LVF - Apertura 2026 / Primera A / 6ª fecha
El Rojinegro rio último y mejor
Colón dio vuelta la historia ante Rivadavia en su estadio. Perdía 1 a 0 y terminó celebrando 2 a 1 en tiempo cumplido. Así, recuperó terreno y agudizó la crisis del VerdeLluvia de emociones. Colón de Arroyo Cabral dio vuelta una historia que se había comenzado a escribir con renglones torcidos y se adueñó del clásico cabralense tras derrotar sobre la hora 2 a 1 a Rivadavia en el Estadio Socios Fundadores.
En un cotejo válido por la sexta fecha del Apertura 2026 de la Primera A de la Liga Villamariense de Fútbol (LVF), el Rojinegro fue más, aprovechó su superioridad numérica y terminó acorralando a un Verde que terminó el partido con dos jugadores menos.
Con una tormenta marcada y amenazante, que hizo a los árbitros, capitanes y dirigentes reunirse para decidir si iba a jugarse o no, todo el pueblo dijo presente en uno de los clásicos más grandes de nuestro fútbol.
En ese panorama, la realidad encontró a dos equipos urgidos de victorias. Colón, con una impronta distinta a su edición 2025 y a Rivadavia, que no logró ganar en lo que va del campeonato y terminó acentuando su crisis con malestar también interno.
Con barro, incomodidad, roce y demás condimentos, los jugadores aportaron entrega y no defraudaron. Tal vez se podía jugar poco, pero se disfrutó mucho.
Al minuto de juego, Genaro Barrionuevo ya había exigido a Marcelo Berardo que, con una reacción casi felina, achicó y evitó la temprana ventaja del local.
Tuvo su réplica ahí nomás el verde con un avance de Maximiliano Demarchi que terminó reventando un palo de Gobbi.
En 5 minutos de juego, Benjamín Martínez volvió a exigir a la defensa verde. Tras dejar en el camino a Berardo y a Fonseca, disparó con el arco casi vacío y, de la nada, apareció la presencia de Pino para evitar la caída del arco visitante.
Y no se conformó Martínez, que también probó al palo derecho desde afuera del área, pero Berardo volvió a responder. Recogió el rebote de dicha jugada Genaro Barrionuevo, pero su disparo -casi sin ángulo- se fue afuera por mucho.
En media hora de juego, luego de una meseta que se hizo sentir con el balón en el mediocampo, llegó la apertura del marcador. Y fue desde una pelota parada. En un tiro de esquina jugado desde la derecha, Javier Demarchi lanzó un centro con rosca que se cerró en el segundo palo. Allí, frentazo mediante, dijo presente Fonseca para mandarla a guardar con un cabezazo y poner el 1 a 0 para los de Amadeo Perossi.
El grito de los “primos” dejó estupefactos a los de Colón, que intentaron rearmarse y armaron rápidamente una jugada donde Martín Arroyo asistió a Martín Barrionuevo, pero el “10” no pudo cabecearla con comodidad.
La mayor ayuda para Colón vino desde su rival. Es que Bautista Basualdo, inexplicablemente, agredió a Arroyo en la zona media de la cancha y terminó viendo la tarjeta roja de un Richard Moyano que no dudó.
La expulsión de Basualdo envalentonó a Colón, que avanzó con Genaro Barrionuevo, que estrelló un disparo en un palo, pero el rebote fue para el lado que no suma (es decir, hacia afuera).
Ya para el complemento, Perossi decidió el ingreso de Ariel Pedraza por Javier Demarchi. La defensa verdolaga estaba sufriendo demasiado las incursiones de Genaro Barrionuevo y Arroyo. Tal modificación de nombres no terminó haciendo mella. Nadie marcó jamás a Arroyo que siguió recibiendo en soledad sobre el andarivel derecho.
El complemento tuvo un solo protagonista: Colón. A tal punto que en 8 minutos llegó la paridad. Arroyo recibió una pelota por el fondo del riel derecho y tocó hacia atrás para que Facundo Comba levantara la cabeza y pateara desde lejos. El balón, en su trayectoria, pegó en Lautaro Roberto, desorientando a Berardo y generando que la pelota, mansita, se meta en el segundo palo 1 a 1 y otra historia comenzó.
Colón, viendo a su presa acorralada, atacó una y otra vez, pero siempre le faltaba el tiro del final. Y cuando tenía el tiro del final, allí estaba Berardo, respondiendo.
Algunos ejemplos de los intentos de Colón son un centro horizontal de Arroyo que fue interceptado por Pino; un lanzamiento lejano de Arroyo que despejó Maxi Demarchi o cabezazos que terminaron en la nada.
Finalmente, cuando se jugaba el cuarto minuto de los seis agregados, Arroyo lanzó un tiro de esquina que fue peinado en el corazón del área y, en el segundo palo, desde el piso, Benjamín Martínez la mandó a guardar para poner el 2 a 1 que modificó la historia y le entregó toda la alegría el pueblo rojinegro.
Merecido triunfo de Colón, que buscó hasta que encontró ante un rival que poco ofreció. Rivadavia no tuvo a sus delanteros nutridos; una expulsión mientras iba arriba en el marcador terminó siendo un disparo en sus pies y, sumado a esto, la expulsión de Agustín Pérez, que vio la cartulina roja cuando ya no quedaba tiempo para nada. En el medio, un enojo en el banco de suplentes que siguió haciendo subir los decibeles. Historias que le importan poco a los hinchas de Colón hoy, que están anchos, sonrientes y que ayer, tal como en aquella película de los 50 dirigida por Kelly y Donen, terminaron cantando bajo la lluvia.
La figura: Benjamín Martínez
Decisivo. Había exigido dos veces al arquero visitante y la tercera fue la vencida. En Rivadavia, Berardo volvió a ser esencial para sostener a su equipo con ilusiones.
El árbitro: Richard Moyano
Correcta labor. Expulsó sin dudar y aplicó correctamente la ley de la ventaja en un partido “picado”. Sacó adelante un clásico caliente, con las pulsaciones a mil.
