Clausura / Interzonal

El Fortinero lo madrugó

Alumni derrotó a Alem 3 a 1 en el Predio Mauro Rosales. Franco Tejeda, Juan Pablo Galleguillo y Gastón Kranevitter, que metió un golazo, fueron los autores de las conquistas para la fiesta de los de Villa Aurora
lunes, 11 de septiembre de 2023 · 12:04

Alumni se adueñó del clásico al vencer como local a Alem por 3 a 1 en partido disputado en el predio Mauro Rosales.

Merecido triunfo de los dirigidos por Fabián Suescun, que controlaron el partido durante gran parte de su desarrollo. De arranque, y con ambos conjuntos acomodándose en el campo, Alumni sacó ventaja: jugada por el sector izquierdo del ataque local y perfecta definición de Franco Tejeda ante la salida de Fabricio Garetto cuando se jugaban tan solo dos minutos. Alem acusó el impacto del gol y se vio desbordado por el juego rápido y seguro de los albirrojos. Estos detectaron con rapidez el sector defensivo más endeble de su rival y golpearon con insistencia.

Precisamente, el lateral derecho de la última línea visitante fue el flanco débil y elegido por los hombres de Alumni para marcar diferencias rápidamente. La visita no lograba cubrir un espacio muy importante entre la espalda de Agustín Pereyra y la ubicación del lateral Candellero. Zona propicia para la habilidad y velocidad de Franco Tejeda, bien respaldado por sus volantes. Un par de situaciones encendieron las luces de alarma en el fondo de Alem, que no pudo corregir este déficit, a pesar de los insistentes pedidos de su entrenador.

Los hombres del local, con mucha actitud, manejaban con autoridad el desarrollo, afirmados en el buen andar de Gastón Kranevitter y el correcto acompañamiento del resto. Alem sufría el partido e intentaba como opción de máxima incomodar a su rival a través de su espíritu combativo. Pero Alumni lo superaba en todos los sectores y no extrañó que aumentara su ventaja. Iban 18 minutos y una pincelada de talento en el pie zurdo de Juan Pablo Galleguillo estiró la ventaja a dos goles. Tiro libre en la puerta del área para su perfil y ejecución “estilo Messi” para colgar la pelota en el ángulo izquierdo del arco defendido por Garetto.

Alem, que lucía confundido,  requería con urgencia una mayor participación de Maxi Le Roux para que la pelota llegara con claridad hasta el otro arco.

Pero el “10” de Alem no tuvo un buen partido, le costó acomodarse al juego y responder a lo que su equipo necesitaba. Solo el enorme corazón de Pablo Fernández y algunos chispazos del pibe Androvetto mantenían al Tricolor con signos vitales. El resto era confusión y malas decisiones, un combo perfecto camino al desastre.

Pero el andar confiado y sólido de Alumni se transformó en otra cosa. Aparecieron algunos excesos en jugadas individuales y situaciones emparentadas con cierta suficiencia que le terminaron jugando en contra. Estas circunstancias motivaron a un rival desconcertado y a la deriva, que ni siquiera había pateado al arco. Cerca del final del primer tiempo, una jugada aislada terminó con el Tucu Pereyra quedando mano a mano con Scalzo, pero el delantero villanovense no acertó en la definición.

Pero tan solo un minuto después (iban 43) apareció en escena Maxi Le Roux, ganando por izquierda (el sector más flojo de la defensa albirroja), y su centro al medio fue conectado por el mismo Pereyra para señalar el descuento tricolor. La visita pareció cobrar nuevos bríos con el descuento y casi lo empata en una arremetida infernal cerca del cierre de la etapa.

Jugada con pelota detenida y anticipo ofensivo de Pablo Fernández,  pero el travesaño salvó a un Alumni que no podía creer la manera en que terminaba ese primer tiempo, donde se había mostrado muy superior.

El complemento arrancó con un Alem más decidido y jugando unos metros más arriba. Fue el peor momento del local, porque no supo leer bien el juego y sobre todo porque se confió ante un equipo al que le podrá faltar fútbol, pero nunca negociará la entrega y el sacrificio.

Otra vez Pereyra tuvo su chance, pero falló y cuando perdonás, en el fútbol, terminás pagando en forma casi inexorable. Fue lo que sucedió finalmente. Primero fue Galleguillo el que avisó con un tiro libre que en forma increíble Garetto alcanzó a tapar. Pero instantes después, un zurdazo impresionante de Kranevitter de más de treinta metros viajó sin escalas al ángulo derecho del arco tricolor. Golazo espectacular y premio para el mejor jugador de la cancha.

La conquista fue una especie de bisagra en el juego.  Fue un tiro al corazón de un Alem voluntarioso, pero con pocas herramientas reales para torcer el destino.

El Chopo recurrió al banco buscando respuestas, pero no consiguió rearmar a un equipo que lucía con alma, pero sin cuerpo futbolero.

Al resto de la historia la manejó el local, corriendo como le gusta y jugando como lo intenta muchas veces. De contra contó con muchas situaciones para aumentar el marcador, pero entre la impericia de sus delanteros y la figura de Garetto no lo pudo conseguir. Lo de Alem fue más que digno, pero estuvo lejos del nivel de un rival que lo superó y lo terminó perdonando.

El final se tiñó de color rojo y blanco y esa imagen de jugadores con los brazos en alto y festejando, de cara a su público, liderado por la histórica “bandita”, fue el símbolo que todos queremos: un fútbol sin violencia.

La figura:  Gastón Kranevitter

Manejó los tiempos de su equipo. Fue patrón en la zona media. Inteligente para jugar cada pelota que pasó por sus pies. Coronó su tarde con un golazo.

El árbitro: Mariano Peñaflor

Correcto arbitraje. Siguió de cerca las acciones. No tuvo que resolver jugadas polémicas y, sobre todo, contó con la colaboración de los jugadores.