Clausura / zona b /?4ta. fecha

Sabor a nada

Alumni e Hipólito Yrigoyen empataron 0 a 0. Así las cosas ,el RG, que ganó en el adelanto, quedó como líder de la conferencia
lunes, 21 de agosto de 2023 · 12:00

Escribe Ricardo Passero

 

Alumni e Yrigoyen igualaron en cero tras un opaco partido disputado en el Predio Mauro Rosales. Sin grandes matices para destacar, el empate 0 a 0 sepultó las buenas expectativas previas generadas por el encuentro.

Arrancó mejor el local, haciéndose protagonista del juego e intentando controlar con autoridad su desarrollo. Mucha presión sobre la pelota y tratar de asfixiar a su rival en la salida fueron las recetas utilizadas por el Fortinero.

Yrigoyen mostró seguridad en sus movimientos y personalidad para capear ese embate inicial de su adversario. Con el correr de los minutos le discutió la posesión del balón y trató de responder por las bandas.

Sin espacios y con la presión como estandarte, el juego se hizo trabado y el campo, una zona de lucha permanente en cada centímetro del mismo. La intensidad de las acciones en un juego fundamentalmente físico determinó que el juez Tomás Tello apelara rápida y sistemáticamente a la tarjeta. La autoridad no quería desbordes y que el partido se le fuera de las manos. Severidad excesiva que colocó la vara de lo disciplinario tan alta que cualquier roce era mirado con desconfianza. Demasiadas interrupciones (algunas faltas pudieron obviarse para agilizar el trámite) provocaron que el partido se hiciera cortado y deslucido.

Las defensas observaban con cierta simpatía esta situación porque podían mantener el orden ante las interrupciones permanentes. Pero, para el espectador imparcial, el desarrollo se hacía por momentos insoportable.

Ambos conjuntos mostraron un marcado déficit a la hora de buscar variantes para romper la monotonía de un juego aburrido y previsible.  La respuesta parecía estar por los costados, pero habiendo buenos especialistas en cancha, ninguno lo intentaba en forma sistemática. Por el contrario, eran intentos aislados que rápidamente naufragaban en la segura respuesta de ambas defensas bien plantadas en el campo.

La pelota parada elevó su cotización ante la falta de ideas y Cristian Fernández, sobre los 10 m., probó tras un tiro libre con un disparo de zurda sin mayor peligro. El local respondió con otro tiro de media distancia en los pies de Juan Pablo Galleguillo, que no trajo mayores dificultades para el fondo visitante.

El partido tenía ritmo, pero las buenas intenciones morían en tres cuartos de cancha. Con un buen trabajo de los volantes centrales de ambos equipos, faltaba precisión en los pases para una progresión con sentido sobre el campo.

Otra vez Galleguillo sacudió la modorra de los presentes sobre los 24 m., con otro tiro libre.  Esta vez, la ejecución fue más precisa y la base del poste izquierdo salvó el arco defendido por Leo Morales.

Con Franco Tejeda poco abastecido y con un Nicolás Brugnaro más pendiente de marcar la salida del rival que en atacar, para el local, pensar en llegar con peligro parecía una verdadera utopía.

La discontinuidad en el juego de Juan Pablo Galleguillo sumaba un problema más al ataque del Fortinero. Solo los impetuosos arranques de Patricio Peñaloza por la derecha aportaban al local un motivo de optimismo a la hora de pensar en el arco rival.

Demasiado poco para creer. Solo bastaba observar la soledad de Ignacio Salort y su lucha desigual contra los defensores visitantes para sospechar que el gol del local tardaría bastante en llegar.

En la vereda de enfrente, el panorama no era muy distinto. Al menos en lo que se refiere a la búsqueda ofensiva.

Al igual que su rival, la centralización del juego y la falta de sorpresa para romper el cerco defensivo adversario hacían de Yrigoyen un equipo demasiado previsible. Apagado Martín Arroyo por derecha, algunas intervenciones del pibe Fabio Oliva por el otro sector generaban cierta expectativa. Yanantuoni no podía hacer pie y la movilidad de los puntas (Bustos y Esquivel) no alcanzaba para inquietar al fondo fortinero.

Como si lo anterior no fuera suficiente para que el cero reinara en el resultado, las defensas se mostraban seguras, sobre todo la del equipo dirigido por Martín Conti.

Cuesta encontrar otras situaciones claras de peligro en ese primer tiempo por demás aburrido. Cerca del final, un desborde de Franco Tejeda  por izquierda (variante poco utilizada) terminó en un centro que Ignacio Salort no pudo definir ante la celosa marca de Martín Ártico.

 

Casi

El complemento mostró una situación llamativa. El entrenador local Fabián Suescum dispuso el ingreso de Benjamín Martínez por Nicolás Brugnaro, de flojo primer tiempo. Pero lo que llamó a atención fue que mantuvo a tres de sus defensores con amarilla en cancha (Peñaloza, Bencivenga y Molina). El técnico local decidió arriesgar y buscar una variante que le brindara una mayor cuota de fútbol que su equipo no había mostrado. Pasa poco en este futbol amarrete y especulador de nuestros días.

Pero todo fue en vano. La historia del partido no cambió demasiado y la chatura de las acciones siguió siendo el común denominador del juego. Acciones aisladas generaron cierto peligro (un derechazo de Martín Arroyo en el comienzo, un remate cruzado de Benjamín Martínez promediando el complemento). Yrigoyen sufrió la baja por lesión de Martín Arroyo (problema en un hombro) y la visita se quedó sin un buen argumento a la hora de buscar el área rival. Su entrenador se vio obligado a modificar el dibujo táctico de su equipo y lo sintió demasiado. Otro factor a tener en cuenta fue la cuestión física, donde Alumni mostró una leve ventaja en los minutos finales.

Los cambios fueron desdibujando al visitante y el local se envalentonó en los quince finales. Encontró algunos circuitos de juego interesantes, con una mayor participación de Franco Tejeda y Benjamín Martínez, y apuró a su rival.

La solidez defensiva de Yrigoyen mantuvo a raya los intentos postreros de Alumni, donde la figura de Martín Ártico creció para transformarse en el mejor de su equipo.

Con ese mejor final, Alumni casi se corona con victoria, pero esta vez el travesaño se interpuso en sus intenciones.

Se jugaban 38 minutos  y, tras un buen desborde de Martínez por derecha, el gran anticipo ofensivo de Máximo Stablum (había reemplazado a Salort) terminó impactando en el travesaño. Fue el último intento serio del juego. No hubo tiempo para más y el cero terminó siendo el resultado final.

El árbitro - Tomás Tello

Con altibajos. Al comienzo se excedió en el uso de las tarjetas y después se acomodó al desarrollo. Cortó demasiado el juego, le quitó continuidad a las acciones.

 

La figura - Martín Ártico

Estuvo atento y seguro. Se complementó correctamente con sus compañeros de la última línea. Escollo insalvable para los esporádicos intentos del Fortinero.