Básquet - Sofía Wolf
“Hoy siento que estoy en el lugar ideal”
La jugadora de Ameghino contó que en este club volvió a sonreír, luego de pasar por un proceso de depresión; hoy mira su presente y futuro de otra manera. También contó de su otra pasión: la lecturaSofía Wolf (foto) se sumó a Ameghino a comienzos de enero. Apenas se produjo la baja de la estadounidense Chinna Fair, el club villamariense dio un batacazo en el mercado de pases, contratando a esta jugadora, oriunda de Crespo (Entre Ríos), que fue la MVP de las finales de la Liga Femenina de 2023 junto a Deportivo Berazategui. El anuncio de su llegada a Ameghino se dio el pasado 4 de enero, curiosamente el mismo día que cumplió 24 años.
La base ha sido tetracampeona de la Liga Femenina con Berazategui, club con el que jugó cuatro Ligas Sudamericanas. También ha sido jugadora de los seleccionados argentinos de base, jugando el Sudamericano U17 (2017), la FIBA U18 Américas Championship (2018) y la Copa Mundial FIBA U19.
Wolf es estudiante del Profesorado de Educación Física y para venir a Villa María, además de un bolso con su ropa, agregó una bicicleta y varios libros. Previo al partido de hoy, la base dialogó con El Diario; una charla que permitió contar su experiencia de reencontrarse con el deporte que más disfruta, el básquet, y narró una historia difícil, desde lo emocional, que pudo superar.
-¿Cómo está para estos dos partidos que vienen?
-Creo que la parte más dura la tuvimos donde nos enfrentamos a tres rivales de la zona sur. Los dos rivales que vienen, no los conozco mucho. No me tocó jugar la Conferencia Norte en las ediciones anteriores. Mis compañeras conocen mucho su dinámica de juego, sus jugadoras, creo que eso es un punto a favor que tenemos. Vamos a respetar los partidos como lo hacemos con todos. Estamos preparándonos para lo que viene, que serán dos encuentros duros.
-¿Cómo te sentís en Villa María y en Ameghino?
-De 10. Me siento como en casa. Enamorada de esta ciudad, me encantan todas sus facetas, tenés para hacer de todo. Vivo al lado de la costanera, feliz de estar rodeada de verde. Y en el club me siento superbién desde el primer día. Comparto departamento con Malvina D’Agostino, que nos conocemos desde los 14 años. Jugamos en la selección de Entre Ríos y en alguna preselección argentina.
-Sabemos que te gusta leer y que en tu bolso trajiste varios libros. No suele ser muy habitual encontrar a deportistas que manifiesten disfrutar de la lectura.
-Me encanta leer y escribir; y todo lo que tenga que ver con la literatura. Desde muy chica que leo y siempre que viajo me acompaña algún libro. Me llevan a otra realidad, a abrir la cabeza un montón, en muchos sentidos; siempre lo asocio con mi vida y busco algún aprendizaje en cada libro. Me ayuda a entender muchas cosas, a ser un poco más empática. Me gusta mucho leer libros de autoayuda, también novelas y ficción. Me gusta abrirme a otro tipo de lectura, ir innovando para conocer distintas temáticas. Ya estoy casi asociada en la Medioteca Mariano Moreno, la fui a visitar y me encantó. Es hermosa. Así que estoy disfrutando de eso también.
-¿Ahora qué estás leyendo?
-Ahora estoy con Gabriel Rolón. Antes leí “Palabras cruzadas” y “Los padecientes”; ahora estoy leyendo “La felicidad”. Me encanta como escribe, habla y cómo transmite, cómo trae a lo contemporáneo la idea de filósofos anteriores; cómo lo explica con nuestras palabras del día a día. Pero cuando camino o ando en bicicleta en lugar de escuchar música, voy escuchando un audiolibro. Ahora estoy con la biografía de LeBron James; está muy buena. Leo de todo un poco para no aburrirme, hay días que voy un poco con cada libro. Estoy leyendo tres libros a la vez y los elijo en función a lo que tengo ganas de leer ese día. Mi compañera de equipo, Regina Carosio también le gusta leer y nos intercambiamos libros. En un archivo de mi computadora escribo sobre los libros que voy leyendo y les pongo un puntaje, quién me lo recomendó, de donde lo saqué. Pongo un resumen del libro, por si tengo que recomendárselo a alguien.
-Y te trajiste la bicicleta.
-La llamo la poderosa. Una oportunidad que me dio Ameghino es conocer otra cultura, como yo quería. Me está regalando tratar con una compañera de Estados Unidos, con la que puedo compartir todos los días.
-Además de jugar al básquet, ¿estás estudiando?
-Estudio el Profesorado de Educación Física en la Universidad de La Plata. Estuve jugando seis años en Berazategui y estaba cerca. Ahora me queda más lejos. Me queda rendir algunos finales, será en el momento que pueda, pero no tengo apuro. Lo voy a ir haciendo a mi tiempo.
-El año pasado tuviste la posibilidad de irte a Europa. Luego no se dio. ¿Eso es algo pendiente?
-Sí, obvio. Mi sueño sigue siendo irme a jugar Euroliga. Ojalá que se me dé en algún momento. Es un sueño muy grande el que tengo, sé que tengo que ir paso a paso. Luego del proceso de depresión que pasé, un buen primer paso era buscar un equipo bien profesional acá en Argentina, para empezar a tomar ritmo en el alto rendimiento, en una liga y cultura que ya conozco. Estaba la posibilidad de irme afuera, pero era un cambio de cultura muy drástico para ese momento. Hoy siento que estoy en el lugar ideal, me están ayudando un montón las chicas y el staff, para tener ese ritmo en el alto rendimiento.
-¿Pasaron muchos meses desde ese proceso de depresión para que hubiera un clic y sentir ganas de volver a jugar?
-El tiempo de dudas de volver a jugar me duró un mes y medio; de no salir de mi casa y no querer ver básquet. Fue por tanta autoexigencia que tenía encima, era toda presión propia. Aprendí un montón a disfrutar el día a día. Estoy haciendo lo que amo y encima me pagan por hacerlo. No todas tenemos la suerte de vivir de lo que nos gusta. Estuve un mes y medio encerrada en mi casa, sin dar la cara en ningún lado, que no quería aceptarme de esa forma. Mi mamá es fans de toda la liga y un día estábamos viendo un partido del club Sampaio, donde justo dirigía Cristian Santander, donde la jugadora Dalma Piri se tira a una pelota. Se me puso la piel de gallina y dije: todavía me gusta el básquet. Esa noche la saqué a mi mamá a correr, me volvieron esas ganas, me empezó a hacer efecto mi medicación. Eso fue un antes y un después en mi vida. Ahí dije que quería seguir en el profesionalismo; meterme a fondo, pero escuchar mi cuerpo, tomándome pausas y disfrutando cada momento.
-Mencionás de tu autodepresión. Eso pasó justo cuando acababas de ser elegida la mejor jugadora de la final 2023 y eras figura del equipo campeón.
-Cuando terminó la final y fui MVP, internamente me quedé que (Esperanza) Delgado me había metido dos dobles seguidos de pick and roll. Me bardeaba a mí porque lo hice mal. Ese fue mi análisis del partido, luego de ser MVP. Toda mi vida fue así; lograba algo y veía lo malo nomás. Si me autofelicitaba, me sentía agrandada. Fue un trabajo muy profundo de todos esos meses y ahora veo las cosas que no disfrute. Hoy aprendí a disfrutar de cada paso. En ese tiempo me aplaudía por poder salir de casa. Cada paso que hacía era mucho más gigante que un MVP.
-Ahora, ¿cómo te sentís estando acá, jugando en un club con pretensiones y un DT como Santander?
-Yo vine acá, en primer lugar, por Cristian. Quería aprender mucho y sabiendo que con él iba a aprender. Lo estoy haciendo todos los días. Aparte las he visto jugar, las seguí toda la Liga. Me gustó la dinámica del equipo, el juego, los talentos individuales y más que nada, cómo jugaban en equipo. Me dije que en ese equipo iba a jugar bien; porque me gusta ver las virtudes de cada una, hacerlas brillas. El juego se basa en eso. Estoy feliz de estar acá, todo el día en contacto con el alto rendimiento. Hoy siento que contando mi experiencia puedo ayudar a otras personas. A todos nos pasan estas cosas. Cuando me pasó, sentí que era la única que me había pasado y empecé a hablarlo, el paso más difícil, me di cuenta de que 8 de cada 10 personas habían pasado por un proceso similar y que todos tenemos momentos duros en la vida.
La joven jugadora de Ameghino hoy disfruta su regreso a las canchas. Y todos se complacen de verla feliz jugando.
