Federación Cordobesa / Provincial de Selecciones Juveniles
Dieron el grito más esperado
El Sub-15 de la Liga Villamariense goleó 4 a 1 en la final a su par de Río Cuarto y se consagró campeón en el Kempes. El Sub-13 cayó con la Liga Independiente, pero igual redondeó una destacadísima actuaciónUn grito que se ausentó por 29 años, retumbó como nunca en la estructura del majestuoso Estadio Kempes. El Sub-15 de La Liga Villamariense de Fútbol es campeón del Torneo Provincial de Seleccionados de Ligas de la Federación Cordobesa de Fútbol.
Costó, fueron muchas generaciones y finales perdidas, muchos que los intentaron hasta el último suspiro, pero ese grito de ¡dale campeón! se hacía eterno, hasta anoche.
En la definición, no dejó dudas, como tampoco en el desarrollo general del campeonato. Victoria amplia y justificada ante la siempre poderosa Liga de Río Cuarto, con un segundo tiempo para encuadrar.
Categoría, calidad, personalidad y mucho más pergaminos en lo futbolístico y lo humano, mostraron los pibes de la Liga local para quedarse con un logro histórico.
Parecía que la tarde se tornaba gris, al 0 a 2 del Sub-13, que dejó tristezas, pero también hidalguía deportiva para lo que viene, le sumó el gol de la Liga de Río Cuarto en el amanecer del juego. Sin embargo, ese 0 a 1 terminó siendo anecdótico, porque cuando se acomodó al partido, encontró el empate, vía Joaquín Giménez, y desde allí, fue todo de la LVF.
Al crecimiento colectivo, le sumó, tras el entretiempo, el ingreso de Nacho González, goleador del campeonato, y eso terminó de inclinar la balanza para el lado del elenco que conduce Pablo Fernández. Es que, en la primera que tuvo el “20”, escapó de su marca y anotó su primer tanto de la noche, que rubricaba la remontada en el anexo del Kempes.
Y eso trajo contagio positivo, todos juegan, todos dejaron la piel, y todos fueron claves, como el atajadón de Etrat, que casi significó el empate del rival.
Igualmente, después de tomar aire a la intensidad y ritmo que le imprimió, volvió a soltar las riendas en ofensiva, y González dejó en claro su clase. Excelente control, gambetas y definición para el golazo del 3 a 1, que definió la historia. En el cierre, llegó el 4-1 de Tutín Vergara, en un gol que redondeó un Provincial estupendo y sobresaliente de la 15 villamariense.
Y para cerrar la noche, recibió la anhelada Copa de campeón, bien en alto, y acompañado por sus familiares, presentes y ruidosos en el Kempes. Y a festejar, no era para menos, le brindaron a la Liga un título que se ausentó casi tres décadas (el último, en FCF, fue en el año 95, con la clase 1978 y en ese entonces, Sub-17).
Para destacar
Esa felicidad de la 15, también fue acompañada por los Sub-13 dentro del campo de juego, porque se quedaron hasta el final. Tristemente, les tocó la derrota (0-2) frente a la Liga Independiente, que supo usufructuar sus chances en una final equilibrada y cerrada.
En el primer parcial intentó asociar y atacar por las bandas el elenco que dirige Claudio “Lana” Díaz, pero no pudo imprimirle peligrosidad a sus arribos cercanos al área del arquero rival, que tampoco podía encontrar los caminos para el ataque.
El 0 a 0 para el descanso largo, quedó claro. Y parecía tomar otra tónica en el complemento en el partido; al minuto, Joaquín Fernández reventó el travesaño y, en la respuesta, Dibu Di Giovambatista salvo el arco tras un desborde y remate al arco de Broardo.
De todos modos, todo siguió marcado por la paridad e imponiéndose las defensas, hasta que un pelotazo largo no pudo ser despejado por el fondo de la LVF y Bautista Pereyra marcó el 1 a 0, que rompió el partido a favor del elenco Verde y Blanco. Dylan Lugo, enseguida, casi lo empató pero definió débil, y el nerviosismo le jugó una mala pasada a los chicos villamariense, porque sufrió una expulsión.
Finalmente, el “nueve” rival, Eugeni, sentenció la historia con un remate alto y preciso, para el 2 a 0 que definió la primera final de la jornada vivida en el Kempes.
Risas y llantos, emociones contrapuestas, se vieron en el campo de juego, pero sin dudas, resaltó el trabajo de los pibes villamariense, que fueron de menos a más, crecieron partido a partido y dieron la talla, ubicando a la Liga en una definición por un título, que tiene un valor inconmensurable.
