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Mis mejores años los pase en mi querido San Martín
Señor director de El Diario:
Me dirijo a usted a los fines de solicitarle quiera tener a bien publicar este recuerdo el día domingo 17 de noviembre, fecha en la que el San Martín Rugby Club festeja sus 90 años de existencia…
Quiero saludar y estrechar en un abrazo inmenso a todos los que tuve el honor de conocer y representar al club ante la Unión Cordobesa de Rugby (UCR).
Era el “Benjamín” del equipo, varios años menor, y en alguna medida el protegido de todos. Pero no me quiero olvidar de nadie, comenzando por el presidente, el Dr. Martín Iglesias. Cada vez que lo necesitamos, allí estaba.
Luego en el recuerdo viene mi maestro, el “Negro” Severino, un full back excepcional, elegante, más bien serio, luciendo siempre los zapatos que su padre confeccionaba.
Luego viene el gran capitán, el “Gringo” Bonangelino. Había recibido mandato de mi padre para corregirme; buenazo, pero recto. No me dejaba pasar ninguna.
El “Gordo” Coria, un buen tipo. Callado, pero un segunda línea formidable.
Otto Wester, excelente… aunque su mujer me solía retar porque, cuando jugábamos de visitantes, hacía alguna payasada que a ella no le gustaba.
Honneger, excelente tercera línea. Estudiaba y se recibió jugando temible en defensa.
Flores, serio… buen tipo, pero no tuve mucho trato con él.
El “Cholo” Morello, un fuera de serie. Me enseñó a cantar y en los terceros tiempos era el director del coro. Cantábamos en francés (“chevalier de la table ronde vene buasi si le bene bon”), o cuando describíamos a los instrumentos musicales (“yin yin parla el violín, yon yon parla el violón”). Lo mismo que folklóricas, que siempre nos ponderaron los equipos adversarios. Como persona, siempre andaba buscando acercarse a los que recién llegaban. Mi recuerdo imborrable para él.
Era el líder del Colegio Nacional y el “Pato” Sperat el líder del Rivadavia: Néstor Righi era un tipo divertido para los mayores y siempre dispuesto a jugar.
Merece un aparte el “Negro” David Sánchez, mi amigo del alma… y además de amigo, junto con el “Cholo” y “Tumbita” eran mi escudo de corp, sobre todo en los hábiles de Unión Central. Vos le dabas 10 y él te devolvía 100. Gran ferroviario y a veces lo íbamos a buscar a la estación, porque llegaba el domingo para jugar. Gran trabajador cuando dejó el ferrocarril. Adonde fue dejó su huella por su laboriosidad y su honestidad. No me alcanzan las palabras para describirlo, y mi padre tenía un especial aprecio por él.
El “Chueco” Plizzo, vecino, le encantaba el rugby, heredó la picardía del “Pijuí” Gianinetto.
El “Coco” Covelli, otro amigo. Peleador de Villa Nueva que se arrimó al club y le cambió la vida. Fuerte, gran tacleador, estuvo un tiempo en Mar del Plata.
El “Inglés” Tomás, apodado “tomás mucho”, un caballero veloz. Pasaba elegante frente a mi casa todos los días. No era muy sociable, pero igual lo queríamos.
Carlitos Giménez, un hoocker fuera de serie. Admirado por todos, menos por lo que confeccionaban el equipo del Seleccionado de la UCR, que tenían como adoptado al “Benja” Otero, del Jockey Club. Cómo hacía, nunca lo supimos… pero raramente perdíamos una pelota en el scrum.
El “Chino” Volmaro amaba el rugby como amaba la Medicina. Fue un excelente wing y se recibió de médico con gran esfuerzo.
Tuve el gran honor de tener como compañeros a estos sujetos, con quienes compartí los mejores años de mi vida.
Gracias “Cholo” y gracias “Cuchara” por arrimarme la invitación.
Lo expresado lo hice siguiendo el orden de la foto de los Campeones 1959.
Levanto mi copa y brindo por la dirigencia y el Puma Bello, mi tocayo, que representa a un club sin igual. Y por supuesto a nuestras hermosas jugadoras del jockey sobre césped.
Y a El Diario… ¡¡¡gracias, gracias, gracias!!!
Eduardo “el Negro” Bonoris
eduardomiguelbonoris@gmail.com
PD: quiero saludar a todos desde Mar del Plata ante la imposibilidad de poder estar juntos ese día. Sé que acompañan a este maravilloso deporte desde siempre, cosa que agradezco de corazón.
