Básquet

Magnano: “He colgado los botines”

El histórico entrenador villamariense, que llevó a la selección argentina a su máximo logro en 2004, se retira de la actividad y deja una huella enorme. “Me gustaría que me recuerden como lo hacen hoy”, afirmó
miércoles, 5 de junio de 2024 · 08:29

El villamariense Rubén Magnano, quien se consagró como un entrenador histórico del básquet argentino, confirmó ayer su retiro definitivo de la actividad, dejando una huella enorme en el deporte nacional e internacional.

“No dirijo más. No sé si me tendré que morder la lengua, pero un poco como dicen ‘he colgado los botines’”, expresó Magnano, el hombre que formó a la inolvidable selección argentina que logró ganar la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

A 20 años de aquella gesta olímpica en Grecia, el villamariense sorprendió y dijo que está viviendo “una parte de su vida que no pretende tener distracciones que le saquen tiempo”.

Magnano aseguró que está viviendo “en plenitud”, disfrutando de su familia y que, a pesar de su alejamiento de la dirección técnica, seguirá ligado al deporte que lo hizo crecer. Un deporte en el que fue leyenda.

Es que además de la selección argentina que se consagró en tierra griega, consiguiendo bajar al Dream Team de Estados Unidos (la única vez que ese país no logró la Medalla de Oro) para quedarse con la gloria máxima, el villamariense fue quien impulsó al mejor Atenas de Córdoba de la historia, con jugadores de la talla de Milanesio, Pichi Campana, Diego Osella, el Torito Palladino y Fabricio Oberto. En tres períodos diferentes, Magnano logró con Atenas cuatro títulos de la Liga Nacional (1992, 1998, 1999 y 2009), dos de la Liga Sudamericana (1993 y 1994), dos del Sudamericano de Clubes (1997 y 1998) y un Panamericano de Clubes (en 1996).

Con la selección argentina, en tanto, además del oro olímpico, fue subcampeón mundial dos años antes (2002), conformando una alineación que hizo historia y que tuvo, entre otros, a Emanuel Ginóbili, a quien el técnico considera “el mejor deportista del país” de todos los tiempos.

En las finales del año pasado de Ameghino, Rubén estuvo -junto a Pichi Campana- presente en el Salón y fue agasajado por el club villamariense

“Sencilla”

Además de ser un técnico excepcional, este medio puede remarcar que Magnano es también un hombre humilde y atento, lejos del divismo que puedan tener otras glorias de nuestro deporte argentino o mundial.

Precisamente, ayer expresó: “Me gustaría que me recuerden como lo hacen hoy. Estoy viviendo de manera, sencilla normal. De manera muy humana. Estoy viviendo un momento de gratitud muy grande.  Ese reconocimiento me fortalece. Que me recuerden como una persona que ha tomado como bastión algo que en esta sociedad no se está tomando con la seriedad que tendría que ser. Que me recuerden por haber llevado a algún lugar por el trabajo”.

Magnano viene de dirigir a la Selección de Uruguay. Previamente, estuvo en la de Brasil.

En el medio, entró al Salón de la Fama de la Federación Internacional de Básquet. También dirigió a Luz y Fuerza de Misiones, a Boca Juniors, al Pallacanestro y Whirpool Varese, ambos de Italia, al Cajasol de España y al Hindú Club de Córdoba.

El año pasado, en Villa María, observó un partido de Ameghino y se llevó todo el reconocimiento de la gente, aunque su mayor emoción durante una entrevista con este medio fue cuando recordó a su padre, que fue jugador de Unión Central y, por ende, le inculcó la pasión por el básquet.

En un notable Atenas de Córdoba que acumuló nueve títulos

“De pie”

Tras la noticia del retiro del villamariense, Julio Lamas, quien fuera su asistente en la selección nacional, se manifestó en las redes sociales con un mensaje, escribiendo: “Todos de pie. Se retira Rubén Magnano. Nos llevó a la gloria en Atenas 2004 y a ganarle al Dream Team. Siempre creía que se podía ganar el próximo partido y los preparaba al detalle como nadie. Una persona fundamental en la historia de nuestro básquet. Gracias, Rubén”.

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