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Berardo ya está para la estatua

Héroe como siempre, el arquero de Rivadavia atajó un penal para impedir, en el final, que Yrigoyen se llevara el triunfo y luego atajó dos veces en la definición desde los doce pasos, para que Rivadavia sea finalista
lunes, 3 de julio de 2023 · 12:00

En tiempos donde vuelve la moda de inaugurar estatuas, en Rivadavia de Arroyo Cabral bien podrían pensar en el monumental Marcelo Berardo.

Cientos de veces lo ha salvado o le hizo ganar partidos el “Chelo”, uno de esos arqueros que quedarán grabados para siempre en la memoria del futbolero cabralense. Y esa estirpe ganadora, del tipo que ataja penales cuando se lo propone, fue lo que más inclinó la balanza ayer ante Yrigoyen, que curiosamente quedó afuera del torneo sin haber perdido un solo partido.

Cuando el juego en la cancha del Verde estaba áspero, de hacha y tiza, El Diablo tuvo la chance de ganarlo con un penal, a los 42 minutos, y el uno voló para salvar el pasaje a la definición desde los doce pasos. Y después, cuando llegó ese momento y el partido había terminado 1 a 1 (habían empatado sin goles en la ida), otra vez Berardo, primero con los pies, y luego con la mano izquierda, se hizo inmenso en la tarde y le dio vía libre a la clasificación de su equipo, que también tuvo sus buenos pateadores, obviamente.

“Beraaardo/Beraaardo”, gritaba el relator Richard Abrile en la cabina cabralense. Un grito repetido. Un grito histórico.

 

De principio a fin

Antes que Berardo se colocara el traje de héroe, que le queda pintado, hubo un partido cambiante, con goles en el inicio y en el final de la primera etapa.

El reloj todavía no había marcado el minuto de juego cuando Yrigoyen, en el primer avance, sacó frutos de la presencia de un lungo en el área (Maximiliano Esquivel), que le bajó la pelota a Nicolás Yanantuoni para que este, de primera y con un remate de zurda, en el aire, la colocara al ángulo superior izquierdo de un Berardo que alcanzó a llegar, pero no a desviarla.

Ese 1-0 a favor del equipo de Martín Conti abría la serie, escribiendo un partido totalmente diferente al de la ida. De hecho, Yrigoyen salió a sacar provecho de ese golpe anímico y tuvo un par de ocasiones para aumentar antes de los 10 minutos de juego, pero Esquivel y Yanantuoni no pudieron traducirlo en la red.

A esa altura estaba claro que Conti ganaba la pulseada con la apuesta de ubicar a Cristian Fernández más adelantado, con un buen pilar detrás como Jonathan González, cambiando un poco el dibujo de lo que presentó en otros partidos. Sin embargo, a Rivadavia le salió una acción impredecible que terminó positivamente: debió salir Joaquín Pereyra, lesionado, y el Chacho Peñaloza mandó a la cancha a Franco Gozzerino, quien fue vital para hacer jugar al equipo y aportar con su pegada. A los 16 minutos, el ex-Alumni y Alem ejecutó un tiro libre que terminó en el arquero Morales. Pero iba a tener cierta revancha. Rivadavia emparejó el partido tras esa acción y controló más la pelota, mientras Yrigoyen no tuvo precisión para jugar de contra y, en una situación clara, Martín Arroyo optó por dársela a un compañero en offside cuando tenía todo para escaparse solo. Al final de la etapa, a los 46’, finalmente Gozzerino ejecutó otro tiro libre hacia el segundo palo, con tanta precisión milimétrica que Matías Bendazzi, otro soldado de mil batallas, solo tuvo que saltar para meter el frentazo y empatar el partido (1-1). La semifinal era emocionante.

 

Hasta las manos del uno

En el segundo tiempo hubo dos etapas bien marcadas: Rivadavia jugó bien hasta los 20’, con Bianni complicando por la izquierda con sus desbordes, pero Yrigoyen -ya con Martín Barrionuevo en la zona de gestación y dos lungos en el área- fue más en el tramo final del encuentro, cuando el clima estaba en punto de ebullición.

A los 40’, un pelotazo a Esquivel, que la aguantó, terminó con un penal cometido por el pibe Roberto.

Yrigoyen tuvo en el propio Esquivel la gran posibilidad de ganarlo, pero enfrente estuvo Berardo, que se estiró hacia la izquierda para desviar la pelota y hacer estallar a todo el público cabralense que casi se despedía del campeonato.

Con esa imagen hubo que ir a los penales, nada menos.

No obstante, Yrigoyen tuvo personalidad para patear, aun cuando Berardo le atajó primero a Ortiz, con los pies. Morales luego emparejó, atrapando el tiro de Romero. Pero más tarde Jonathan González fue presa también de la voracidad de Berardo. Y al final, tras la conquista de Pérez, terminó celebrando Rivadavia.

Yrigoyen terminó invicto el torneo y, sin embargo, no pudo superar la prueba de Berardo, a quien el Verde le debe la estatua.

La figura - Marcelo Berardo

Atajó un penal faltando casi nada para el final y luego repitió dos veces en la serie decisiva. Inigualable.

El árbitro - Federico Valle

Acertó en el penal a Esquivel, pero luego adicionó solo dos minutos, para no comprometerse. 

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