LVF / APERTURA / Zona Sur / 7ma. fecha
Unión sostiene su ilusión
Con el gol tempranero de Zabala, Unión le ganó 1-0 a Juventud, festejó su primera victoria en la temporada y mantuvo sus chances de pelear la clasificación. Hubo tres expulsados en la PlacitaEl acierto (exquisito) madrugador y apelando al esfuerzo colectivo en los momentos más álgidos del partido, le posibilitó a Unión poder darle rienda suelta a su primer festejo en el campeonato, en una instancia clave y ante un rival directo en la disputa por la clasificación.
El Aurinegro derrotó 1-0 a Juventud de Ausonia, en Plaza Ocampo, y por primera vez sumó de a tres, para reflotar las expectativas en la discusión por la clasificación.
Le costó, y mucho, a Unión. Porque no supo liquidar el pleito ante un rival que demostró ser un equipo trabajado, con personalidad y compacto, aunque careció de profundidad para al menos tratar de no quedarse con las manos vacías en su visita a la Placita.
Lo que sí tuvo Unión fue ese toque de calidad al principio del juego y que terminó desnivelando la balanza para uno y otro lado, en un juego donde en mayor parte se impuso la enjundia, el sacrificio y tesón de ambos elencos, lo que le permitió sostener la emotividad hasta el pitazo final, pese a las pocas chances nítidas de gol que ofreció el encuentro.
A los cinco minutos, Rodrigo Solís tuvo tiempo y espacio en campo propio para mandar un pase largo a Jonathan Zabala, quien metió una diagonal perfecta de derecha al centro y, con cabeza levantada, se la picó al arquero García y estampó el 1 a 0.
Fueron entre 15 y 20 minutos de superioridad del local, porque fue peligroso con dominio de pelota y campo, ya que encontró superioridad numérica en zona media y ensanchó correctamente sus avances, principalmente por derecha.
Y también porque el rival le otorgó ventajas en ese primer cuarto, como un mal despeje de un defensor en un saque de arco y Zabala, mano a mano, esta vez tiró alto y desviado.
Con remate apenas desviado de Iriarte, en un tiro de esquina, la Juve empezó a acomodarse al juego, promediando la etapa. Con un cambio posicional (Deheza paso a jugar casi de interno, por izquierda) y mayor participación de Cavaglia, la visita empezó a discutir la posesión de la pelota y adelantó líneas, ante un Unión que le costó sostener el esférico. Ante esto, todo se equilibró de sobremanera, aunque sin actividad en las áreas desde allí hasta el entretiempo.
En el complemento, un tiro de Gobbato a las manos de Pauletti, al minuto de juego, parecía que otorgaba una mayor influencia ofensiva del equipo de Dutto, pero nada de eso sucedió. Unión sostuvo el control del juego y fue más punzante, con tres chances que no usufructuó: un mano a mano que García le ganó a Cossarini y un par de cabezazos de sus centrales, Medel y Depetris, en acciones de pelota parada.
Al ver que su equipo no inquietaba, Dutto movió piezas y dibujo táctico, pero estos no tuvieron el efecto anhelado porque aparecieron esos imponderables que tiene cada partido, como las expulsiones y el cambio obligado de Cavaglia (molestia física).
Entonces, la visita fue más empuje y búsqueda individual, sin peligrosidad, y prácticamente en ningún momento puso en real aprieto a la última línea del adversario (bien plantada, por cierto).
Y para Unión, al no sentenciar la historia (Cossarini no pudo en un par de chances en los minutos finales), también debió reacomodar fichas y estrategias en inferioridad numérica, apelando a su fortaleza física para sostener la ventaja y quedarse con los tres puntos en juego.
En definitiva, fue un gol tempranero para una victoria que, según acontezca en la recta final, puede resultar tardía o el trampolín para un objetivo mayor.
