerrado ejecutado por Jorge Mignola, que el arquero Leo Morales (complicado por el viento) debió esforzarse para lograr despejar. Y sobre el mismo final de la etapa, Española tuvo una doble chance clarísima. Primero, en los pies de Mauricio Alassia; y después, con un tiro a escasa distancia de Ramiro Merani. En las dos situaciones (clarísimas), Leonardo Morales, a puro reflejo, alcanzó a tapar en gran forma.
En el amanecer del complemento, el local pareció entrar dormido y Colón casi aprovecha para sentenciar la historia. Un explosivo e incontenible Martín Barrionuevo, trazando diagonales imposibles de marcar, empujó al Rojinegro hacia el arco rival. Solo la excepcional doble tapada de Juan Pablo Giordano (primero, ante el propio Barrionuevo; y después, ante Alejo Echegaray) mantuvo en partido al elenco gallego.
Después pareció comenzar otro partido. Española, más animado y mejor parado, con las variantes dispuestas por su entrenador, mostró su mejor cara en la ventosa tarde en el Campus. Poco después, una salida apresurada de Morales y un centro atrás de Mignola le permitieron a Lorenzo Ferreyra empujar la pelota a la red. El empate encendió las alarmas en la visita, que buscó ordenarse pensando más en su arco que en el de enfrente. Española monopolizó el dominio de la pelota y la hizo circular, pero le faltó profundidad. Colón, bien parado y con dientes apretados, planteó dura lucha ante un rival que empujaba, pero carecía de lucidez e ideas en los metros finales. De contra, Colón contaba con un inspirado Martín Barrionuevo, pero los metros a recorrer eran muchos y el desgaste fue pasando factura. No podemos pasar por alto que la inadecuada aplicación de la ley de ventaja por el juez del partido dejó a Colón, al menos en una oportunidad clara, sin la posibilidad de irse en soledad para definir (reconocido por el propio árbitro al entrenador Martín Conti). Los últimos quince fueron emotivos por varios motivos. Colón se quedó con diez por expulsión de Alejo Echegaray y Española, con lo que tenía a mano, fue a buscar el gol que necesitaba para clasificar.
Un cabezazo de Lorenzo Ferreyra cerca del final obligó a otra gran respuesta de Leo Morales, pero Colón supo cómo trabajar para aguantar el empate que lo depositaba en cuartos.
La figura - Martín Barrionuevo
Conductor del juego ofensivo de su equipo. Manejó los tiempos a la perfección, aplicó velocidad y gambeta en las dosis adecuadas. Solo le faltó el gol. Un escalón por debajo aparece el arquero Leonardo Morales y su gran seguridad.
El árbitro - Marcos Páez
Mal. Demasiados errores, sobre todo en las pelotas divididas. No dio continuidad al juego y terminó perjudicando a los dos equipos.
IMÁGENES DEL PARTIDO















